Novela Romance
!!Bienvenida Romancera¡¡

si ere nueva "Registra te" si ya eres una de las nuestras "Conecta te"
Buscar
 
 

Resultados por:
 


Rechercher Búsqueda avanzada

Conectarse

Recuperar mi contraseña

Contacto
Contactar  con  la Administradora o sea se Susana

Cualquier tipo de consulta o duda:


novelaromance@hotmail.com

ayuda@novelaromance.com

 Enviar libros y recibir:


libros@novelaromance.com

 Información:

info@novelaromance.com





Libros

Últimos temas
» Me presento
Lun Jul 17, 2017 3:42 pm por QueenZephyrSunrise

» Hola,Romanceras...
Sáb Jul 08, 2017 8:20 am por anohelia521

» Bienvenidas a Novela Romance!!!!!!
Sáb Jul 08, 2017 7:59 am por anohelia521

» Secuestrada de Anna Zaire
Lun Jun 26, 2017 3:55 am por nefer

» no entrabas en mis planes Anna García
Dom Jun 18, 2017 11:39 pm por Maria23

» Sigo con la autora argentina Florencia Bonelli.
Miér Jun 14, 2017 10:37 pm por Maria23

» Al protagonista le dicen Dragòn
Dom Jun 11, 2017 9:45 pm por Maria23

» NUEVA INTEGRANTE
Dom Jun 11, 2017 7:03 pm por ayale

» hola, mi nombre es María
Jue Jun 08, 2017 9:37 pm por Maria23

Navegación
 Portal
 Índice
 Miembros
 Perfil
 FAQ
 Buscar
Foro
Novela Romance novelaromance.foro-blog.es Foro dedicado a las autoras de sagas y libros de mayor éxito de las novelas románticas.
Agosto 2017
LunMarMiérJueVieSábDom
 123456
78910111213
14151617181920
21222324252627
28293031   

Calendario Calendario

Palabras claves


HERIDAS Y CICATRICES: la llegada de los brujos

Ver el tema anterior Ver el tema siguiente Ir abajo

HERIDAS Y CICATRICES: la llegada de los brujos

Mensaje  fenrir_406 el Vie Jul 18, 2014 4:28 am

Bueno este es otro capitulo de la historia que lla quedó con el nomre de heridas y cicatrices. Para los que no saben, estos escritos son narraciones metafóricas de lo que fué mi semestre academico, espero completar la historia con los semesters anteriores, escriir un prólogo y capitulos intermedios entre los combates para tener al final una novela bien hecha Very Happy




