Novela Romance
!!Bienvenida Romancera¡¡

si ere nueva "Registra te" si ya eres una de las nuestras "Conecta te"
Buscar
 
 

Resultados por:
 


Rechercher Búsqueda avanzada

Conectarse

Recuperar mi contraseña

Contacto
Contactar  con  la Administradora o sea se Susana

Cualquier tipo de consulta o duda:


novelaromance@hotmail.com

ayuda@novelaromance.com

 Enviar libros y recibir:


libros@novelaromance.com

 Información:

info@novelaromance.com





Libros

Últimos temas
» hola a todas aqui una de las fantasmas
Vie Dic 08, 2017 9:15 am por ana200006

» Bienvenidas a Novela Romance!!!!!!
Jue Dic 07, 2017 2:53 pm por QueenZephyrSunrise

» Maldición involucrada.
Vie Nov 17, 2017 10:29 am por spira99

» DOMINIO PROPIO
Lun Sep 25, 2017 10:56 am por sara123

» Me presento
Lun Jul 17, 2017 3:42 pm por QueenZephyrSunrise

» Hola,Romanceras...
Sáb Jul 08, 2017 8:20 am por anohelia521

» Secuestrada de Anna Zaire
Lun Jun 26, 2017 3:55 am por nefer

» no entrabas en mis planes Anna García
Dom Jun 18, 2017 11:39 pm por Maria23

» Sigo con la autora argentina Florencia Bonelli.
Miér Jun 14, 2017 10:37 pm por Maria23

Navegación
 Portal
 Índice
 Miembros
 Perfil
 FAQ
 Buscar
Foro
Novela Romance novelaromance.foro-blog.es Foro dedicado a las autoras de sagas y libros de mayor éxito de las novelas románticas.
Diciembre 2017
LunMarMiérJueVieSábDom
    123
45678910
11121314151617
18192021222324
25262728293031

Calendario Calendario

Palabras claves

asesinos  Masters  Biblioteca  manada  Kallypso  BIANCA  


EL AMOR HACE CAER A LOS MÁS FUERTES

Página 2 de 5. Precedente  1, 2, 3, 4, 5  Siguiente

Ver el tema anterior Ver el tema siguiente Ir abajo

Re: EL AMOR HACE CAER A LOS MÁS FUERTES

Mensaje  nromántica el Lun Nov 26, 2012 7:24 am

En primer lugar estoy de acuerdo con algunas compañeras da gusto leerte pues lo haces muy bien. Haber que nos reservas para el final.
avatar
nromántica
!!Tengo los dedos entumecidos¡¡ No paro

Femenino Mensajes : 129
Fecha de inscripción : 10/11/2011
Localización : Madrid

Volver arriba Ir abajo

Re: EL AMOR HACE CAER A LOS MÁS FUERTES

Mensaje  yolandacaste el Mar Nov 27, 2012 9:56 am

Di por donde andas?
Estoy impaciente por leer el final. Ya no tengo uñas,para seguir comiendo.
avatar
yolandacaste
¡¡No puedo parar!! ¡¡No me puedo callar!!

Femenino Mensajes : 496
Fecha de inscripción : 20/01/2012
Edad : 42
Humor : Soy geminis, imaginate...

Volver arriba Ir abajo

Re: EL AMOR HACE CAER A LOS MÁS FUERTES

Mensaje  DIABLESA el Mar Nov 27, 2012 10:03 am

Esta noche os lo pongo... es que se me liaron unas cosillas... pero ya están solucionadas. Pero os advierto no espereis demasiado que luego llegan los chascos, jajajajaja... y otra cosa, creo que en este último para que acabara puessssssssss... me enrolle de más. Vamos que es un pocazo más largo. Un saludo

_________________
<br>
avatar
DIABLESA
No hay quien me pare !¡Vivo Aqui!¡

Femenino Mensajes : 3541
Fecha de inscripción : 06/12/2010

Volver arriba Ir abajo

Re: EL AMOR HACE CAER A LOS MÁS FUERTES

Mensaje  DIABLESA el Mar Nov 27, 2012 4:36 pm

CAPITULO IV

Judit llamó por al Sr. Valhonrat, después de salir del hotel y subirse a un taxi, sólo daría una vuelta a la manzana y volvería a entrar por la puerta de servicio. Todo había salido como esperaba. En el último momento pensó que no lo iba a conseguir… pero al final la Srta. Gálvez no le habría fallado. Eso fue una gran sorpresa para ella, no las había tenido todas con ella.

Xavier, se lo agradeció y su corazón empezó a latir de una manera descontrolada. Ella no debía de saber que él era miembro, de hecho nunca habían coincidido, aunque él siempre había utilizado los reservados que tienen para los que quieren más intimidad. Él no era tímido, pero en según que ocasiones, era conveniente que según quién no supiera ni que estaba en el club. No todas las sumisas, se tomaban bien que usara más a unas que a otras, o que las eligiera por su forma física. Pero era algo que siempre había hecho y que no había podido evitar.

Él se había enterado de que ella era miembro, cuando había reservado uno de esos espacios y había dicho que iba a ir acompañado de esa persona. Al nombrarla, como no, Leroy, el dueño del club le había informado de que no necesitaba invitación. El Maestro, no se creía que jamás hubieran coincidido. El ama Diana, era bien conocida en el club, pero claro, él también era un Amo, lo que más divirtió al Maestro, fue que él siempre las eligiera con el físico de ella, hasta ese momento no lo había pensado en ninguna ocasión y eso que no se le escapaba una, de todo lo que pasaba en su club.

El Maestro Leroy no se acababa de creer que dos personas con las mismas tendencias pudieran salir bien paradas de esa experiencia, eso no ocurría. Y cuando Xavier le había dicho que haría lo que fuera porque funcionara dentro de unos límites, después de un” buena suerte”, sólo pudo pedirle que si la cosa se ponía fea, lo dejara correr. Había ocasiones en que las cosas no se podían forzar y Leroy pensaba que ésta era una de ellas.

Lo tenía todo organizado y más que pensado, él cedería mucho terreno, pero no lo cedería todo, no sabía hasta donde llegaba ella en estos ambientes y no se había atrevido a preguntar, quería averiguarlo por él mismo. Él era de los que no les iba el dolor demasiado, prefería otros métodos para castigar que el impartir dolor. ¿Sería ella de las que si que les gustaba el dolor en el sexo? Hasta ahí no llegaría, eso lo tenía claro. Ya era bastante difícil por su parte ceder poder en el sexo, como para que…. ¡no, hasta ahí no!

Estaba sentado en su automóvil, esperando impacientemente a que ella apareciera. Llevaba puesto unos pantalones de piel que se le ajustaban como una segunda piel, y una camisa negra de seda abierta hasta la mitad de su pecho. Lo único que había cambiado en su indumentaria para esta ocasión eran los pantalones, eran de los que tirando de ellos se abrían por los lados con velcro, aunque a simple vista no se distinga en absoluto con los que usaba normalmente. Esperaba poder llegar al reservado sin tener que parar en ningún momento. Ya había visto a varias de las sumisas con las que había estado en alguna ocasión y también a las que había rehusado. Tendría problemas lo veía venir. Si alguna de ellas lo veía, no podría eludirlas, seguro que Diana ataría cabos, llegaría a la conclusión de que las elegía físicamente parecidas a ella, no se le escaparía ese detalle.

El taxi la dejó a las ocho en punto en el club, detrás de un coche que había justo en la misma puerta. Era el automóvil de Xavier, en el que habían ido ese mismo día al restaurante. Empezaron a sudarle las manos. Llevaba sus guantes sin dedos y eso la libraba de tener que refregarse las manos en ningún sitio. Se había vestido un poco más discreta de lo que lo hacía normalmente cuando venía al club, pero tampoco demasiado, esperaba que el mensaje que les había dejado a sus tres sumisos, de que vinieran al club y que ella los recogería en la puerta, les fuera entregado en cuanto llegaran al hotel, desde donde quisiera que hubieran ido. El portero la reconoció en seguida y fue a abrirle la puerta, cuando ella con un gesto de la cabeza le dijo que no. El hombre asintió y volvió a su lugar.

Con paso más seguro de lo que realmente estaba por dentro, se acercó a la ventanilla trasera del vehículo, golpeó el cristal con los nudillos esperando que hubiera alguien dentro. Al instante el cristal de la ventanilla bajó.

Xavier, estaba dentro, o eso suponía, estaba oscuro y tuvo que acercarse para mirar dentro. Xavier estaba en el otro lado del asiento, hizo como que se acercaba a la ventana y se sorprendía de verla. - ¡Diana! ¿Qué haces tú aquí?, pasa, sube- la puerta empezó a abrirse y tuvo que retirarse para que se abriera completamente. – Xavier, tengo que hablar contigo- no sabía si debía subir o no al vehículo, no le veía bien la cara. Pero pareció sorprendido de verla. – Sube Diana- ella accedió ya que las piernas le estaban temblando, hacía años que no se había puesto tan nerviosa en ninguna situación y menos con un hombre. Pero éste, no era un hombre cualquiera. - ¡es uno más!- se decía ella.

Agarró las partes bajas de su gabardina negra y las unió para sentarse en su lado del asiento. Ella iba vestida con una gabardina con formas, que hacía que su figura quedara bien explícita, cuadrada en los hombros, ajustada en el pecho con unas solapas que le dejaban un escote impresionante hasta por debajo de los pechos, con pinzas en la cintura, a parte de estar cerrada con un cinturón. Lo que hacía que se le viera una pequeña cintura y volvía a ajustarse en sus caderas y culo, llegándole justo para taparle las rodillas, la abertura que tenía en la parte trasera era lo que le hacía poder tener juego a la hora de caminar.

Sus piernas cubiertas por medias negras caladas y unos botines negros de tacón de aguja de nueve centímetros de alto, le hacían las piernas estilizadas. En la parte de arriba tapando su escote un pañuelo de seda en color burdeos, hacía que sólo se le viera el entrepecho, el pañuelo cubría su cuello. Sus manos enguantadas con los dedos descubiertos, sus uñas pintadas en negro, y los guantes del mismo color burdeos que el pañuelo. Llevaba el pelo suelto, sus ojos delineados con un poco de sombra de ojos y sus labios pintados en un tono muy parecido al pañuelo y los guantes. ¿Qué llevaría debajo? Era lo que Xavier se preguntaba nada más sentarse ella a su lado en el coche. Lo descubriría pronto, o eso esperaba.

-¿Qué te trae por aquí?- preguntó como si se sorprendiera realmente de verla. Ella cruzó las piernas y tapó cuidadosamente el muslo que había quedado al descubierto. – Pues verás, resulta que Judit… ha tenido una urgencia familiar y ha tenido que irse.- No quitó la vista de la cara de Xavier, - ¿Me ha dejado plantado?- Preguntó como si realmente sospechara tal cosa. – ¡No!, no te ha dejado plantado, tranquilo. Vendrá en una hora u hora y media más o menos.

-Bueno entonces podré entrar y tomar algo, mientras viene, daré orden al portero para que la deje pasar cuando llegue. ¿Te apetecería entrar conmigo mientras? Podrías hacerme compañía. ¿Has estado alguna vez en este club Diana?- La sensualidad de su voz, el oír su nombre saliendo de sus labios, su mirada tentadoramente erótica, era demasiado para ella. – Sí- Si, ¿a qué?- le preguntó él juntándose un poco más a ella, sin dejar de mirarla a los ojos.

Era una lucha de miradas, estaban totalmente atraídos el uno por el otro, el aire se estaba calentando por segundos, las respiraciones se aceleraban y estar a la expectativa de lo que pudiera pasar, era algo tan excitante como el sexo en sí. –Si, me apetecería entrar contigo… y si, he estado en este club antes- salían chispas de sus miradas, él estaba ladeando los labios, en una media sonrisa y a ella le parecía lo más sexi que había visto nunca. Este hombre era demasiado peligroso, le hacía estar a punto de perder el control, cuando a ella eso no le pasaba nunca. – Bien… entremos entonces-.

Al llegar a la entrada el portero saludo a ambos y abrió la puerta, todo se veía oscuro, entraron y la puerta se cerró tras ambos. Él apoyó su mano en la parte baja de su espalda y la llevó hacia dentro. Como si ella no supiera donde se estaba metiendo. Le siguió sin mediar palabra. Se sentía bien su mano ahí, le gustaba, le pasaba el calor que desprendía a través de la ropa. Llegaron a una antesala donde había unos guardarropas, ella negó con la cabeza, no pensaba quitarse la gabardina delante de él. Pasaron de largo y fueron hacia otras puertas que estaban más adelante en el gran salón. Xavier empujó una de las puertas y se abrió hasta que se veía una cortina que no dejaba ver el interior. Ambos sabían que ahí estaba el bar, una gran barra, con altos taburetes, para que quien quisiera consumiera lo que le gustara sentado allí. Aunque habían muchos más sitios donde poder tomar algo sin estar en la barra. La barra era más que nada para observar al personal antes de decidirte por quien escoger si ibas solo o sola, o simplemente para ver todo a tu alrededor sin hacer nada más que eso. Aunque pocos iban sólo a mirar desde la barra. Varios camareros saludaron a Diana con un guiño y otros saludaron a Xavier con un movimiento de cabeza y una sonrisa, ambos eran conocidos, ambos eran Dom, pero todos en el lugar sabía lo que ocurriría con estos dos, algo inusual, algo que normalmente se evitaba desde un principio.