Sanadas las heridas, culminada la preparación y recobrado el valor y la fuerza, me dirijo decidido a la esperada confrontación. En el lugar pude reconocer a grandes guerreros con los que ya me había enfrentado, pero habían más a los que no conocía, me esperaban el guerrero de la lanza y el achaparrado de espada y escudo. Ambos vestían la misma armadura que en el combate pasado pero la hoja del arma del caballero de la lanza era esta vez más ancha, larga y visualmente mucho más peligrosa. Entre los nuevos guerreros pude ver a un hombre de estatura media de armadura liviana pero compacta, parecía que cada espacio de su vestimenta calzaba a la perfección en su cuerpo. No era muy ornamentada pero el diseño mismo era suficientemente vistoso como para llamar la atención, era un hombre con años en el cuerpo y seguramente más combates que años pero aún se mantenía fuerte en la flor de la adultez. De rostro inquisidor y risa fácil, su armadura estaba compuesta tanto de cuero como de metal proporcionalmente y dispuesto de una bella e inteligente manera. Llevaba hombreras largas con puntas suaves de un cuero de color cálido, casi como el dorado de las arenas de una tranquila playa al igual que las placas que cubrían parcialmente sus costillas y bajaban sutilmente hasta sus caderas, donde se escondían tras un ancho fuerte y oscuro cinturón extrañamente armónico al resto de la vestimenta, resurgían luego en anchas y estilizadas protecciones para los muslos que flotaban libremente. Eran realmente piezas para unir las placas de su espalda y su pechera hechas de metal de un color oscuro pero suave, no era negro y no brillaba como la plata, todo en él parecía sobrio. Su sobrevesta era de un color mostaza similar al del cuero pero más claro con diseños escarlatas bordados en elegantes formas sin sobrecargar la pieza a cada lado de su cadera colgaba del fuerte cinturón una espada relativamente corta con empuñaduras hermosas de marfil amarillento, enfundadas en ajustadas vainas de cuero del mismo color del cinturón.
Uno de los guerreros a los que jamás había enfrentado antes era un hombre muy joven de rostro amable pero inteligente, principalmente por los anteojos que enmarcaban su rostro, su armadura era todo lo contrario de la que vestía caballero de arenas color, era evidentemente más grande  de lo que debía, corpulenta y de toscas terminaciones, de un gris oscuro abollado y manchado, la armadura era muy contundente y pesada al igual que completa pues cubría casi todas sus extremidades y articulaciones exceptuando las manos y el cuello que de todas formas era protegido por un par de altas placas verticales como parte de las terminación superior de las hombreras. El yelmo y los guanteletes no correspondían a la armadura pues se notaba hechos de un material diferente, las placas que componían el guantelete eran pequeñas y delgadas pero estaban muy bien posicionadas al sobreponerse, otorgando una gran flexibilidad a la pieza y una muy buena protección a la vez, por otro lado el yelmo era bastante simple con el rostro descubierto a excepción de la barra de protección nasal, las placas laterales móviles cubrían solo sus orejas hasta las patillas y hasta la mandíbula hacia abajo y una cota de malla gruesa protegía la parte posterior de su cuello y colgaba por la espalda hasta la mitad de los omóplatos. Una pesada, rústica, mellada y muy fuerte espada oscura se extendía desde su garra enguantada izquierda.
Otro guerrero parecía pertenecer a una clase completamente diferente al resto, su rostro aguileño estaba ornamentado por una bella y tupida barba blanca al igual que sus canos cabellos revueltos, largos pero sin que estos colgasen de su cabeza, le daban un aspecto sabio y atemporal. Su mirada aguda llena de astucia era tan potente como el resto de su cuerpo, el torso totalmente descubierto mostraba una figura muy fuerte, impropia de su edad, aunque su musculatura no era de gran tamaño, estaba muy bien definida y exhibía una estructura sólida y feroz junto con una colección de cicatrices en su abdomen, sus fuertes nudillos estaban vendados y las vendas dejaban entrever