Pero ellos iban a dar el paso, al menos uno de ellos lo sabía, la otra parte no estaba al tanto de la situación. - ¿Dónde te apetece que nos pongamos?, Yo había pensado en aquella zona de allí, es un poco más tranquila y podríamos hablar mejor. Esperaba que las sumisas que había visto entrar y que le conocían no fueran a decirle nada, sólo quería pasar desapercibido, hoy no quería llamar la atención, quería que las cosas salieran lo mejor posible. Y eso ya iba a ser difícil de por sí. – Me parece bien- contestó Diana, ella también quería pasar desapercibida, se le notaba el nerviosismo mucho más que a él. Quizás por que era ignorante de lo que se le venía encima. Pero tampoco quería que algún sum que hubiera tenido en alguna otra ocasión, viniera a ella esta noche. -Está guapísimo, con esos pantalones ajustándosele a ese culo tan prieto y perfectamente moldeado y con esa camisa dejando entrever lo perfecto que tenía el torso. Quería meter sus manos y acariciar esa piel, esos músculos, esos pezones que veía estaban erectos, se le hacía la boca agua, en pensar lo que podría disfrutar con este hombre a su merced, con este hombre en su interior, hacerlo estar tan caliente que cuando entrara en su sexo, sólo tuviera la oportunidad de tomar aliento para correrse del gusto. ¿Cuánta resistencia tendría antes de eyacular? ¿Podría hacerle perder el control con su boca alrededor de su polla? ¿Tendría que esperar mucho para que estuviera de nuevo listo para más, después de correrse? Se estaba excitando nada más que de pensarlo, de pensar en ese hombre bajo sus manos, con ese hombre dándole placer…

Llegaron al reservado, eran dos sillones semicirculares, en medio una pequeña mesa para apoyar las consumiciones. Ella no había hecho mucho uso de esta parte del local, normalmente no iba a hablar con sus sumisos.

Él estaba tan impaciente por tenerla en el reservado que había pedido, éste estaba montado con todo lujo de detalles, para otorgar y recibir placer. Estaba impacientándose, pero debía de estar al menos un tiempo tranquilo, sin dar señales de que todo estaba planeado, ¿Qué llevaría ella debajo de la gabardina? ¿Por qué no había querido quitársela? Él se había vestido bastante sencillo, no quiso dar la impresión de que quería el mando total del juego y tampoco quería que sospechara que la ropa no sería apropiada para una primera cita con una mujer que no estaba metida en este mundo.

Querían mantener una conversación, hablar de cualquier cosa, pero… les era imposible quitarse los ojos de encima, analizando cada parte de sus cuerpos, esperando una respuesta o un incentivo por parte del otro.

Él se había sentado bastante estirado, dejándola apreciar toda su altura, todo su cuerpo, todo lo que podría tener y aprovechar. A parte de que quería que viera como su cuerpo reaccionaba simplemente con su cercanía. Desde ese ángulo él también podía apreciar todo lo que el cuerpo de ella decía, sin que ella dijera palabra alguna. Ella estaba sentada un poco más recta, aunque también se había puesto cómoda, su gabardina se abrió y no hizo nada por cerrarla, se le veían hasta los muslos, cruzó sus piernas y se giró hacia él. Estaba notando como él la miraba al milímetro. Su miembro estaba cada vez más prieto en ese pantalón. Y a ella se le hacía la boca agua. Se lamía inconscientemente los labios y cada vez que lo hacía la polla de Xavier daba un salto. Se le estaba haciendo doloroso estar así. Quería tener esas piernas enredadas en su cintura, poder acariciarlas y agarrar de su culo para impulsarse dentro de ella con más fiereza… No era nada bueno los pensamientos que estaba teniendo, al final, se correría al igual que un adolescente, sin que ella ni siquiera le tocara ¡joder!

Habían pasado los minutos más rápido de lo que ellos habían pensado, cuando ella miró su reloj, el preguntó que hora era, - las diez y media, pasadas- empezó a mirar a su alrededor, ella les había pedido a sus tres sums que vinieran a las diez. Que raro que no la hubieran buscado, seguro como el infierno que algún camarero debía de haberles dicho donde se encontraba.

-Creo que al final… si que me han dado plantón. Esa ayudante tuya… me va a

[i]dejar sin cita para esta noche, ¿estarías dispuesta a ser mi cita en su lugar Diana?- ella que aún seguía mirando por si veía a los hombres, se quedó de piedra, su corazón se saltó un latido y no supo que responder… aunque se moría por decirle que si, pero sabía que la cosa iba a ser demasiado difícil, además se dijo, he quedado. Yo si que tengo cita.


-Lo cierto Xavier es que he quedado con alguien aquí. Cuando Judit me pidió que viniera a decirte lo de su retraso, pensé en aprovechar el viaje y darme un poco de diversión con mis hombres. – Vio como sus ojos se oscurecían, pero tal y como vino esa imagen, también se fue. ¿Se lo habría imaginado?

-¿Tienes planes para esta noche, entonces?, espero que cuando dices “tus hombres” no te refieras a los tres que te subieron a la suite la otra tarde. Ellos se marcharon esta tarde hacía no se donde comentaron. - ¿Qué? ¿Cómo sabes tú eso? - el sobre, ahora recordó que al final no lo había abierto. ¡Arrrggg! Porque no la avisaron desde recepción.

-Bueno lo cierto es que me lo comentó Judit, ella los vio coger un sobre y darle otro al conserje. - ¿Qué sería lo que había pasado? Nadie se iba así como así de su propia suite, sin decírselo a la cara.-Ya hablaría con ellos cuando los pillara.- Pues por lo visto… nos hemos quedado ambos sin las respectivas citas.- Le dio una media sonrisa que la volvía loca y sus ojos se iluminaron al mirarla de arriba abajo-¿Qué llevas bajo esa gabardina? ¿No tienes calor? Deberías quitártela, pasarás frío cuando salgas de nuevo a la calle.- Se acercó y quiso ayudarla a quitarle el nudo que ataba la gabardina en su cintura. Ella se quedó helada, miró de sus manos a sus ojos y le puso una mirada de advertencia. – Está bien, ya te la quitarás cuando tú estés más cómoda. Bueno debería volver a hacerte la propuesta- ¿Qué propuesta?- saltó de su piel, se le vino a la cabeza lo que Xavier había dicho en el restaurante horas antes, lo de estar los dos en una habitación y probar que pasaba. Empezó a acelerarse el pulso y a sudarle las manos. Tomó su bebida y la apuró, esperando su respuesta con ansioso interés. Ahora mismo estaría encantada de tenerlo bajo sus manos.



[/i]


Última edición por DIABLESA el Jue Nov 29, 2012 11:32 pm, editado 1 vez

_________________
<br>
avatar
DIABLESA
No hay quien me pare !¡Vivo Aqui!¡

Femenino Mensajes : 3541
Fecha de inscripción : 06/12/2010

Volver arriba Ir abajo

Re: EL AMOR HACE CAER A LOS MÁS FUERTES

Mensaje  DIABLESA el Mar Nov 27, 2012 4:46 pm

CAPITULO V

-Diana… los dos nos hemos quedado sin planes. No dudo que si los buscamos por separado nos salgan- Vio como su cara se endureció ante las palabras y siguió hablando – Pero como te he dicho antes, me gustaría… no, me encantaría que fueras mi cita esta noche. – Se miraron a los ojos y ambos se vieron sedientos del otro. - ¿Querrías ser mi cita esta noche… Diana?- Era su perdición, cada vez que su nombre salía de su boca, ella se estremecía por dentro, su cuerpo reaccionaba como si la estuviera acariciando. Sus ojos no se desviaron, su boca empezó a abrirse lentamente, no sabía si sería capaz de controlarse estando con Xavier. - ¿Y si no funciona Xavier? ¿Qué pasará si no funciona?- Le preguntó con un ruego en la voz, suplicando que no la pusiera en ese compromiso, que no sabía si podría ceder, que ella no quería ceder y él era como ella, sería imposible que funcionara. – Sólo lo sabremos si lo probamos Diana, merecemos esa oportunidad ¿no crees?- Ella bajó la vista, sus ojos se estaban llenando de lágrimas en pensar que todo iba a acabar mal. Perdería a Xavier, ahora que lo había recuperado después de tantos años. Pero lo deseaba tanto. – Esta bien, pero…- Xavier no dudó ni un segundo, cuando esas palabras salieron de su boca, se agachó en medio de sus piernas y le cogió la cara para después darle un beso tan sumamente lujurioso, que se quedaron sin aliento, antes de parar, si no hubiera sido que necesitaban aire, no habría parado de saborearla, iba a ser suya, suya. Al menos esa noche.

-¡sssfff! No digas nada, ven conmigo intentémoslo. Tal y como estaba en el suelo, enganchó sus piernas y las enrolló en su cintura, la cogió del culo con una mano y con la otra sujetó su espalda. Se levantó y no pudo ir más deprisa al reservado que tenía para esa noche. Ella se agarró a su cuello por miedo a caerse, aunque de su garganta salieran risitas de colegiala, como si estuviera tan divertida como excitada. Eso hizo que Xavier tomara de nuevo su boca apoyándola en la pared, antes de subir las escaleras que le llevaban al reservado. No quería esperar, no quería que ella se lo pensara dos veces, que le diera vueltas o se echara atrás.

Dejó su boca y subió los escalones de dos en dos, parándose únicamente para arrasar su boca y luego continuar. Ella sólo podía reír, reír como si eso fuera lo mejor que le había pasado nunca.

Llegaron a la puerta del reservado. La fue dejando en el suelo, restregándola por su dureza y arrasando su boca con un beso tan intenso que las piernas le flaqueaban, el corazón se le iba a salir del pecho. Había llegado la hora de la verdad que pasaría dentro de aquel cuarto. Él había decidido actuar de una manera bastante tranquila al principio para darle confianza y que ella también confiara, tenían que confiar ambos en lo que querían del otro.

Respiraba con dificultad, la había bajado de su cuerpo, dejándole bien claro que estaba duro por ella, que la deseaba. Su beso había sido un reclamo de primera mano, al que ella había respondido de igual manera. Pero ahora llegaba el momento de la verdad, ¿qué haría él cuando viera su ropa? ¿Cómo esperaba que ella actuara?

Se miraron, él abrió la puerta y encendió la luz trémula que había junto a esta. Ella pasó delante, nunca había hecho uso de los cuartos privados. No al menos de uno como este. Era bien parecido al suyo en la suite, aunque aquí la cama era redonda, pero tenía de todo lo que ella usaba y claro está todo lo que él también usaría. Dio otro paso adelante, sabiendo que él estaba detrás, que la estaba observando. Lo estaba mirando todo, lo veía en cada uno de esos juguetes para el placer. Se imaginaba con él en esa cama teniendo sexo sin pensar en quien de los dos tenía el poder, ambos tenían el poder, ambos se deseaban y se habían… amado durante años. ¡Dios, amaba a este hombre!

Cuando ella se giró hacia él, se quedó de piedra, se había desabrochado la camisa y la estaba sacando pulcramente de su cuerpo, y doblándola. Tenía un torso magnífico, tonificado, con unas abdominales fantásticas, unos hombros anchos y una cintura estrecha, era hermoso de mirar. Él la miró, satisfecho de ver que a ella le gustaba lo que veía. Y luego bajó la vista. Se descalzó se quitó los calcetines y se quedó con los pantalones. Puso las manos en la espalda y las unió. Bueno… más bien se las retorcía y apretaba, estaba tan nervioso. Iba a ceder el poder durante tanto tiempo como pudiera aguantar, pero para él era duro, no haberla cogido y haberla puesto en el potro para atarla y comérsela entera, hasta que gritara y suplicara por él.

Tenía que aguantar, tenía que dejarla hacer, hasta que viera que él había confiado en ella… para que luego ella pudiera confiar en él. Al menos eso esperaba.

Diana, no entendía lo que estaba viendo, él se había puesto con las manos a la espalda y había bajado la mirada. No se comportaba como un sumiso total, pero es que no lo era… pero le estaba dejando que ella actuara. Eso casi la hace llorar, no cedió a las lágrimas, lo pensó mejor y quería aprovechar el tiempo que tuviera con este hombre sin preocuparse si lo hacía todo como un sumiso. Ella sabía lo que debía de estar costándole todo esto. Y sabía que lo hacía para complacerla, pero también lo hacía para que las cosas pudieran funcionar, para que ella viera que le cedía el poder, le daba la confianza pero que seguramente también querría su confianza para con él.

-Mírame Xavier- Dijo con voz melodiosa. Él subió la cabeza alzando su mirada hasta encontrarse con la de ella. En sus ojos vio la satisfacción y la alegría que desprendían. –Quiero que me mires siempre a los ojos, no quiero que puedas pensar que estás con otra persona, estás conmigo y quiero que eso no lo puedas dudar ni un segundo mientras estás aquí- Era la primera vez, que esas palabras que tanto les decía él a sus sumisas, tenía sentido ahora para él. Un sentido único, ella no quería que la confundiera con cualquier otra, quería que supiera lo que estaban haciendo, quería que supiera que para ella era importante que él confiara en ella, y que ella le recompensaría confiando en él.

No hacían falta muchas palabras, las miradas decían mucho, más que las palabras que hubieran podido intercambiar. Ella se quitó la gabardina lentamente, desabrochó su cinturón y lo dejó caer a los lados, fue desabrochando los botones que mantenían ajustada la prenda a su cuerpo. Cuando hubo acabado la abrió y la bajó por sus hombros dejándola caer hasta sus brazos para luego sacar uno y luego el otro. Ahora sí que él no podía quitarle el ojo de encima, aunque ella se lo hubiera pedido. Menos mal que no se imaginó la ropa que podría llevar debajo de la gabardina, sino… no habrían subido al reservado, eso seguro.

Tenía un cuerpo magnífico, era esbelta, tenía un corpiño azul brillante con varillas negras que le ajustaban más la prenda al cuerpo, el azul le quedaba de fábula, hacía que sus ojos se vieran más brillantes, más vivos y su piel blanca y tersa, hacían que se le estuviera secando la boca. El corsé era de medio cuerpo, le llegaba por encima del ombligo, el pecho exuberante le llenaba las copas, dejando sus pezones rosados y duros fuera, a la vista.

Llevaba un tanga del mismo color que su corsé, que le cubría escasamente su monte de venus, el liguero también a juego sujetaba sus medias con puntilla azul marino siliconada que ahora le habían provocado salivar de una manera condenadamente vergonzosa. Quería saborear cada pedazo de piel que le quedaba al descubierto, quería quitarle todo aquello que le quedaba fantástico, para verla en plena desnudez, para disfrutar de la visión de su cuerpo que durante tantos años había estado nada más que en sus fantasías más húmedas. Tubo que agarrarse las manos con fuerza para no tocarla. Iba a ser más difícil de lo que pensaba, era tan deliciosa tan perfecta y delicada como siempre soñó.