unas placas de metal de la misma forma que se ajustaban perfectamente a esas protuberancias óseas. En su cintura se abultaba desordenadamente el ropaje que correspondía a su tren superior alrededor de un viejo y prohibido cinturón de tiras de cuero del cual colgaban los largos lienzos de sucia lona blanca, estos lienzos componían la parte inferior del ropaje del hombre y le llegaban hasta los tobillos pero dejaban ver claramente sus anchos pantalones marrones ajustados por vendas a sus tobillos dando paso a un liviano calzado negro. El caballero sorpresivamente no llevaba arma alguna como tampoco presentaba protección alguna, amas podían reducirse a la pequeña placa metálica de sus nudillos. No podía quedarse en el lugar como el resto de los otros caballeros y se movía con sigilo impaciente por la batalla.
El último caballero ,de los que pueden llamarse como tal, presente en el lugar era un hombre cuyo nombre era leyenda, libros y canciones habían sido escritos en su nombre y todo niño jugaba con palos simulando que estos eran espadas y ellos el guerrero que ahora tenía ante mí. Este caballero era todo cuanto había escuchado y más, su rostro alegre reflejaba su emoción y su expectación por el combate y por conocer al joven retador del que apenas había escuchado pero al cual escrutaba  con sus inquisidores ojos claros. No era el hombre más alto que haya visto ni el más corpulento, pero su simetría y proporción parecía sacada directamente de los hombres de leyenda. La armadura más ella que jamás haya visto lo protegía al mismo tiempo que lo envolvía en un aura mística, no era muy ornamentada ni muy compleja, pero cada pieza sencilla parecía estar hecha a la perfección, cada terminación moldeada con sutileza y maestría, las proporciones eran justas y la movilidad de los componentes muy amplia. La armadura estaba llena de curvas y bordes romos pero sin descuidar uno que otro detalle de algunas terminaciones en punta con forma de hoja, toda la armadura de un color uniforme similar a la plata pulida con detalles negros azabache pero no de una forma ornamental inútil, más bien son piezas pequeñas esenciales hechas de un material tan oscuro que creaba un hermosos contraste entre la negruzca y pequeña pieza y las grandes y brillantes placas plateadas. La armonía incluso se mantenía a pesar de que el caballero llevase la cabeza descubierta completamente y alrededor de su cuello se enrollase holgadamente un pañuelo negro nuevamente haciendo contraste con su blanca piel y claros ojos ajo unas tupidas cejas, grises al igual que su peinado cabello terminaban de adornar la mítica figura. Bajo sus serenas manos una potente hacha bicéfala de combate de altura tal que la mantenía apoyada en el suelo y sus manos reposaban sobre la parte superior de ésta con soltura, madera firme componía el asa y una fuerte hoja oscura coronaba el arma mientras el filo de la misma relampagueaba centellante. La sonrisa de su rostro era sincera y la vivacidad de sus ojos anticipaba una gran batalla.
En el lugar había otros dos contrincantes, no podía llamarlos guerreros y mucho menos caballeros, pero ahí estaban para presentar batalla, ninguno de los dos exhibía arma alguna pero su presencia era de todas formas inquietante, uno de ellos era realmente una mujer, no me sorprendía en lo absoluto pues algunas historias había escuchado sobre esta gente, eran brujos, hechiceros, maestros del engaño y la ilusión. Alguien que usa trucos y artimañas en una batalla no merece el título de caballero y no puede llamarse guerreo, pero ahí estaban con sus rostros altivos y miradas desafiantes. La mujer llevaba sus largos y rizados cabellos sueltos y caían graciosamente sobre sus hombros, un largo y complejo pero cómodo vestido amarillo la hacían blanco de cualquier mirada, era imposible no advertir su presencia con  toda la opulencia que mostraba, joyas por doquier en forma de gargantillas, múltiples aros y anillos, hacían juego con su vestido pues todos brillaban con su áureo color mesclados con sutiles jemas de color esmeralda y escarlata. Bordados muy complejos repletaban en totalidad su vestimenta y parecía ser un tipo de escritura indescifrable, un lenguaje oculto, una lengua prohibida, una serie de estos símbolos eran visibles también en un intrigante tatuaje en el lado izquierdo de su rostro, no había nada más que pudiese ser visible en ella pero solo con observarla un momento, solo con escudriñar en su rostro podías saber que estaba armada hasta los dientes con secretos y engaños.
El otro brujo era de estatura media y corpulento, de vientre abultado y manos anchas, piernas cortas pero gruesas como troncos, ojos pequeños casi ocultos, de un opaco color, al igual que sus negras cejas y negro cabello corto, vestía un extraño traje verde, un verde claro pero no brillante, el traje era una mezcla entre una túnica o un vestido y algo similar a una bata, cortes separados de los brazos simulaban hombreras que bajaban elegante y parejas hasta el pecho y se unían al comenzar su voluminoso vientre bajo estos lienzos de tela el traje del mismo material exhibía en el pecho innumerables pliegas que se acercaban progresivamente al ancho cuello mal rasurado, las mangas se extendían parejas hasta la mitad del antebrazo donde se enanchaban considerablemente y terminaban en punta sobre el dorso de l mano y colgaba a gran distancia ajo esta, el gran vientre redondo estaba envuelto por un demasiado contrastante paño anaranjado de seda, el que hacía las veces de cinturón y lo anudaba al costado derecho de lo que debía ser su cintura, el paño colgaba libremente desde el nudo y llegaba tan solo un palmo más arriba que la vestimenta verde del brujo,  que por cierto solo bajaba en un paño frontal y otro trasero rectangulares, hasta unos dos palmos bajo la rodilla, por los costados cubriendo sus muslos se apreciaba otra tela marrón que hacía juego con el paño de seda anaranjado, la misma tela marrón aparecía como último pliegue en su pecho, era el más cercano a su cuello. Este rujo tampoco parecía estar armado pero su rostro era más apacible y sus ojos no mostraban nada, no era posible extraer absolutamente nada de su mirar ni de su expresión, su pétrea expresión junto a su postura firme y su frente en alto le daban el aire altanero que los caracterizaba, pero no había nada en él que indujese el mismo efecto.
Todos estaban dispuestos peculiarmente cerca considerando que el lugar era realmente amplio, un salón de pierda de pilares de mármol, un techo alto abovedado aumentaba aún más la sensación de amplitud del salón, el piso era de granito pulido, la luz no era uniforme pues la única fuente provenía de las múltiples antorchas dispuestas equidistantes entre sí, a una altura de unos dos hombres, pero el salón era tan grande que se oscurecía tenuemente en el centro y titilaba caóticamente junto al conjunto de antorchas.
Ataviado como siempre con mi hacha y mi escudo, mi cota de malla hasta media pierna y mis grebas protegiendo desde mis rodillas hasta mis tobillos, mis guantes protegían mis manos que de a poco cobraban más y más valor y fuerza dejando de temblar ante la expectativa de un posible terrible desenlace.  El escudo arriba y al frente cubriendo mi firme guardia, alzo mi hacha sobre mi hombro derecho y poso el asa sobre mi hombro y los guerreros frente a mi hacen lo mismo, se separan tomando distancia y posicionándose en sus respectivas y amenazadoras guardias.
-Me presento ante ustedes y los desafío, he de completar mi misión de derrotar a todos y cada uno de los caballeros del reino para lograr mi investidura y nadie habrá de detenerme ¡Nadie habrá de detenerme!
-No tan rápido, pues no somos los únicos oponentes que has de derrotar, todo caballero debe ser capaz de enfrentar temores que nadie ha de conocer y a enemigos desconocidos, hoy dos de estos maestros de las artes ocultas, has de enfrentarte a ellos hoy pero debes recordar que el ultimo desafío que debes superar para ser nombrado caballero es el volver invicto de tu inmersión en los desconocidos territorios  regidos por las oscuras artes. Hasta entonces todavía eres nada más que un hombre armado y también debo recordarte que no somos los últimos caballeros que has de enfrentar antes de tu aventura en tierras desconocidas, pero para eso nos has de derrotar a nosotros primero.