Ella veía como los ojos y la boca de Xavier, le decían que le gustaba lo que veía, su polla estaba haciendo tanta presión a sus pantalones que ella notó que se le estaban abriendo por un lado de la pierna, no dijo nada, siguió mirándolo, viendo como se la comía con la mirada, disfrutando de ser admirada, se sentía tan poderosa, pero a la vez tan enternecida por ver el deseo tácito en sus ojos.

Colgó la gabardina en el colgador que había en la puerta. Y le dejó que la admirara por detrás que viera sus cachetes, que la viera enteramente bien.

Cuando ella se colocó a escasos centímetros de él, le cogió la cara y le dio un beso tan apasionado, su polla saltaba de alegría, no podía contenerse, el siempre controlado Xavier, esta vez no podía hacer nada aparte de sujetarse las manos el mismo para no tocarla.

Era suya… y el pensar que aquel cuerpo había estado siendo poseído aunque fuera a la manera de ella, por otros hombres, hizo que ardiera en celos.

Su cólera le recorría el cuerpo por las venas, como lava ardiendo. Ella debió de notar algo, cuando cogió su barbilla y lo enfrentó.-Mírame Xavier, estás conmigo y yo... estoy contigo, Xavier no lo olvides. No dejes de mirarme. No quiero que pienses en nada más que en lo que aquí suceda. No existe el mundo fuera de esta habitación.

-Él asintió con la cabeza y dejó que su mirada volviera a su precioso cuerpo durante el tiempo que ella le permitiera disfrutarlo. No pensaría en nada que no fuera dar placer a esta deliciosa mujer, eso se le daba bien, aunque ahora quizás tendría que hacerlo de maneras que él jamás se había planteado.

Ella se giró y miró una vez más el reservado con toda minuciosidad, no quería perderse detalle de lo que allí había. Habían varios potros, utensilios para los mismos, juguetes varios, bien ordenado todo para que estuviera a la mano y no hubiera que buscar y perder tiempo. La cama con dosel formada por cuatro patas de madera maciza con anillas. Había cadenas con esposas de todos los tamaños y también lazos grandes de color negro específicamente situados para su uso.

Después de haberlo mirado y organizado todo mentalmente, volvió a mirar a Xavier, éste seguía en la misma posición, ella estaba eufórica, le iba a dejar el mando, no podía acabar de creérselo, pero no lo discutiría con él por si cambiaba de opinión.

Se acercó a un potro que había cercano a la estantería de los juguetes. Se puso a su lado y le mandó que fuera a donde ella estaba situada. Xavier, empezó a ponerse tenso, esto no era a lo que él estaba acostumbrado. Él era el que siempre se encontraba en el otro lado y sentirse doblegado no era su estilo. – Por ella, sólo es por ella y sólo será con ella- se repetía mentalmente para no sucumbir a sus temores y perder el control.

Fue hasta ella, sabiendo que le pediría hacer, sabía bien como debía colocarse lo había mandado hacer miles de veces, pero no se sentía igual por este lado. Su corazón iba demasiado rápido. La miró a los ojos y ella correspondió con su mirada, ella sabía como debía de sentirse y él le pedía sin decir ni media palabra que tuviera paciencia, pero sobre todo que no sobrepasara demasiado los límites. Ella le sonrió, ¿quizás él pensaba que lo trataría como a cualquier sumiso más? O ¿sería que no sabía hasta dónde llegaban sus límites dentro de la dominación? Eso la hizo sentirse mucho más sorprendida y a la vez enternecida. ¿Cómo un hombre que era dominante se podía poner en manos de una mujer dominante sin saber hasta dónde llegaba ella?, era impresionante. Más aun cuando ya de por sí, los hombres y mujeres dominantes, guardaban una cierta distancia entre ellos, podían ser amigos, pero jamás se pondrían en el camino del otro. En ningún caso.
Sin decirle ella nada, sólo mirando hacia el potro, él sabía que le pedía que subiera y así lo iba a hacer. Ella se sentía orgullosa de él. Cerró los ojos por un momento y respiro varias veces seguidas con largas inspiraciones y expiraciones, para poder tranquilizarse. Cuando Xavier sintió las manos de
[i]ella sobre la piel de su pecho, su corazón salto un latido, ella sonrió tranquilizándolo, le pasó las manos por su torso, apreciando su pecho exquisito, su estómago plano y con sus abdominales bien esculpidas. Siguió bajando y cuando llegó a la cinturilla de sus pantalones, pegó un tirón, los pantalones se abrieron completamente y ella se quedó con ellos en la mano, viendo como Xavier, tenía la respiración entrecortada, sus manos se cerraban y se abrían, tenía los nudillos blancos de tanto apretarlas. Ella lo examinó de arriba abajo, minuciosamente, él no llevaba nada debajo. Se le hizo la boca agua, estaba bien dotado, no recordaba ese detalle. Quizás porque no había tenido la oportunidad de apreciarlo jamás. Ahora jamás podría olvidar lo que estaban viendo sus ojos. Su polla dura, gruesa y larga, habría salido del pantalón si hubiera estado en otra posición. Madre mía. Lo que se había perdido hasta entonces. Xavier distinguió la lujuria en los ojos de Diana, eso hizo que su corazón se agrandara en el pecho. Pero aun no podía tranquilizarse. No hasta que no supiera hasta donde llegaba ella en éste ámbito. Pero confió en su instinto, no pidió palabra de seguridad alguna, ni le hizo ningún comentario. Quería que ella supiera que se ponía en sus manos libremente, para que ella también le diera su confianza al igual que él se la estaba dando.


Después de lamerse los labios varias veces, Diana lanzó el pantalón que aun tenía en las manos. No se había dado cuenta de que aun los tenía cogidos. – Sube Xavier- esas fueron sus únicas palabras. Él volvió a cerrar los ojos e inspiró, expirando cuando los abrió y la miró directamente a sus ojos.

Xavier estaba tumbado boca arriba en el potro, ella lo había puesto en uno que era especial, no en todos los sitios se encontraban. Tenía forma de U en su parte baja, para que las piernas quedaran más apoyadas y la parte del trasero quedara más en el aire. A Diana se le estaba haciendo la boca agua, ver a ese estupendo ejemplar de hombre, puesta en sus manos… iba a hacer que no lo olvidara nunca. Sonrió para sus adentros, pensando que ya de por sí, no creía que la situación fuera como para olvidarla por un hombre de su calibre y carácter.

Xavier respiraba rápido, su corazón iba mucho más rápido todavía, pero tenía la esperanza de poder aguantar hasta el final- Dios mio dame control- Pedía para sus adentros. Extendió los brazos y colocó sus piernas, posicionándose bien el potro, para que su parte baja quedara fuera de él. Ella cogió lazos y se los pasó por el cuerpo, para que él notara la suavidad de la tela, para que confiara en que podría romperlas en el caso de que así lo quisiera. Sentir los lazos pasando por todas las partes de su cuerpo, le hizo sentir más tranquilo. –Podría haber cogido esposas- Pensó. El tejido era suave, acariciaba su piel sensible y le hacía sentir un hormigueo por todos los lugares que rozaba. Al final ella los iba separando y uno a uno fue atando sus extremidades.

Cuando se encontró atado de pies y manos, intentó moverse, era intuitivo. No pudo evitarlo, comprobó que no podía mover ni manos ni piernas, aunque quizás si hubiera podido romper las lazadas, pero se habría hecho daño en el intento seguro. Ella empezó a hablarle, a susurrarle lo que iba a hacerle. El cuerpo de él en respuesta, empezó a sentirse extremadamente deseoso de ello, aunque no acababa de entender el porqué. Se dijo que mejor eso, que no otras cosas.

Ella cogió otro pañuelo del estante y el la miró entrecerrando los ojos, pidiendo que le dijera para que era ese en particular. Leyéndolo a la perfección, ella contestó,- Taparé tus ojos, así sentirás todo de diferente manera, lo sentirás todo con más intensidad, tus otros sentidos, se agudizarán.- Él ya sabía eso, pero no cayó en que ella le tapara los ojos. ¿Perdería el control ahora? ¿Se acabaría todo aquí? Ella empezó a tocarlo desde abajo, sus piernas, entreteniéndose en sus muslos, pasó por su zona más erógena, y esa sólo fue rozada con el pañuelo, para hacerle crear más ansiedad, sus caderas, sus laterales, desde su triángulo hasta la altura de su pecho, todo su cuerpo, fue acariciado y besado, lamido y mordisqueado. Él se estaba derritiendo y a la vez se sentía incómodo por no poder tocarla. Cerró los ojos por el placer.

Ella puso un peldaño entre las piernas de Xavier, para poder llegar bien hasta su boca desde esa posición, así rozaría su polla, sus testículos, su estómago, su pecho, todo, todo lo que se le antojara estaría a su alcance. Cuando llego a su cuello, ella mordió su clavícula con cuidado de hacer la presión justa para hacerlo placentero. No le iba el infringir dolor… pero eso era algo que él tendría que averiguar por si solo. Mordió su barbilla, subió hasta la zona de la oreja y bajó, se paró en el pulso de su cuello, lamió, mordisqueó y volvió a lamer, de la boca de Xavier salían jadeos, sentía el cuerpo de ella sobre el suyo, sentía sus pezones en su pecho, su aliento en su cuello… su entrepierna iba a explotar si seguía poniéndose dura. Su glande purpureo, saltaba encima de su estómago, dando en el ombligo de Diana, sintiendo la piel de la mujer.

Él la había estado observando a medida que ella se había ido acercando sobre su cuerpo y había sido lo más erótico que había visto nunca, era una mujer muy sexi y hacía que todo en el doliera por sus caricias. Ella por fin tapó sus ojos. Xavier soltó el aire de sus pulmones, que no se había dado cuenta de que retenía.

Ella besó sus ojos por encima de la tela y le susurró – Te gustará- él no lo dudaba, pero no sabía si podría aguantar tanta presión. No estaba acostumbrado a eso. Y tener tanto deseo por ella no ayudaba en nada. Sus manos dolían por tocarla.

[i]Tal y como había subido sobre su cuerpo, hizo el mismo trayecto en la bajada, esta vez pasando sus manos por su eje. Su polla estaba gruesa, más aun que antes. Ella se lamió de nuevo los labios. Estaba deseando saber que sabor tendría Xavier. Cuando acabo de acariciarlo, fue al estante y cogió un aceite corporal, especial para hacer que la piel sintiera calor y frío alternativamente. Se untó las manos con él y restregó por todo el cuerpo de Xavier, repitiendo lo de antes, preparándolo. Desde las piernas hasta el pecho y el cuello, Xavier se salía de su piel. Sus manos apretadas en puños, sus pies rígidos e intentando quitarse la rigidez que tenía en el resto del cuerpo. Diana logró eso con el masaje de aceite que le dio. No le tocó su polla ni sus testículos en ningún momento, eso hacía que estos saltaran pidiendo atención. Cuando acabó de untarlo bien. Se lavó las manos y volvió a la estantería, la respiración de Xavier cada vez era más tranquila, pero más irregular también debido al sentimiento de lujuria que estaba sufriendo. La ansiaba, ansiaba que lo montara que lo comiera, que le hiciera lo que quisiera, pero que lo hiciera ya.


Ella cogió un escorpión (un juguete que suele ponerse con anillas o sin ellas, es para introducirlo en el punto g masculino, lo hay con vibración o sin ella…) y también unas anillas para su polla y testículos, se los puso colgados detrás de su cuerpo, enganchados en el corsé. Y se puso justo en el hueco entre las piernas de Xavier, Primero se subió al taburete, fue directa a su boca y le besó, arrasó dentro de ella, le mordió el labio, haciendo que él gimiera y luego lo lamió. Bajo restregando sus manos por todos los lados apreciando el cuerpo que tocaba. Bajó del taburete y se volvió al mismo sitio. Esta vez, cogiendo sus bolas con ambas manos empezó a masajearlas, luego su eje. Su polla saltaba de felicidad, estaba tan dura, tan tersa, tan… ummm, la acarició con la lengua sin poder resistirse ni un momento más. Xavier estaba que se salía de su propio cuerpo, quería moverse, quería cogerle la cabeza, hacer algo, pero estaba restringido del movimiento. Al final cayó en el potro, laxo, respiró y decidió dejarse hacer.

Ella sonrió, ya lo tenía. Masajeó su polla y sus bolas con manos, con lengua y mordisqueó con sus dientes, tirando de la piel entre sus bolas. Metió dentro de su boca primero una de ellas y chupó, sin dejar de acariciar su pene, su glande, luego la otra bola, lamiéndola, tirando de ella, succionándola.

Lamió entre sus sacos y bajó ese camino hacía su ano, Xavier se tensó, pero ella no dejó de lamer y acariciar, al final se dejó llevar de nuevo. Él estaba bien lubricado se había encargado de ello, pero igualmente con su lengua seguía lubricándolo. Luego se entretuvo con su glande, metiendo su lengua en su agujero, arañándolo con sus dientes, para luego pasar su lengua y calmarlo, lamiendo debajo de su cabeza, hasta que de su glande salió una gotita de pre semen, entonces lo lamió y le supo a gloría, no estaba salado, estaba dulce, y espeso. Ella lo saboreó, extendiéndolo por toda su boca.

Después de hacerlo sufrir lamiéndolo y saboreándolo, tanto en el glande como en su barra dura como el hierro, después de pasarle los dientes y la lengua por sus grandes venas y por toda su gran polla, ella se subió al taburete de nuevo, posicionándolo un poco alejado del potro y después de un lametón a su glande, metió su glande en la boca y fue bajando, y bajando, y bajando, tan lentamente, que Xavier pensaba que enloquecería. Ella bajaba sin prisas, acariciando sus pesadas bolsas, acariciando su verga hasta que llegaba su boca, hasta que por fin llegó al final de ella, a su base. Él chocaba con su glande en la garganta de ella, era magnífico, sentir su boca tan caliente, tan húmeda, tan estrecha alrededor de su polla era como estar en el cielo y en el infierno a la vez. Su cuerpo se estremecía de placer. Jamás había sentido tanto placer con ninguna boca. No sabía lo que podría aguantar sin correrse y eso no le gustó. El aguantaba siempre con facilidad, él era quien decidía cuando se corría. ¿Por qué con ella era diferente?

Ella subía y bajaba por su polla sin dejarla salir del todo… haciendo que él subiera su ritmo cardíaco, su respiración se entrecortara… cuando empezó a notar que su cuerpo se perlaba de sudor, entonces la sacó de su boca y volvió a meterla, pero esta vez en ella llevaba una anilla (sirve para hacer presión en la base de la polla y evitar que se puedan correr, en éste caso, es una anilla doble, ya que también es para la sujeción de sus bolas), una vez colocada la presión de la anilla en su base, el gimió y apretó los dientes… pero cuando aguantó la respiración realmente, fue cuando ella posicionó la otra anilla sujetando sus testículos. Xavier soplaba, bufada, respiraba como podía por no chillar, por no quitarse las agarraderas de las manos y… cuando ella empezó a lamer de nuevo su glande con gran ímpetu, empezó a sorberlo, a arañarlo con sus dientes de nuevo y volver a lamerlo con gran fiereza, hasta que volvió a meterla en su boca, mientras lo hacía veía el cuerpo de Xavier, veía como él estaba aguantando su respiración, controlando su excitación… pero sobretodo lo que estaba aguantando era la tensión para no perder el control.

Entonces ella no paró ahí, subía y bajaba sobre su polla haciéndolo soplar y apretar los puños, ella pensaba que se clavaría las uñas por la fuerza que estaba haciendo, que se quebraría algún dedo, de tanto apretar. Pero cejó en su empeño de hacerlo perder el control por el placer, de hacer que su cuerpo, pudiera disfrutar al máximo de todo lo que ella podía ofrecerle.

Mientras su boca trabajaba su polla con gran competencia, cogió el escorpión de la parte trasera de su corsé y con la otra mano empezó a masajear bajo sus bolas, el camino que llegaba a su ano, Xavier estaba que se le habrían salido los ojos de sus órbitas, si no fuera porque los tenía cerrados y cubiertos por el pañuelo. Lubricó de nuevo con su propia saliva más el aceite que antes le había puesto, el agujero prohibido, ella no sabía si él sería un hombre que se dejara hacer o no… pero vamos que no iba a perder la oportunidad de poder darle el placer que se otorgaba a un hombre, acariciando su punto g. Eso era lo más excitante, en un hombre acariciar bien el punto g, era eyaculación instantánea. Así que, por eso había prevenido con la sujeción de sus bolas y la base de su polla. No podría correrse. Y tendría durante todo el tiempo, un placer inigualable. Ella quería darle todo. Que jamás olvidara la experiencia con ella, que jamás pudiera olvidarla a ella. Que no pudiera estar sin ella. ¡Joder, eso no era bueno!

Cuando Xavier notó que su ano estaba siendo invadido, se tensó, ella veía como los músculos de su torso, de sus piernas, de sus brazos, que todos los músculos de su cuerpo, incluidos los del cuello, estaban tensos, entonces con voz suave le dijo… - Confía en mi Xavier, sólo confía en mi – El apretó la mandíbula, confiaba en ella, pero…

Todo su cuerpo empezó a sudar, todos sus poros se abrieron, la excitación era de tan alto calibre, como nunca había sentido, como nunca una mujer le había proporcionado de ninguna de las maneras. Era tan extraño. Tan profundo, tan intenso.

Con el escorpión introducido en su ano acariciando su punto g, la boca caliente, húmeda y estrecha de Diana en su polla, las manos de ésta que no dejaban de acariciarle el cuerpo y las piernas. Habría sido imposible no correrse, pero al tener las anillas puestas le era imposible, lo que le provocaba un placer incontrolable, intenso, que no paraba, que hacía que su clímax estuviera ahí, que él estuviera en el filo del abismo…

Después de tenerlo totalmente a su merced, haciendo que aguantara la eyaculación, quería que él le diera placer a ella, quería que la comiera, la saboreara, que viera como ella había disfrutado de su juego con él. Sabía que podría hacerlo sin mucho esfuerzo, ya que ella estaba al límite también.

-¿Quieres saborearme? Porque voy a ponerme sobre tu boca Xavier… y quiero que me comas- Después de decírselo, bajó de donde estaba subida, colocó el peldaño en la parte superior del potro, donde estaba la cabeza de Xavier, subió y se colocó con sus rodillas a cada lado de su cara, fue pasando sus manos por el cuerpo de él, acarició su polla y acercó su sexo a la boca de Xavier.

Xavier no había dicho que si, pero no iba a negarse por nada del mundo. Le daba rabia ya que estaba atado, no podría sujetarla y no se planteaba el no llevarla a lo más alto y que se corriera en su boca, poder saborear todo lo que ella podía darle. Había notado que se le estaba acercando, había notado cuando ponía sus piernas a cada lado de su cabeza, pero cuando ella empezó a acariciarlo, él notó su olor, el olor de la sexualidad de Diana, la tenía encima, podía saborearla sin tocarla todavía, se le hacía la boca agua, iba a comérsela con tantas ganas, que no sabía quien iba a disfrutar más, si él o ella. Quería hacerla correr, quería hacerla correrse pero varias veces, ese olor lo estaba volviendo loco, quería saborearla, saber cual era el sabor que correspondía a esa mujer que lo estaba llevando al borde del colapso, que lo mantenía en el borde el clímax y no le permitía correrse. Quería hacerle pagar con la misma moneda, aunque sabía que no estaba en situación de hacerlo.

Así que pensó en hacer lo contrario, hacer que se corriera como nunca, que no pudiera salir de un orgasmo cuando estuviera metida en otro más intenso.

Ella tocó su polla y bajó su sexo más cerca de su boca, el levantaba la cabeza y sacaba su lengua con ganas de tenerla a mano, de poder llegar a su sexo.

Cuando por fin ella se acercó lo suficiente, él empezó a comer como un hombre hambriento, como el hombre sediento que se sentía, sediento y hambriento de ella. Sólo lamerla la primera vez, lo hizo necesitar toda su fuerza de voluntad para no soltarse y poder cogerla. Puso todo su empeño en ello y lamió su sexo de abajo hasta arriba, rodeó su clítoris y tiro de él con sus labios, rodeó sus labios internos, los lamió y mordisqueó, metió su lengua dentro de ella, como queriendo follarla con la lengua, volvía a lamerla de nuevo entera, y cogió su clítoris con los dientes, haciendo la suficiente presión como para que ella soltara un gemido de placer, tiró de él. Lo soltó y succionó para lamerlo dentro de su boca. Ella estaba apunto de correrse, así que volvió a cogerle su clítoris y volvió a tirar de él sin miramientos, ella se corrió con una intensidad que le encantó y embriago. Bebió de ella, bebió con avidez, quería tomarla, y la tomaba con su lengua, no esperaba que sus jugos salieran de ella, metía su lengua y los atraía así. Los sorbía, bebió de tal manera y manejaba su lengua dentro de ella con tal intensidad que volvió a hacerla correrse. Contra más bebía de ella, más quería, más ansiaba. No se habría cansado nunca de tenerla en su boca, de poder saborearla, de poder succionar su clítoris y hacerla llegar a la cumbre una y otra vez, ella era comida, lamida, mordida, succionada y follada como ningún otro hombre había logrado hacérselo. Hizo que se corriera tres veces y ella tubo que salir de allí, se habría quedado eternamente, tenía una boca divina, que la llevaba cada vez más lejos… pero ella quería más de él. No podía esperar a tenerlo dentro. Sentirlo dentro de ella, profundo, con toda su longitud, con todo su grosor, sentirse llenada por él. Iba a ser una experiencia que ella no iba a poder olvidar. Él estaba aguantando mucho más de lo que ella hubiera podido imaginar, y… quería recompensarlo, pero tampoco quería darle la oportunidad de que pensara que se había vuelto débil. ¿Es que ella pensaba que él era débil por hacer lo que había hecho?

No, en absoluto, esto sólo le demostraba la fuerza de voluntad, lo cabal que llegaba a ser, y lo que había llegado a permitir y ser capaz de dominarse por ella. Eso no era ser débil, todo lo contrario.

Estaba en el suelo… y las piernas le temblaban, su cuerpo le pedía más, miraba a Xavier, teniendo su boca llena de sus jugos, relamiéndose y ella no lo dudó. Se acercó y le besó. Le dio un beso rudo, pidiendo y exigiendo de él y él le dio todo, le correspondió con todo lo que era, y le pidió a ella y ambos intercambiaron, lucharon con sus lenguas, pero al final ella era la que tenía las de ganar, ella podía retirarse de su boca cuando quisiera. Mordisqueó sus labios, su barbilla, sus quijadas y besó su cuello arañándolo con los dientes y lamiéndolo después. Él respiraba con tanta irregularidad como ella, pero ella tenía el control (o eso pensaba), él estaba atado, cohibido de correrse, impedido de correrse, tenía que estar en el filo de un abismo. E intentando caer, sin poder conseguirlo, cada cosa que ella le hiciera, sería algo más para mantenerlo más sobre las puntas de los dedos, sintiéndose a punto de caer, pero sin poder caer, deseando tirarse, y sin poder hacerlo. “Frustrante”.

Ella empezó a hablarle. – Voy a desatar tus manos y piernas- Pero no quiero que te quites la venda de los ojos, no aún.- Él iba a abrir la boca para decir algo, pero prefirió guardárselo. Prefirió callar, lo iba a soltar, eso era algo de lo que mejor no hacerla que se arrepintiera. Quería, deseaba, ansiaba, poder tocarla, poder agarrar sus pechos, su cara, su culo, sus caderas, todo. Quería poder saborear su cuerpo al igual que ella había echo con él. Lamer cada milímetro de ese cuerpo que sabia que tenía el mejor sabor que hubiera probado jamás y que le estaba dando tanto placer como no había recibido nunca, con ninguna mujer. (Y había estado con muchas)

Ella desató primero sus piernas, una a una, despacio sin quitarle las anillas de su polla y bolas, sin quitar el escorpión que se hundía en su culo, ajustándose a su punto g. Él estaría recibido placer de ese escorpión y estaría sin poder correrse hasta el momento que ella decidiera… y eso iba a ser pronto, porque quería tenerlo dentro para ese momento. Iba hablándole, diciéndole lo que quería de él después de que quitara sus ataduras.

Quería que se dejara llevar. Ella lo llevaría a la cama, no le había dicho que lo volvería a atar… pero, eso era otra cosa. Le había dicho que iba a metérselo en su interior, que le haría sentir su sexo, tan húmedo y caliente como él lo había dejado. Que se correría en su polla. Pero que primero le recompensaría por haberla hecho correrse tantas veces. Se había portado muy bien y merecía su recompensa.

Él ya se creía libre totalmente y pensando que le quitaría todo lo que le había puesto en su sexo, que lo dejaría liberarse. Así que se dejo guiar hasta la cama, ella lo iba guiando de como debía de colocarse. Ella estaba subida en su cuerpo, su culo rozando la punta roma de su polla, haciendo que la sintiera, que la deseara mucho más aun. Le besó la boca, después de tenerlo tumbado en la cama donde ella lo quería, ahora solo debía volver a atarlo.

Xavier se quedó parado, quieto, ¿pero no le había dicho que le iba a recompensar? ¿Por qué le ataba de nuevo?...

Ella le quitó la venda de los ojos, una vez que él ya estaba sujeto, solamente ató sus manos, dejando sus piernas libres de ataduras. Poco a poco, empezó a desnudarse totalmente. – Quiero sentirte piel con piel- Sí, gritaba su mente, quería poseerla sin ropa alguna, sintiendo toda su piel, su blanca y suave piel. Sentirla en todos los lugares de su cuerpo, sentirla con sus dedos, con todo su ser. Eso era lo que anhelaba.

Se desnudó lentamente, él salivaba con su cuerpo, sus ojos se iluminaban como antorchas en la noche, se oscurecían con el deseo, sus pupilas eran grandes, y sus manos de nuevo deseaban estar libres, empezaron a apretarse y soltarse, como si así pudiera hacer algo para tranquilizarse.

Una vez, que se había quitado todo, incluido las medias y los zapatos. Ella pensó que no recordaba cuando había sido la última vez, que había tenido sexo con un hombre sin ropa. A no ser claro, que estuvieran en el agua. Pero así, en una cama, con un solo hombre y desnuda totalmente. Hacía demasiado tiempo como para recordarlo, así que se lo quitó de la mente, ahora quería hacerlo y eso era lo que hacía. Lo que deseaba, lo que quería. Sin que nadie le dijera lo que debía hacer.

Cogió una toallita mojada y limpió la polla de Xavier. Haciendo que él se retorciera con el frescor que le estaba proporcionando, sabiendo que luego notaría mucho más el calor de su sexo.

Se puso entre sus piernas y empezó a lamer y jugar con el glande de su polla. Lo estaba haciendo sufrir, lo hacía sufrir impartiéndole placer como él hacia con sus sumisas. Ahora sabía lo que era sufrir y tener el máximo placer posible. Era algo que tampoco había sentido en su piel anteriormente. Le encantaba todo el placer que recibía, pero también le ponía el pelo de punta no tener el control de poder correrse o de poder cogerla y follarla como lo estaba deseando. Ella le hacía sufrir, lamiendo y sorbiendo su polla, metiéndola una y otra vez hasta su base y succionando con su garganta, haciéndole perder la cabeza.

Fue entonces cuando ella le dijo… -quiero que aguantes hasta que estés dentro de mí. ¿Me has entendido?- Él la estaba escuchando atentamente, pero no sabía a que se estaba refiriendo, ¿Qué aguantara el qué?