Al terminar su discurso el caballero de la lanza avanzó al cambiar su guardia de posición. Barrí con mi vista a todos los contrincantes que me aguardaban para desencadenar la batalla, una vez más mi rostro fue cortado por una sonrisa y mis manos apretaron fuerte mi hacha y escudo, bajé mi hacha hasta la altura media de mi brazo y me lancé de inmediato al ataque, de inmediato me abalancé sobre el caballero de la lanza y pude anticipar el ataque directo a mi rostro, levanté mi escuda hacia mi hombro contrario loqueado el ataque pero bloquee mi vista con esta maniobra y recibí como respuesta un corte en mi pantorrilla que afortunadamente fue superficial pero aun así fue un mal augurio para lo que sería el resto del combate, me saqué al caballero de encima embistiéndolo con mi escudo y me preparé para el ataque de cualquiera de mis enemigos, el caballero de arenas vestir fue el siguiente en atacar y fue realmente fácil loquear su ataque, solo necesité posicionarme en el centro de su pecho y bloquee todo mi flanco izquierdo con mi escudo inutilizando su espada derecha y con mi hacha detuve el avance de su brazo izquierdo a medio camino restándole fuerza y utilidad, respondí con un golpe de cabeza para darme espacio y al tener el suficiente continué con una patada en el vientre empujándolo con fuerza, el caballero voló por los aires y aterrizó de espaldas sobre el granito, rápidamente me giré para enfrentar al caballero de la espada mellada y fue a tiempo mi reacción pues él ya comenzaba su ataque, la espada lo hacía lento y predecible, aguardé con mi escudo el impacto para responder con velocidad pero el golpe fue considerablemente más contundente de lo que tenía esperado, me desequilibró y mi respuesta apenas rasguñó su armadura, recordé mi posición y preferí tomar el asunto en mis manos, inicié el ataque mucho antes que el atacase, mi golpe fue directo a sus costillas pero se perdió toda la fuerza del golpe entre la gruesa placa metálica de su armadura y el espacio entre esta y su cuerpo. El hombre levantó su espada mellada con las dos manos y desencadenó un golpe brutal hacia abajo, desvié el golpe con mi hacha hacia la derecha y me escabullí por la izquierda alejándome del contrincante solo para encontrarme con el caballero del torso descubierto, de inmediato lo ataque aprovechando la situación de desventaja, pero mi ventaja se desvaneció de inmediato cuando me percaté de la increíble velocidad del caballero, antes de que mi hacha lo alcanzase, él ya estaba en otro sitio y me golpeó directamente en mi espalda, el golpe no debía sentirse, por lo menos no fuerte... no debía. Pero fue realmente poderoso, la fuerza de aquel hombre no correspondía a su figura y mucho menos a su edad, de inmediato me giré atacando con el codo de mi brazo protector pero no encontré a mi objetivo a pesar de que ya lo esperaba con el hacha en alto, sin embargo lo encontré de cuclillas justo bajo mi guardia y con su pierna barrió la mía casi tirándome al suelo, aprovechando mi desequilibrio atacó con los puños mi rostro lo que me hizo caer sentado en el suelo, me levanté de inmediato con la vista nebulosa y me oculté tras mi escudo de inmediato, mi vista se recobró rápido y pude ver frente a mí a la bruja, me abalancé de inmediato en su dirección pues no estaba realmente cerca, pero parecía que la distancia entre nosotros no menguaba, repentinamente frente a ella cruzo el rujo de verde de un modo extraño, el movimiento fue rápido pero parecía que lo hiso caminando con tranquilidad. Cuando el brujo hubo cruzado la bruja se desvió a mi izquierda y la distancia disminuyó considerablemente, me acerqué rápidamente pero tras el brujo de verde a mi derecha me pareció ver a la bruja también, me detuve y giré mi vista rápidamente y ahí estaba ella sonriendo pintorescamente y saludando para mi sorpresa, se ocultó tras el brujo verde y volví la vista hacia donde creí haberla visto antes, entonces justo frente a mis narices me la encontré, y me atacó sorpresivamente el golpe fue sorpresivamente punzante y en el rostro, me llevé la mano armada al rostro pero no había sangre, me volví para enfrentarla pero ya no estaba ahí.