Entonces ella siguió comiendo su polla y con sus manos fue sacando sus bolas de la anilla, él sintió como una corriente le traspasaba la espalda, su cuerpo se arqueó, todo lo que las ataduras le daban de sí. Ella volvió a repetirle – Quiero que aguantes Xavier- Hazlo por mí y te compensare por ello.-

Él ya no sabía si podría aguantar, si ella soltaba su polla de la sujeción también. El placer era demasiado intenso, había aguantado todo ese tiempo, porque le era imposible correrse con la sujeción de las bolas y su polla, pero si ella retiraba eso… Esperaba que también retirara el escorpión pero sus palabras le dijeron lo contrario. – Tendrás que aguantar con el escorpión dentro de ti, quiero que aguantes, quiero sentir tus chorros calientes dentro de mi coño- Sus palabras tampoco ayudaban, el pensar que estaría dentro de su sexo, caliente, estrecho, húmedo, apretando su miembro… era un episodio bastante fuerte como para poder aguantar. Apretó la mandíbula, apretó los puños, tensó todo su cuerpo, mientras ella iba acariciándolo y retirando la anilla de la base de su polla. Lo dejó sobre la cama y subió hasta sus caderas, se colocó a horcajadas sobre él, no podría esperar mucho más, y lo sabía.

Así que ella se colocó sobre su miembro, erecto, duro, a punto de soltar todo su semen, sus bolas estaban tensas al igual que su miembro. En cuanto ella empezó a meterse la polla de Xavier dentro de su sexo, ella tuvo que reprimirse varios gemidos, mordiéndose los labios, era un miembro grande, grueso y estaba apunto de correrse. Tenía experiencia con hombres, pero ninguno había tenido un miembro tan grueso, su sexo tenía que hacerse a su tamaño lo que para ambos fue tanto una delicia como un suplicio. No pudo clavarse la polla de Xavier como había pensado hacer, tenía que entrar poco a poco, dejando que sus músculos se adaptaran a su grosor.

Xavier tenía los ojos fijos en ella, no había quitado la mirada de ella desde que se había desnudado, la miraba con devoción, con un deseo y una lujuria que no tenían parangón. Tanto uno como el otro se habían deseado durante años.

Para Xavier verla en toda su desnudez, bajando sobre su polla, lentamente, mordiéndose los labios para no correrse con sólo su punta dentro de su sexo, fue lo que le dio más fuerzas para aguantar su propia corrida.

Era digna de ver, era la mujer más hermosa que había tenido jamás en la cama. Aunque fuera de esta manera. Aunque siempre se le hubieran parecido en algo. Jamás podría comparar de nuevo su belleza, con nadie. Jamás nadie podría compararse a Diana. Lo estaba dejando destrozado para otras mujeres.

Cuando por fin sintió que la base de su polla chocaba con el cuerpo de Diana, soltó todo el aire que había estado conteniendo en sus pulmones. La miró fijo a sus ojos y vio que ella estaba con su boca entreabierta, sus pechos elevados hacia delante, su cabeza inclinada hacia detrás. Era preciosa, un calambre inmenso le pasó por su columna y fue directo a sus bolas y a su polla y no pudo aguantar más, soltó un rugido fuerte, y su semilla salió disparada en el sexo de Diana, un chorro caliente, feroz ,la llegó bien dentro, después otro, y otro… Parecía que no podía dejar de correrse, parecía que quisiera llenarla de todo su semen marcándola…. Haciéndola estallar en mil pedazos por los embistes que daba al soltar sus chorros, Diana dejó salir un grito de placer de sus labios abiertos ahora mucho más. Y se corrió con él.

Había sido glorioso, el meter su polla en su sexo, había echo que ella tuviera que aguantar el no correrse, le había dejado su coño sensible de la manera que tubo de comérsela. Había dejado su clítoris aun más sensible y al meter el grosor de su polla, estiraba la piel de su clítoris haciendo que este tomara vida propia. Cuando llegó a su base ya le estaba costando controlarse y no correrse, pero cuando él empezó a correrse, expulsando dentro de ella sus chorros calientes, con tanta presión y que no acababan, que la llenaban toda ella, y la calentaban mucho más de lo que había estado nunca, no pudo aguantar más y se corrió con él. No sólo se corrió, tubo el orgasmo más intenso que recordara haber tenido. Este hombre la estaba jodiendo para con los demás, ya no tendrían comparación con nada de lo que había sentido con él.

Ella siguió moviéndose sobre la polla de Xavier, una vez que su orgasmo se había calmado un poco, ella notaba como su musculatura interna apretaba, estrangulaba la polla que tenía dentro, la apretaba de tal manera que pensó que podría hacerle daño. Pero cuando encontró su mirada, su corazón se desplomó a sus pies. Xavier tenía una mirada tan intensa, tan limpia, que le dieron ganas de echarse a sus brazos, se sentía adorada, se sentía la mujer más importante del mundo, mirando esos ojos que la miraban de esa manera que la estaba enturbiando la mente. Cerró sus ojos, intentando que sus sentimentalismos quedaran fuera de esto, siguió moviéndose arriba y abajo, sobre la polla de Xavier, empezó a acelerar el ritmo de sus movimientos, al compás de las embestidas que Xavier le hacía con su cuerpo.

Sus cuerpos estaban perlados en sudor, el pelo se le pegaba a su cara y cuello, sus respiraciones empezaron de nuevo a ser más frenéticas y sus movimientos se acompasaban como si lo hubieran hecho siempre. Era como bailar una danza frenética sin perderse los pasos, sólo perdiéndose el uno en el otro, dejándose llevar por los cuerpos, por su deseo por el otro.

Fue un sentimiento extraño para ambos, pero increíblemente reconfortante, sintiéndose uno del otro, sintiéndose como si fueran uno sólo. Ella empezó a notar que estaba llegando al punto culminante de su clímax y le miró de nuevo a los ojos.

Él no había perdido ni un segundo, la había estado observando, adorando como se movía a su compás, como se acompañaban el uno al otro, formaban una pareja excepcional en la cama, tanto si era con dominación, como si era sin ella, se sentía de Diana y a ella la sentía suya. Cuando su miembro empezó a notar las contracciones de su vagina, los músculos apretándole la polla, succionándola, queriendo meterla más dentro de ella misma. Su cuerpo volvió a la vida, volvió a reaccionar y su clímax llegó cuando ella se estaba corriendo, mojando su polla, haciendo que sus jugos la mojaran y pudiera moverse con mayor facilidad dentro de ella, a pesar de estar tan apretada.

Se corrieron con unos gemidos sordos, que igualmente llenaron la habitación. El cuerpo de ella cayó encima del suyo. Él quería poder abrazarla, poder cogerla pero seguía atado. Así que cerró los ojos y pensó en que la apretaba más a su cuerpo, que la sostenía, que la tenía con él.

Ella empezó a moverse sobre él. Giró su brazo hacia su espalda y retiró con sumo cuidado el escorpión de esa zona sensible de Xavier. Él suspiró, aún estaba duro dentro de ella, pensó que jamás tendría bastante de esta mujer.

Ella volvió a echarse hacia delante, rozando sus pechos, contra el pecho de Xavier y empezó a alzarse de su polla. Pero sin sacarla por completo de su interior. Desató primero una mano, luego la otra y miró los ojos de su amante. Del hombre que la había dejado poseerlo a su manera, dejándose hacer sin quejarse, dándole tanto placer por depositar la confianza en ella, como tanto placer le había dado con su boca y su miembro.

La mirada fue fulminante, ella acariciaba las zonas donde él había estado atado, aun sabiendo que no le había hecho daño, le acariciaba y masajeaba para que la circulación de sus manos y brazos volviera a ser normal. Todo eso sin perder de vista sus ojos, se perdió en su mirada, en el infinito verde de sus ojos que la hacían sentirse la mujer más importante en el mundo de ese hombre. Él la abrazó y acarició su pelo, le retiró el que tenía mojado en su cuello y en su cara. Luego beso su frente, acariciaba su espalda con un mimo y una ternura, que no había tenido ella en mucho tiempo. Ella era la que daba ternura a sus sum, la que los acariciaba. Y se sentía querida… pero, no había sido como esto.

Tras unos minutos, el pregunto - ¿Cuál va a ser mi recompensa por haber sido tan obediente?- Ella lo miro con ojos somnolientos y se echó a reír. Su risa era genuina. Se sentía bien, él siempre había conseguido hacerla reír, hacerla sentirse libre y amada. - ¿Cuál querrías que fuera la recompensa?- Entonces fue él, el que empezó a reír. Sus miradas se cruzaron de nuevo y ella vio la picardía y el sentimiento de querer el cuerpo de ella sin reservas, sin tener que pedir permiso, sin dominación alguna. Pero a su vez, vio un brillo que la hizo estremecer. ¿Querría ahora él dominarla a ella? ¿Sería tan malo? Él lo había soportado. – Lo que quieras, pero no me atarás-

Xavier no la dejo seguir hablando, la cogió y sin salir de ella, la giró, la puso de espaldas en la cama y empezó a besarla y penetrarla con la máxima ternura que pudo sacar de su corazón. La amaba, la amaba aunque no pudiera jamás dominarla.

Fue un beso tierno al principio, caliente a medida que iban besándose y exigente cuando sus pulsaciones volvieron a estar por las nubes. Él chupo y lamió sus pechos sin salir de ella, hizo que sus puntas se convirtieran en dos puntos duros y sensibles. La besaba y la tocaba mientras la iba poseyendo, ella se notaba tan rara, se notaba en una nube, hacía tanto tiempo que no había tenido sexo así.

Xavier no recordaba cuando había sido la última vez que había follado con alguien en esa postura, creía que ya estaba obsoleta en su mente, pero sin embargo era la que estaba usando y no le parecía mal para nada.

Cuando Diana volvió a correrse. Xavier la besó y salió de ella, se levantó y fue al baño por una toalla mojada en agua caliente.

Cuando llegó a la cama la limpió con sumo cuidado, luego fue y puso todos los juguetes que ella había utilizado con él en el mismo lugar donde puso las toallas, tanto la que ella había utilizado con anterioridad como la suya propia. Se acercó a una estantería cogió un aceite y un juguete.

En la cama Diana estaba girada, casi que en posición fetal, cuando él llegó. La hizo girarse y ponerse boca abajo sobre su vientre. Y empezó a masajear todos los músculos de su cuerpo, ella gemía y ronroneaba como un gatito, era muy bueno haciendo eso, ella se sintió bien, en ningún caso se sintió intimidada. El abrió sus piernas y masajeó una y luego la otra. Cuando ya había dado mimos a todas sus partes superficiales, comenzó a darle mimos a sus partes íntimas, Diana empezó a tensarse y Xavier le susurró al oído.

¿Confiarás un poquito en mí Diana? No haré nada que no nos vaya a satisfacer a ambos y por supuesto nada que no quieras que haga, ella lo miró de reojo y asintió. Él se conmovió lo había conseguido. Le pidió que se diera la vuelta, quería masajearla también por delante y así lo hizo, masajeó sus brazos y manos, sus piernas y pies y luego se entretuvo con sus pechos, con su vientre, en su pubis, en un sexo totalmente suave, en todas y cada una de las partes de su cuerpo, cada centímetro fue mimado. Ella estaba totalmente extasiada y excitada de nuevo.

Xavier le volvió a pedir que se girara, que se pusiera de rodillas para él, se lo iba susurrando al oído, mientras le daba pequeños besos y mordisquitos en el cuello y la espalda. Ella accedió sabiendo lo que venía después. Pero ella lo deseaba tanto como la deseaba él. Era su momento de demostrarle que ella también podía ceder un poco, que confiaba en él.

Se colocó a cuatro patas y miró por encima de su hombro, ese hombre estaba totalmente erecto todavía, su boca se le hacía agua en pensar en su sabor, en cuando lo había chupado y lamido. Le habría encantado poder saborearlo enteramente, poder tragarlo, pero había tenido otras intenciones en esos momentos. Él estaba ahora de pie al pie de la cama, mirándola, se veía tan sumamente erótica, sexi, hermosa…. Estaba deseando penetrarla y hacerla gemir, hacerla chillar su nombre.

Ella lo miraba mientras él la miraba a ella, empezó a mover su culo, intentando llamar su atención, haciendo que él la deseara aún más. Que se sintiera tentado, ella lo estaba provocando.

Él había lubricado bien su cuerpo, pero igualmente, lubricó el juguete y subiéndose a la cama empezó a acariciarla, se puso encima suyo y empezó a acariciar sus pechos, sus pezones, y bajo, posó su mano dentro de su sexo y empezó a tocarlo separando sus labios, rodeando su clítoris, metiendo un dedo dentro de su vagina, haciendo que esta lo quisiera más dentro, entonces metió dos dedos, ella empezó a moverse en busca de sus dedos y él dejó que ella montara sus dedos, quería que estuviera bien húmeda, cuando ella empezó a acelerarse más, cuando su respiración se volvió errática, entonces él sacó sus dedos de dentro de ella, ella gimió en protesta, pero al notar la punta del juguete en su sexo, sonrió y abrió más las piernas,- chica lista- dijo él. Ella sólo sonrió y empezó a moverse para que él metiera el juguete en su interior, el rozaba primero la punta del consolador en forma de pene por su humedad y luego metió la cabeza dentro de su sexo, ella gimió y se movió hacia detrás intentando meterse más del juguete, él paró su movimiento y metió el juguete muy lentamente, entonces empezó a llevar su humedad a la puerta de su ano, ella estaba caliente, excitada y cada vez más mojada no fue difícil mojar su ano, e incluso mojar su dedo antes de meterlo en su culo.

Ella miraba por encima del hombro, lo miraba con ojos soñadores, ojos llenos de deseo. Se echaba hacia detrás para meterse más aparato en su sexo y para que él metiera más profundo su dedo. Él le dejaba hacer, a la segunda vez que ella hizo lo mismo, metió otro dedo más en su culo, y empezó a abrirlo, abría los dedos en su interior, haciendo que su culo se adaptara a la anchura que requería. Fue entonces cuando se dio cuenta de que aun sin ataduras se sentía a la merced de Xavier, ella no tenía poder ante lo que él estaba haciendo con su cuerpo. Pero no se sintió doblegada, se sentía bien, ella había estado provocándolo, follando sus dedos, e intentando follar el juguete.

Cuando Xavier sacó sus dedos de su culo, ella volvió a quejarse

Fue entonces cuando Xavier metió todo entero el juguete en su sexo, y ella tiró la cabeza hacia detrás, sabía como debía de sentirse el juguete en ese coño estrecho y caliente, pero…. Cogió a Diana por las caderas con un brazo, con el otro le dio al mando de control para la vibración del consolador y no lo puso al mínimo, no tenía intención de ir más despacio de lo que ya iba, entones le dio toda la potencia al consolador vibrador y ella empezó a retorcerse, la sujetó con el brazo y con su otra mano colocó la punta de su polla en la entrada de su culo.

Fue estar en el cielo, su punta empezó a entrar, estaba tan estrecho. Normalmente para casi todas las mujeres que conocía debía de ser mucho más cuidadoso pero Diana estaba preparada para él. Así que empezó a empujar dentro de ella. Ella elevó sus caderas e hizo todo lo posible para dejar paso a la gruesa polla que quería poseerla, la gruesa polla que ella quería que la follara, pero que la follara duro, rápido, y fuerte. Metiéndosela toda hasta que la hiciera correrse y él se corriera llenándola también todo el culo que ya le pertenecía.

Él captó lo que ella quería, lo que su cuerpo le estaba pidiendo. Y él que hasta ahora se estaba controlando por no hacerlo como lo estaba deseando, se encontró con que ella misma le había pedido lo que el cuerpo de él le pedía. Nunca dejaría ir a esta mujer, era perfecta para él. Sólo tendrían que demostrarse que se amaban tanto como para no necesitar tener tanto poder, podrían compartirlo, podrían intercambiar durante el sexo, eso incluso podría hacerlo más divertido.

Después de tener la punta de polla metida en el culo de Diana, el vibrador a toda marcha en su sexo, cogió y el brazo que la cogía de la cintura, pasó sus dedos por el clítoris, empezó a jugar con él. Cuando noto que ella ya estaba tan excitada que no aguantaría más sin su polla, entonces la metió toda de golpe, con una estacada que hizo que el cuerpo de ella fuera hacia delante, pero sobretodo que ardiera, ardiera de placer, entonces empezó a buscarlo, a hacer que entrara y saliera de su culo, a una velocidad vertiginosa.

A él ya le costaba mantenerse bajo control, pero incluso así lo estaba consiguiendo. Cogió sus caderas con ambas manos y empezó a embestir tan profundo, tan rápido y moviendo sus caderas para que su culo se adaptara a su anchura. Que ella se corrió y su orgasmo hizo que su sexo aprisionara el vibrador que tenía puesto pero también que apretara su culo, lo que casi le hizo, perder el control del todo, e incluso correrse con ella, era tan pequeña, su culo estaba tan caliente, tan estrecho. Si él había pensado que no había nada más bueno que su sexo… se había equivocado su culo era mucho mejor.

Soltándose por completo y arremetiendo con todas sus ganas contra ella, la hizo correr otra vez. Y cuando estaba llegando a su tercer orgasmo, él ya no pudo aguantar, ya su culo estaba hecho a medida para su polla y ella le [i]buscaba al igual que antes durante el sexo con su coño. Se movían al unísono. Cuando el empezó a notar que los espasmos los estaba llevando al clímax, bajo sobre el cuerpo de ella y le mordió suavemente en la parte baja del cuello donde ya empieza a ser hombro. Entonces dejó que el orgasmo de ella lo arrastrara a lo más alto con ella. Quería a esa mujer, la quería para él sólo, no la compartiría con nadie.

A partir de ahora ella era suya y él era suyo. Y para él ya no había vuelta atrás. Se había dejado dominar por una domina a la que amaba desde siempre y había podido reconocer que ella iba a ser la única en su vida.

Ya que a pesar de la cantidad de mujeres que había conocido, ella le había hecho disfrutar como nadie nunca y encima de la manera que él jamás hubiera permitido tenerlo a nadie. Eso tenía que significar algo. Y él tenía claro que era. Después de correrse a la vez, se hecho con ella en la cama se taparon y sin salir de ella la abrazó y beso su cuello, apartándole el pelo que se le quedaba pegado en el cuello, por el sudor de sus cuerpos.

Ella estaba exhausta, jamás había tenido tanto placer, jamás había sentido tanto placer ni siquiera teniendo a varios hombres en su cama. Ni siquiera teniendo el control total de lo que ocurría. Este hombre había roto los moldes de su comportamiento. Pero no le importaba. Lo había disfrutado muchísimo. Amaba a este hombre.

Después de un ratito en esa posición, Xavier salió de ella y de la cama. Se dirigió al baño y encendió el jacuzzi. Comprobó la temperatura, y cuando se dio cuenta de que era la temperatura adecuada. Volvió a la cama y la cogió sin decir nada, sólo la cogió. La levantó en sus brazos y luego la metió en el jacuzzi, con intención de lavar cada centímetro de su piel. Pero se estaba dando cuenta, de que ella iba a caer en un profundo sueño, así que prefirió lavar bien, pero no demorarse, quería poder tumbarse con esa mujer en la cama y enredarse en ella para dormir un rato. Hasta que uno de los dos despertara y despertara al otro.

[/i]
[/i]
[/i]


Última edición por DIABLESA el Jue Nov 29, 2012 11:32 pm, editado 1 vez

_________________
<br>
avatar
DIABLESA
No hay quien me pare !¡Vivo Aqui!¡

Femenino Mensajes : 3541
Fecha de inscripción : 06/12/2010

Volver arriba Ir abajo

Re: EL AMOR HACE CAER A LOS MÁS FUERTES

Mensaje  Susana el Jue Nov 29, 2012 1:42 am

Di te has superado Twisted Evil pero seguirás o ese es el fin o enredaras la trama

bueno fantástica, maravillosa ... con ganas de mas como siempre que leo algo tuyo

_________________

Ven a Novela Romance donde encontraras libros, sagas todo en un Clic
[Tienes que estar registrado y conectado para ver este vínculo]
[Tienes que estar registrado y conectado para ver este vínculo]
avatar
Susana
No hay quien me pare !¡Vivo Aqui!¡

Femenino Mensajes : 1891
Fecha de inscripción : 25/05/2010
Edad : 39
Localización : ....En la luna, casi siempre....
Humor : impredecible.....soy mujer

http://www.novelaromance.com;

Volver arriba Ir abajo

Re: EL AMOR HACE CAER A LOS MÁS FUERTES

Mensaje  DIABLESA el Jue Nov 29, 2012 3:49 am

Gracias Susana!!!

Pues la verdad es que no lo he pensado.... no sabía si os gustaría o no esa escena, asi que... bueno, veremos que opinan algunas romanceras más y si vosotros decis que estaría bien que continuara... pues, podría hacerlo. En principio todo esto era sólo para la escena... pero como me enrollo tanto jajajajajaja... pero como habreis visto o leído, hay cosas que quedan en el aire, asi que si que podría continuarse.

Bueno veremos que opinan las demás y los romanceros que tenemos, espero la opinión de Silenio, es bastante franco con lo que dice y... me dirá lo que vea que esté mal o que no concuerda para nada o... en fin que me pondrá las pilas, jajajajajajaja. Esperemos para ver que pasa.

_________________
<br>
avatar
DIABLESA
No hay quien me pare !¡Vivo Aqui!¡

Femenino Mensajes : 3541
Fecha de inscripción : 06/12/2010

Volver arriba Ir abajo

Re: EL AMOR HACE CAER A LOS MÁS FUERTES

Mensaje  yolandacaste el Jue Nov 29, 2012 11:22 am

Yo opino que eres buena, y que podrías seguirla.
La verdad es que tienes mucha facilidad para escribir y para describir las situaciones.
Yo, sencillamente, ni enrollandome podría explicarlo, como lo has hecho tu.
Como tu dices no se lo que opinará Selenio o las demás, pero a mi me ha encantado.
Síguela.

avatar
yolandacaste
¡¡No puedo parar!! ¡¡No me puedo callar!!

Femenino Mensajes : 496
Fecha de inscripción : 20/01/2012
Edad : 42
Humor : Soy geminis, imaginate...

Volver arriba Ir abajo

Re: EL AMOR HACE CAER A LOS MÁS FUERTES

Mensaje  DIABLESA el Jue Nov 29, 2012 12:21 pm

Se agradece... pero espero que lo lean unos pocos más... al menos eso espero, porque si no.. vaya chasco joooo. Yo que recojo el guante de Silenio, sin tener ni idea de como hacerlo, ya que esto es para mi un terreno inexplorado, y ahora resulta que no me hace ni caso jooooo. SILENIOOOO, ¿dónde estassssss????. Espero que no te haya molestado con algún comentario jooo. Ploff... esto es un bajón... yo que dejo de leer para relatar esto... y ahora nadie (excepto unas poquitas) me lee.

_________________
<br>
avatar
DIABLESA
No hay quien me pare !¡Vivo Aqui!¡

Femenino Mensajes : 3541
Fecha de inscripción : 06/12/2010

Volver arriba Ir abajo

Re: EL AMOR HACE CAER A LOS MÁS FUERTES

Mensaje  SILENIO ATE el Jue Nov 29, 2012 11:18 pm

Aqui hay petroleo!!!!!!

Pero, me vas a permitir que haga de editor y voy hacer unos comentarios.

Primero, el personaje de Judith. Podrias haber introduccido en su primera aparicion mas detalles sobre ella. Desarrollar mas su aptitud, no solo imitadora de Diana sino su aptitud, si es sumisa, es switch o Domina. La ocasion de la noche de Diana con sus sumisos se podria haberla introduccido dandole el perfil que hubieras deseado.
Segundo. Cuando Diana tapa los ojos a Xavier, este como Dominante no desconce la utilidad que busca el Dominante con la venda.....


Otra cosa, puedes colgarlo con letra mas grande.....



Repito.........¡aqui hay petroleo!!!

BsLc&Lj
Silenio
avatar
SILENIO ATE
No hay quien me pare !¡Vivo Aqui!¡

Masculino Mensajes : 624
Fecha de inscripción : 08/09/2012
Edad : 51
Localización : COMARCAS CENTRALES VALENCIANAS
Empleo /Ocio : INDUSTRIA /CULTURA
Humor : De inspiracion Lutheriana con toques marxistas (de Groucho Marx). y una pizca socarrron

Volver arriba Ir abajo

Re: EL AMOR HACE CAER A LOS MÁS FUERTES

Mensaje  SILENIO ATE el Jue Nov 29, 2012 11:22 pm

DIABLESA escribió:Se agradece... pero espero que lo lean unos pocos más... al menos eso espero, porque si no.. vaya chasco joooo. Yo que recojo el guante de Silenio, sin tener ni idea de como hacerlo, ya que esto es para mi un terreno inexplorado, y ahora resulta que no me hace ni caso jooooo. SILENIOOOO, ¿dónde estassssss????. Espero que no te haya molestado con algún comentario jooo. Ploff... esto es un bajón... yo que dejo de leer para relatar esto... y ahora nadie (excepto unas poquitas) me lee.



He estado como el Espiritu Santo. He estado siguiendo la evoluciones de la Pag pero con la Blackberry, lo que me impedia tener una vision mas amplia de lo que poniais y a la hora de contestar, un desastre.......
Como ya te conte, estado muy liado con esto de la crisis economica y encima con problemas con mi armario ropero......


BsLc&Lj
Silenio
avatar
SILENIO ATE
No hay quien me pare !¡Vivo Aqui!¡

Masculino Mensajes : 624
Fecha de inscripción : 08/09/2012
Edad : 51
Localización : COMARCAS CENTRALES VALENCIANAS
Empleo /Ocio : INDUSTRIA /CULTURA
Humor : De inspiracion Lutheriana con toques marxistas (de Groucho Marx). y una pizca socarrron

Volver arriba Ir abajo

Re: EL AMOR HACE CAER A LOS MÁS FUERTES

Mensaje  DIABLESA el Jue Nov 29, 2012 11:22 pm

Que es que haya petroleo???

no entiendo eso jooo

y ya se que podría haber dado más vidilla en según que... pero es que si no recuerdas, era solo para una escena, y mira la que he liado jooooo. Que no se hacerlo sin enrollarme. _Al menos no historias asi, si hubiera dado más vida al personaje de Judit o hubiera hecho la escena de los cuatro... creo que hago un libro en vez de una escena. Pero vamos que eso no es un problema... ya sabes que puedo enrollarme muuuuuucho, y que si es lo que quereis... puedo hacer mucho más... pero repito que " era sólo para la escena final" no era por nada más, jooooo

_________________
<br>
avatar
DIABLESA
No hay quien me pare !¡Vivo Aqui!¡

Femenino Mensajes : 3541
Fecha de inscripción : 06/12/2010

Volver arriba Ir abajo

Re: EL AMOR HACE CAER A LOS MÁS FUERTES

Mensaje  spira99 el Vie Nov 30, 2012 12:14 am

Di, cuando lleves un poco más de relato empezare a leerlo, sino se me van a mezclar novelas y no voy a saber de qué va cada relato... y eso de mezclar nombres y situaciones no me pega. Ya me ha pasado un par de veces y siempre termino por hacerme la picha un lío. jejeje, pero te prometo que en cuanto tengas un par de capitulos mas lo leo y te cuento. estoy al tanto de tu escritura... es tan HOT,HOT,HOT. I love you
avatar
spira99
No hay quien me pare !¡Vivo Aqui!¡

Femenino Mensajes : 816
Fecha de inscripción : 09/01/2012
Edad : 47
Humor : por influjos de la luna

Volver arriba Ir abajo

Re: EL AMOR HACE CAER A LOS MÁS FUERTES

Mensaje  nromántica el Vie Nov 30, 2012 12:28 am

No tengo palabras, eres fabulosa solo espero que no nos dejes con un final así, me gustaría saber que puede pasar con estos dos vamos que si quedan juntos como pareja y demás.
avatar
nromántica
!!Tengo los dedos entumecidos¡¡ No paro

Femenino Mensajes : 129
Fecha de inscripción : 10/11/2011
Localización : Madrid

Volver arriba Ir abajo

Re: EL AMOR HACE CAER A LOS MÁS FUERTES

Mensaje  nefer el Vie Nov 30, 2012 12:39 am

como ya te dije antes, escribes muy bien, describes cada situacion y cada pensamiento, lo que hace que conectes totalmente con el relato.
yo te animo a seguir escribiendo que lo haces muy bien, y espero continuar esta historia o cualquier otra que escribas
avatar
nefer
!!Tengo los dedos entumecidos¡¡ No paro

Femenino Mensajes : 123
Fecha de inscripción : 01/11/2012
Edad : 35
Localización : en mundos paralelos...