-Eres lento-.
Una voz dulce resonó en mi oído y giré rápidamente para atacarla pero nuevamente solo encontré vacío, cerca pude ver al rujo de verde y me di cuenta que la ruja desaparecía tras sus anchas espaldas. Estaba desconcertado, anonadado, no sabía qué es lo que había ocurrido y mi pómulo me ardía, fue cuando el caballero achaparrado, el único con escudo apareció por mi flanco izquierdo, lo ataqué de inmediato pero era difícil evitar el problema de la similitud entre nuestras fuerzas, técnicas y formas, ataques, defensas, contraataques y tiempos muertos parecían coincidir en todo el tiempo que duró en enfrentamiento individual, esto hasta que por el rabillo de mi ojo vi al caballero de la lanza acercarse por mi derecha, antes de que él atacase me abalancé sobre él pero reaccionó rápido, y lo evitó, comencé a atacar continuamente y sin detenerme para evitar darle tiempo para la respuesta pero una de sus maniobras defensivas en forma de arco continuó su trayecto dejó al descubierto su flanco izquierdo dándome el tiempo suficiente para atacar con un golpe cruzado su pierna, su rodilla se apoyó de inmediato tras el golpe en el piso, y utilizó su lanza como bastón para no caer totalmente al piso. Aprovechándome de su vulnerabilidad golpeé su rostro con el escudo, de inmediato levanté mi hacha para terminarlo pero sin previo aviso el caballero de la armadura mellada me envistió con furia y me tambaleé  unos pasaos antes de recuperar el equilibrio, busque rápido mi guardia y me dispuse a recibir el fuerte golpe que no demoró mucho en llegar, fue predecible y pude detenerlo por lo que me puse de inmediato a articular mi contraataque, esperé el siguiente golpe y lo evite moviéndome al lado contrario del corte, comencé a atacar descontroladamente al caballero, lo golpeaba en todas partes, las piernas, las costillas, no lo dejaba atacar, los brazos, la cabeza, no lo dejaba defender, pero parecía que mi esfuerzo era infructuoso, ninguno de mis ataques tenía algún efecto sobre él más que el inmovilizante y comenzaba a cansarme, me detuve y volví a la guardia para descansar, el caballero levantó nuevamente su pesada espada y comenzó su lento pero devastador ataque, uno por uno los bloquee o desvié aunque no sin dificultad, retrocedí con la intención de que aprovechase mi contrincante el espacio para arremeter y afortunadamente así fue, me arrodillé y me curí con mi escudo dejando pasar al caballero por sobre mí, me levanté y pensé en aprovechar la situación pero me encontré de frente con el elegante caballero armado con dos espadas, el cual me atacó de inmediato, me cubrí con facilidad y contraataque de inmediato, el combate era fluido, parecía una coreografía y mi confianza volvía e inundaba mi cuerpo, mi voluntad estallo junto con mi cuerpo con una fuerte arremetida que lo desestabilizó por completo, aproveché la oportunidad para atacar directamente a su mano izquierda, mi hacha destrozó sus dedos y de inmediato los dedos inútiles soltaron el arma, el caballero soltó un grito y se llevó la otra mano sobre el brazo ahora recogido sobre su pecho, confiado bajé el escudo y levanté mi hacha para liquidarlo pero en su desesperación, como una bestia acorralada, lanzó un corte a mi rostro justo en mi ojo izquierdo, bajé mi rostro y traté de llevar mi mano del escudo al rostro pero el peso de mi escudo fue suficiente para recordarme mi posición y situación, haciendo caso omiso al corte y la sangre que cubría mi ojo, miré hacia el lugar donde estaba el guerrero y tambaleaba hacia atrás buscando reponerse, no podía dejar pasar la oportunidad, arremetí con fuerza y el trató de responder pero bloqueé el flanco por el cual a él le resultaría más fácil atacar, golpeé con mi escudo su rostro y lo desconcertó por un momento nublando su vista un instante, tan solo un instante, pero un instante es todo lo que la muerte necesita. Un golpe abierto directo a su cuello, nubló su vista para siempre, no hubo gritos ni agónicas despedidas, solo