Volver arriba Ir abajo

Re: EL AMOR HACE CAER A LOS MÁS FUERTES

Mensaje  SILENIO ATE el Vie Nov 30, 2012 1:44 am

DIABLESA escribió:Que es que haya petroleo???

no entiendo eso jooo

y ya se que podría haber dado más vidilla en según que... pero es que si no recuerdas, era solo para una escena, y mira la que he liado jooooo. Que no se hacerlo sin enrollarme. _Al menos no historias asi, si hubiera dado más vida al personaje de Judit o hubiera hecho la escena de los cuatro... creo que hago un libro en vez de una escena. Pero vamos que eso no es un problema... ya sabes que puedo enrollarme muuuuuucho, y que si es lo que quereis... puedo hacer mucho más... pero repito que " era sólo para la escena final" no era por nada más, jooooo


Lo de "¡Aqui hay petroleo!" es una frase que equivale que la cosa o el asunto es interesante..........aquel que se encuentre petroleo en sus terrenos....negativo no es y maxime como esta el precio del barril.
Es una expresion de positiva y de futuro interesante.

Tu sabes que doy por hecho tu filantropia a la hora de escribir este relato y tengo mi ego volando por el Olimpo sacando pecho delante del Zeus cuando has escrito esta historia a raiz de mis escrito.........espero que la caida no sea muy dolorosa.......por que todo lo sube ha de bajar...la cuestion es si baja o se cae.....

Mi intencion es para sugerir mas salsa al menu........pero son sugerencia.
Como sabras en el mundo de la edicion hay varios factores que intervienen en el producto final>
El escritor la parte fundamental. El pepito grillo> el Editor......
Me he permitido el lujo de hacerte de editor.............................................espero que no haya molestado!!!

BsLc&Lj
Silenio



9
avatar
SILENIO ATE
No hay quien me pare !¡Vivo Aqui!¡

Masculino Mensajes : 624
Fecha de inscripción : 08/09/2012
Edad : 51
Localización : COMARCAS CENTRALES VALENCIANAS
Empleo /Ocio : INDUSTRIA /CULTURA
Humor : De inspiracion Lutheriana con toques marxistas (de Groucho Marx). y una pizca socarrron

Volver arriba Ir abajo

Re: EL AMOR HACE CAER A LOS MÁS FUERTES

Mensaje  DIABLESA el Vie Nov 30, 2012 4:41 am

Gracias romanceras por vuestras palabras y gracias Silenio por los consejos. Pero vuelvo a decir que sólo era una escena (que no había intención de hacerlo tan largo), lo que pasa es que me enrollo a la hora de escribir. Pero vamos que visto lo visto y oído lo escuchado, intentaré hacerlo más largo. Ya se verá como acaba... Question en fin que gracias a todos por las buenas criticas... esperaba alguna mas mala pero oye... no me voy a quejar, jajajajajaja.

lo dicho ... CONTINUARA...

_________________
<br>
avatar
DIABLESA
No hay quien me pare !¡Vivo Aqui!¡

Femenino Mensajes : 3541
Fecha de inscripción : 06/12/2010

Volver arriba Ir abajo

Re: EL AMOR HACE CAER A LOS MÁS FUERTES

Mensaje  DIABLESA el Vie Nov 30, 2012 9:22 am



CAPITULO VI


Diana abrió los ojos y se encontró en la cama del reservado con Xavier, enroscado a su cuerpo. No quería moverse, se sentía bien así. Pero sabía que aquello no duraría eternamente y no quería que las cosas cambiaran para ella.

Ella ya tenía su vida, se la había organizado bien, le había costado mucho esfuerzo estar donde estaba y no podía dejar que ahora este hombre, por mucho que lo amara, la utilizara sin más y echara por tierra todo lo que ella había creado. Además tenía intención de hacer negocios con su empresa, si es que él estaba de acuerdo con ello. Y no creía que mezclar los asuntos de negocios y placer fuera tampoco una buena idea.

Se movió un poco para salir de la cama, Xavier la agarró y la atrajo a su cuerpo, inmovilizándola contra él. Empezó a recordar todo lo que había pasado y había sido inusual, inesperado, algo increíble tanto por su parte como por la de él. Ella había pensado que no cedería en nada, lo tenía claro, no consentiría que pasara… pero cuando estuvo con él, cuando vio todo lo que él estaba haciendo sólo por estar con ella, su corazón se rindió a todos los sentimientos que tenía hacía él, todos los sentimientos que había tenido durante años.

Él era el amor de su vida, había sido su amor platónico. Y ahora sabía lo que sentía estando con él. ¿Cómo podría volver a estar con alguien? Sabiendo que lo que le dieran no tendría nada que ver con lo que había sentido en este encuentro con Xavier.

Debía quitarse todas aquellas tonterías de la cabeza, él vivía en Barcelona, era un gran hombre de negocios, era un Dom por el amor de Dios. Él sólo habría cedido por quitarse el gusanillo, como todos los hombres. En cuanto despertara y volviera a su vida, ella quedaría echa polvo, ella sería la que se habría enamorado y quedado pillada por él. Y él haría su vida sin más, sin volver la vista atrás. No iba a cambiar su vida por ella. Eso seguro. Él podía tener a la mujer que quisiera, no cambiaría lo que tiene por estar con una mujer que sólo le iba a traer problemas y… bueno que no era adecuado. Ella quería tener negocios con él. Por mucho que deseara que tuvieran una relación eso no iba a pasar, debía de quitarse esos pensamientos de la cabeza y también debía de salir de allí ya. Salir de sus brazos, dejar de sentir su calor, su cuerpo junto al de ella, o… al final quedaría desecha por todo lo ocurrido. Sólo había sido una experiencia más, nada más.

Con sumo cuidado, después de disfrutar del abrazo de Xavier, de sentirse unida a él en un plano que no sentiría con nadie más. Suspiró con resignación, hizo acopio de valor… y salió de la cama sin que él se despertara.

Recordaba que él la había lavado, - que dulce había sido- pensó. Se vistió rápidamente y salió del reservado cerrando con cuidado.

Abajo, junto a la barra estaba Leroy, se la quedó mirando y le sonrió. ¿Qué habría pasado?, se preguntó este. Pero por la cara que tenía Diana, se abstuvo de preguntar. Leía perfectamente a esa mujer, la conocía desde hacía varios años y su tristeza, resignación y desilusión iban reflejadas en su rostro. Así que le ofreció algo de beber y que se sentara junto a él. Siempre se habían llevado bien, habían tenido algunas confidencias y sabía por referencia lo que ella había sentido por Xavier desde su juventud.

Ella negó como pudo, no quería quedarse ni un minuto más, no podría afrontar a Xavier ahora mismo si él bajara por esas escaleras. No soportaría ver su cara de satisfacción por conseguir lo que quería y luego ver su desdén hacia ella. Los ojos se le estaban llenando de lágrimas, Leroy la miraba con una cara en la cual reflejaba rabia e impotencia. Le dio un beso en la mejilla y se despidió, marchándose de allí como si la persiguiera el mismísimo diablo.

Leroy quedó echando humo, ¿Cómo Xavier se hubiera aprovechado de ella en algún sentido? Sabía que ella no era una mujer que se dejara gobernar, pero Xavier era un hombre que a la fuerza, podría haberla obligado a cualquier cosa si hubiera querido. Pensándolo mejor, negó para sus adentros, Xavier no era así, tenía a las mujeres que quería, ¿Qué se parecían a Diana?, con toda seguridad. Pero de ahí, a obligarla…

Xavier despertó cuando unos golpes en la puerta sonaron con suma impaciencia. Abrió los ojos y observó que se encontraba sólo en el reservado, miró hacia el baño, pero estaba abierto y con la luz apagada. Buscó las ropas de Diana, pero no estaban. ¡Joder! Se había ido, se había marchado y ni siquiera se había dignado a despedirse de él, ni siquiera lo había despertado.

Los golpes continuaban sonando, su sangre era lava líquida que corría por su cuerpo lleno de rabia y frustración. Se levantó y contesto que ya abría, se puso sus pantalones y abrió la puerta. Leroy estaba al otro lado con cara de pocos amigos. Dejó abierto y entró al reservado, no dejaba de pensar en Diana. En lo equivocado que había estado respecto a todo. Para ella esto no había significado nada. Él había puesto todo de su parte, le había demostrado que la amaba, -le había dejado que lo atara joder-, le había permitido que hiciera con su cuerpo lo que a ella se le había antojado… Luego recordó como ella había desatado sus muñecas y le había dejado utilizarla, aunque no lo había hecho como un Dominante a una sumisa, sino como un amante a su pareja. ¿En qué coño estaba él pensando? Ella ya se lo había dejado claro con anterioridad, no dejaría que nadie gobernara su vida, que nadie volviera a decirle lo que tenía que hacer y no cambiaría su vida por nadie. ¿Había pensado él que si esto funcionaba, ellos podrían tener alguna cosa que no fuera sólo amistad? ¡Joder, joder, joder¡ Ahora sí que lo había marcado, ahora sí que se le había metido en su sangre, ahora sí que ya no podría olvidarla por nada en el mundo. ¿Qué coño había hecho?

Leroy entró detrás de Xavier al cuarto. Observó antes de decir ni una sola palabra. Había subido con la intención de averiguar que había pasado y si Xavier había hecho algo que tuviera que lamentar… porque si así era… lo lamentaría de todas las maneras posibles.

Observó como Xavier se vestía con la mente en otro lado. Tenía reflejado en su rostro un desconcierto total. ¿Pero que narices había pasado entre estos dos? Éste hombre no había abusado para nada de Diana. Más bien se sentía utilizado él mismo. Su mirada totalmente apagada, le contaba que él había esperado más y que algo había salido mal. Él ya le advirtió que la relación entre dos dominantes era algo imposible. ¿Pero qué era lo que había salido mal? No daba la impresión de que su aventura hubiera sido un chasco, más bien había sido el después. El volver a la realidad. Siguió callado, simplemente mirando a Xavier, mientras este se terminaba de asear y se ponía la máscara de que no había pasado nada importante allí.

Cuando vio esa reacción y antes de que Xavier guardara todos sus sentimientos bajo llave, fue cuando le preguntó.- ¿Me vas a contar que es lo que ha sucedido? ¿Porqué Diana ha salido de aquí como si se le hubiera venido el mundo encima, como si su corazón se hubiera partido en mil pedazos? ¿Me lo vas a explicar? Se lo estaba preguntando, pero Xavier que era más una orden que un ruego. Lo miró con cara de pocos amigos y le contestó. – No lo estás viendo… me ha dejado, ni siquiera me despertó. Se marchó, no sé lo que le ha pasado, todo fue… mágico joder, fue… lo mejor que podría haberme pasado y pensé que para ella había sido lo mismo. Pero por lo que veo para ella solo significó quitarse el gusanillo con alguien al que tenía en su cabeza desde su juventud, como ella me dijo. Quizás esperaba más de mí. Quizás solo fue un juego para ella, quizás. – Calla hombre- le interrumpió Leroy, - tú, no has visto como ha bajado como alma en pena, no le has visto la cara. Te estoy diciendo que pensé que… bueno que ella tenía en su rostro la expresión que se tiene después de que alguien te rompe el jodido corazón- Xavier lo miró ahora con indignación – ¡Ah! Claro o sea, que cuando la viste así… ¿pensaste que yo era el jodido malo de la película no? ¿Creíste que yo le podría haber hecho algún daño no es así? Pues no, no le hice una jodida mierda, la deje usarme sabes, ¿Sabes lo condenadamente jodido y duro que fue eso para mí en un principio? Pero joder la amo Leroy, la amo. Y pensé que sería lo mejor y no me arrepiento de haberlo hecho, fue algo… Es igual- La resignación de su voz, dejaba claro que él se sentía igual que Diana, quizás peor, ya que se sentía más usado. Leroy no supo que decir. – Lo siento hombre, quizás puedas hablar con ella y aclarar las cosas.- Leroy vio como Xavier salía del reservado con la rabia en el rostro y el orgullo arrastrándose por los suelos. Sabía como era sentirse así, lo sabía de primera mano.



Leroy era un hombre de constitución fuerte, amplios hombros y una altura impresionante, su piel y cabello oscuros y sus ojos tan claros, traía a las mujeres de calle, pero no había encontrado a la persona adecuada todavía.

De vez en cuando tenía algún que otro rollo con alguien del club, alguna sumisa que empezaba, o que todavía no estaba demasiado puesta en el tema, él no era un Dominante, pero sin duda su personalidad y su apariencia bien podrían cubrir algunas facetas, que pondrían en duda a cualquiera que pudiera dudarlo.

A pesar de ser el dueño del club sex, sus gustos a la hora del sexo no tenían nada que ver con lo que en el club se trataba, era algo poco común, casi todos los dueños de clubes así, tenían los gustos bastante parecidos a lo que en ellos se trataba. Él simplemente lo regentaba por una razón.

Había sido policía toda su juventud, pero cuando hace siete años atrás, hubo un asesinato en serie de mujeres que a todas luces, se consideraron sumisas y descubrió que el asesino, era un hombre el cual aprovechando la sumisión, iba matando de antro en antro, buscando a la víctima perfecta.

Aquella que fuese masoquista, una sumisa a la que le gustara el dolor, ya que a él le encantaba impartirlo. Disfrutaba tanto con ello, que no era necesario que tuviera relaciones con ellas, aunque sí que las tenía, las tenía cuando su víctima ya estaba rígida, cuando llevaba su tiempo muerta, para poder disfrutar del crujir de los huesos al romperlos posicionándolas para tener el sexo que él quería tener.

Ese hombre fue apresado, juzgado y declarado culpable de sus ocho homicidios premeditados, pero aquel hombre era demasiado perspicaz, sabía que no duraría mucho en la cárcel, así que tras ser declarado incapacitado mentalmente, fue recluido en un psiquiátrico, del que consiguió escaparse tras un año de estancia en el mismo.

Tras su huida, mandaba a Leroy cartas diciéndole que volvería a hacerlo, que no lo volverían a encontrar y que no seria apresado jamás, que había aprendido de sus errores.

Leroy era uno de los mejores en su departamento pero aquel caso le causó demasiado estrés y cogió la baja, cuando empezaron a llegarle las cartas, justo se reincorporaba a su trabajo. No le dejaron llevar el caso, aludiendo que estaba demasiado implicado y que ya le había afectado demasiado el anterior.

Se fue del cuerpo y tras un largo período de buscar a aquel cabrón y no encontrar ni rastro, pensó que lo mejor sería estar él mismo a cargo de un club en el que todo estuviera bajo control, al menos en sus manos, no pasaría algo así. No cualquier persona podría entrar en su club. Y vigilaría que las cosas en este no pasaran de los límites de cada miembro, tanto dentro como fuera del club. Así empezó… y fue tan sumamente eficaz que consiguió detener al asesino por segunda vez, aunque esta vez, el asesino no fue ni a la cárcel ni a ningún psiquiátrico, tras una lucha entre ambos hombres, Leroy fue gravemente herido, y el asesino murió antes de llegar al hospital. Tras aquel incidente, siguió en ese ambiente, fijándose, teniendo en cuenta cada matiz de todas las cosas, analizando a cada persona que entraba en su club, para que no entrara nadie que pudiera hacer nada parecido. Además ya le había pillado el gusto a aquello y aunque no lo practicara, si que le iba mirar como los demás disfrutaban de las cosas.

Por eso cuando una de sus Dom, había bajado tan sumamente frágil de aquel reservado y aun conociendo a la persona que había estado con ella personalmente, tuvo que cerciorarse de que todo estaba como debía. Si no hubiera sido así, si hubiera notado cualquier cosa, Xavier habría salido muy mal parado.

Después de mucho tiempo en ese ambiente, él sabía que para hacer daño no tenía que ser siempre el hombre a la mujer, que cualquier persona servía para ello si llegaba a enajenarse por alguna causa. Después de lo visto en el reservado, le supo mal haber pensado así de Xavier, pero mejor era pedir disculpas, que tener que lamentarse.



Xavier llegó al hotel, todavía le quedaban varios días de reuniones para que se diera por concluida la convención. Pero ahora ya sabía que no debía de acercarse más a la suite que tenía a menos de doscientos metros de él. Ni tan siquiera para pedir explicaciones. Él solito se había metido en la boca del lobo, no debía de echarle la culpa a nadie de ello.

Había estado reusando el mirarse a la cara, cruzar miradas y sobre todo coincidir en la misma estancia sin gente alrededor. Ninguno de los dos se sentía cómodo con lo sucedido. Con la persona que si que había coincidido fue con Judit, la cual casi se queda sin trabajo por ayudarlo. No quiso darle más explicaciones en el hotel, las paredes tenían oídos, así que, quedaron para salir aquella noche después de que acabara la última de las reuniones, ya que al día siguiente empezaban más tarde. Eso les daba un margen más amplio para poder arreglarse, salir y no ir con prisas.

Judit era una mujer muy bella, un poco más bajita que Diana, y con unos ojos negros, que en contrapunto a su piel tan blanca, se veían enormes y preciosos. Su jefa jamás le había escondido sus gustos en el dormitorio, de hecho, en muchas ocasiones había tenido que arreglar cosas para ella y se había puesto al tanto de los mismos. Ella no lo cuestionaba, cada uno era libre de hacer con su vida lo que quisiera y de poder tener sexo y divertirse en la manera que viera conveniente, siempre y cuando fuera consensuado con los demás miembros. Y en el caso de su jefa, siempre era así. De hecho ella era la que muchas veces declinaba las ofertas de muchos sumisos que le pedían estar con ella.

Aquel día todo había ido muy bien, la organización había estado excelente. Diana había estado muy pendiente de todo, más de lo habitual, pero Judit no le había preguntado nada, fue Diana la que le preguntó que había pasado la noche anterior con su hermana y su cuñado, y Judit no pudo más que contarle la verdad, después de aquello y pedirle disculpas en un millar de ocasiones, casi fue despedida, gracias a su eficiencia y la poca intimidad que las dos mujeres habían creado en el tiempo que habían estado trabajando juntas, no lo perdió.

Diana, no sabía que pensar, después de hablar con Judit y enterarse que todo fue tramado por Xavier, no sabía si lo había hecho para dejarla en evidencia o porque realmente pudiera interesarla como mujer. A sabiendas de que era una Domina y que él había sido el que más se había recatado en sus actos, todavía no lo veía del todo claro. Ella lo había deseado tanto como él, pero jamás se le habría ocurrido hacer lo que él había hecho. ¿Había estado tan mal por parte de Xavier intentarlo? ¿Si ella lo hubiera hecho y él hubiera actuado como lo hizo ella, marchándose… que pensaría ahora ella de él?

Debía hablar con él. Sabiendo lo que le había dicho Judit, veía que una disculpa era lo mínimo que le podría ofrecer. Había sido un día largo, había salido todo genial, estaba de buen humor, pensó en acercarse a la suite de Xavier, después de darse una ducha y poder arreglarse un poco para invitarle a una copa, si es que él la aceptara después de su desplante.

Salía del salón principal como cada tarde, después de tenerlo todo recogido y preparado para el siguiente acto. Sabía que tendría tiempo por la mañana, ya que empezaban más tarde, pero, por si acaso Xavier aceptara su copa, no quería tener que madrugar si trasnochaba esta noche.

Estaba cerrando bien las cortinas antes de girarse para abrir las puertas y salir del salón, cuando empezó a escuchar las risas de Judit, esta vez no eran risas falsas, era la risa que la mujer usaba con toda naturalidad, lo cierto es que tenía una bonita risa. Se giró riendo, de la diferencia entre las que había escuchado el día anterior y las de ahora, cuando los vio. Xavier y Judit. Él echándole el abrigo por encima antes de ponerle la mano en la parte baja de la espalda y guiarla a la salida donde les esperaba su coche y su chofer.

El estómago le dio un giro, el corazón se le encogió en un puño y las lágrimas amenazaron con salírsele de los ojos. Xavier estaba guapísimo y justo cuando la puerta de cristal se cerraba tras de él, levantó la vista, como si se hubiera sentido observado. Sus miradas se cruzaron, la expresión de la cara de Xavier, que antes era de complicidad ahora era gélida total. Rabia, eso era lo que él le había dejado ver por un segundo, tras volver su cara sin saludarla y seguir riendo con su acompañante.


_________________
<br>
avatar
DIABLESA
No hay quien me pare !¡Vivo Aqui!¡

Femenino Mensajes : 3541
Fecha de inscripción : 06/12/2010

Volver arriba Ir abajo

Re: EL AMOR HACE CAER A LOS MÁS FUERTES

Mensaje  Susana el Sáb Dic 01, 2012 7:02 am

una pregunta para silenio cuando habla sobre la ayudante dice que debías definir la como dominate, sumisa o switch para mi eso es donde se conectan las redes a los ordenadores y no creo que sea eso Evil or Very Mad¿que es switch?

_________________

Ven a Novela Romance donde encontraras libros, sagas todo en un Clic
[Tienes que estar registrado y conectado para ver este vínculo]
[Tienes que estar registrado y conectado para ver este vínculo]
avatar
Susana
No hay quien me pare !¡Vivo Aqui!¡

Femenino Mensajes : 1891
Fecha de inscripción : 25/05/2010
Edad : 39
Localización : ....En la luna, casi siempre....
Humor : impredecible.....soy mujer

http://www.novelaromance.com;

Volver arriba Ir abajo

Re: EL AMOR HACE CAER A LOS MÁS FUERTES

Mensaje  nefer el Sáb Dic 01, 2012 8:52 am

Estoy con susana, yo tampoco estoy muy enterada de este tipo de lenguaje, y tambien me a quedado la duda,jajajja
Di, que mas te puedo decir...mi opinion no cambia...me encanta, tienes talento para esto, y como dice silenio, aqui hay petroleo,jjajajajaja
avatar
nefer
!!Tengo los dedos entumecidos¡¡ No paro

Femenino Mensajes : 123
Fecha de inscripción : 01/11/2012
Edad : 35
Localización : en mundos paralelos...

Volver arriba Ir abajo

Re: EL AMOR HACE CAER A LOS MÁS FUERTES

Mensaje  DIABLESA el Sáb Dic 01, 2012 10:07 am

Gracias... estaré sobre ello, pero ahora mismo tengo otra cosa entre manos, ya os pondré al tanto sobre lo que es ok??. Seguiré subiendo capítulos. Gracias chicas/os.

_________________
<br>
avatar
DIABLESA
No hay quien me pare !¡Vivo Aqui!¡

Femenino Mensajes : 3541
Fecha de inscripción : 06/12/2010

Volver arriba Ir abajo

Re: EL AMOR HACE CAER A LOS MÁS FUERTES

Mensaje  SILENIO ATE el Dom Dic 02, 2012 11:11 pm

La. traduccion literal del ingled de la palabra "switch" es interruptor. En BDSM se refiere al rol de poder intercambiar los roles, en unas com persona dominante y en otras com persona sumisa. Segun. la situacion o un juego etc.... Es com la orientacion sexual de cada cual. H ay quien el gusta comer caracoles, otras comer ostras y los que comen tanto ostras com caracoles.
Mas adelante seguire dersarrollando el tema que hoy estoy hecho polvo que este fin de han sido fiestas patronales de la ciudad de a lado.... Uf! Entre casoles al forn, herbero, quimonos prilance me han dejado parta el arrastre...... Cada vez estoy mas convencido que los trios MHM son muy cansados
avatar
SILENIO ATE
No hay quien me pare !¡Vivo Aqui!¡

Masculino Mensajes : 624
Fecha de inscripción : 08/09/2012
Edad : 51
Localización : COMARCAS CENTRALES VALENCIANAS
Empleo /Ocio : INDUSTRIA /CULTURA
Humor : De inspiracion Lutheriana con toques marxistas (de Groucho Marx). y una pizca socarrron

Volver arriba Ir abajo

Re: EL AMOR HACE CAER A LOS MÁS FUERTES

Mensaje  zairuski el Lun Dic 03, 2012 12:20 am

Di por fin he tenido el huequito que quería para leerme, menos mal que los leí todos juntos porque con los primeros nos dejaste con la miel en los labios jejeje que sepas que me han gustado muchísimo los capítulos que haz puesto y espero que sigas con la historia que tengo muchas ganas de seguir leyéndolo XDD estaré atenta.
avatar
zairuski
¡¡No puedo parar!! ¡¡No me puedo callar!!

Femenino Mensajes : 179
Fecha de inscripción : 04/10/2012
Edad : 31

Volver arriba Ir abajo

Re: EL AMOR HACE CAER A LOS MÁS FUERTES

Mensaje  DIABLESA el Lun Dic 03, 2012 8:26 am

Gracias Zairuski... intentaré ir subiendo de vez en cuando... ya os avisaría en cotorreos o en algún otro post de estos, ok???.

Y a ti, Silenio... decirte que... jajajajajajaja... vamos que cada uno se queja de lo que tiene, si pasaras hambre de esto entonces que??? mejora así no??. Vamos que, seguro que a una mujer le gusta más el HMH ,vamos Silenio, que seguro que lo pasaste genial y no tienes agujetas, jajajajajaja.

Un saludo

_________________
<br>
avatar
DIABLESA
No hay quien me pare !¡Vivo Aqui!¡

Femenino Mensajes : 3541
Fecha de inscripción : 06/12/2010

Volver arriba Ir abajo

Re: EL AMOR HACE CAER A LOS MÁS FUERTES

Mensaje  SILENIO ATE el Lun Dic 03, 2012 8:43 am

DIABLESA escribió:Gracias Zairuski... intentaré ir subiendo de vez en cuando... ya os avisaría en cotorreos o en algún otro post de estos, ok???.

Y a ti, Silenio... decirte que... jajajajajajaja... vamos que cada uno se queja de lo que tiene, si pasaras hambre de esto entonces que??? mejora así no??. Vamos que, seguro que a una mujer le gusta más el HMH ,vamos Silenio, que seguro que lo pasaste genial y no tienes agujetas, jajajajajaja.

Un saludo


Me apunto al HMH...... es menos cansado......que uno llega a unas edades.

BsLc&Lj
Silenio
avatar
SILENIO ATE
No hay quien me pare !¡Vivo Aqui!¡

Masculino Mensajes : 624
Fecha de inscripción : 08/09/2012
Edad : 51
Localización : COMARCAS CENTRALES VALENCIANAS
Empleo /Ocio : INDUSTRIA /CULTURA
Humor : De inspiracion Lutheriana con toques marxistas (de Groucho Marx). y una pizca socarrron

Volver arriba Ir abajo

Re: EL AMOR HACE CAER A LOS MÁS FUERTES

Mensaje  Contenido patrocinado


Contenido patrocinado


Volver arriba Ir abajo

Página 2 de 5. Precedente  1, 2, 3, 4, 5  Siguiente

Ver el tema anterior Ver el tema siguiente Volver arriba

- Temas similares

 
Permisos de este foro:
No puedes responder a temas en este foro.