sangre y un golpe seco en el frio granito, un silencio se apoderó del salón y aproveché la pausa para llevar el dorso de mi mano armada a mi ojo izquierdo, lo examiné y pude notar que no había dolor, intenté abrirlo pero tuve algunos problemas, me restregué el sector y noté ardor en la ceja y el pómulo, con dificultad abrí el ojo y pude ver. Me di cuenta que el arma no había alcanzado el globo ocular pero que el corte se uniría a mi colección de cicatrices. Sabía que quedaba mucho combate por delante y decidí acabar con esto tan rápido como pudiese, retomé mi guardia y busque algún contrincante, al primero que mi vista pudo encontrar fue al brujo verde y fue quien se convirtió en mi blanco en ese instante, me acerqué cautelosamente y sus movimientos eran lentos y altivos, perecía no estar consciente de que esto era una batalla. Cuando estuve suficientemente cerca desaté un fuerte golpe dirigido a su hombro izquierdo, mi hacha se encajó en su hombro profundamente pero no hubo expresión alguna en su rostro, retiré confundido el arma para atacar nuevamente y no hubo sangre que acudiese a la herida, anonadado  retomé el ataque pero el brujo también se movió, para mi sorpresa, extraordinariamente rápido, me paralizó la incredulidad un instante, el suficiente como para que el brujo lanzase sobre mi rostro un polvo amarillo, la nube cubrió mi cabeza y comencé a toser, retrocedí y ya no pude ver al brujo, todos estaban allí, nada había cambiado, pero el brujo ya no estaba más, recibí de la nada un fuerte golpe en la nuca pero al girarme no había nada, mis oídos recibieron de todas direcciones una riza profunda y maliciosa.
-No he ido a ningún sitio y no me iré.-
Buscaba por todos lados pero no estaba el brujo verde, decidí moverme para evitar la confrontación con otro guerrero y comencé a alejarme cuanto podía del grupo.
- No puedes verme pero estoy aquí.-
La voz provenía desde la derecha, ni siquiera miré el lugar de origen, solo ataqué al sitio pero solo el aire recibió a mi hambrienta hacha.
- No iré a sitio alguno, pero puede que tú sí.-
Esta vez la vos estaba a mis espalda pero ataque con el codo de mi brazo armado para ser lo menos predecible que podía ser, pero una vez más el aire fue el único en recibirme, pude advertir que todo lo veía con un matiz de colores verdes pero sutiles, no cambiaban mi percepción de profundidad, pero aún asín ahí estaban,
-¡¿Ha si?!¿ y a dónde iré?, ¡cobarde!.-
- Pues directo al infierno.-
No pude saber de dónde vino la voz, venía de todos lados o del centro de mi cabeza, solo supe de un fuerte golpe lateral en mi rodilla derecha que me tomó por sorpresa, mi rodilla golpeó fuertemente el piso y a continuación sentí un fuerte golpe en mi rostro, no es el golpe más fuerte que he sentido y probablemente he de sentir otros peores pero fue suficiente para causarme un leve mareo, decidido y consciente que todos estos eran trucos de la mente, decidí esperar al siguiente golpe que vino en poco tiempo mientras me levantaba del piso, el golpe llegó directo a mi oreja izquierda y de inmediato ataque el espacio vacío a mi derecha esta vez una gran masa, ya no era un espacio vacío pero no podía reconocer nada de lo que ahí había, no importaba en lo absoluto sabía que era el brujo y era hora de pagar. Un golpe cruzado impacto en lo que podía ser su vientre pero recordé lo que ocurrió en su hombro. Sus ropajes podían engañarme pero no así su piel, logré conservar la distancia entre esta gran mancha oscura que poco a poco tomaba forma al mismo paso en el que se desvanecía la tela verduzca que cubría mis ojos, no era una imagen nítida pero poco a poco cobraba la forma del brujo verde y me abalancé sobre él, no necesitaba ver sus ojos en aquel momento, ataque ferozmente su rostro pero se cubrió con las manos, no era nada malo en combate directo pero jamás podría ser superior y claramente ni siquiera fue suficiente, al cabo de un corto tiempo el brujo ya no tenía escapatoria, ataque directamente su cabeza con un feroz golpe descendente, la hoja del hacha se clavó en su frente y no hubo más rizas profundas ni frases burlescas, el grito desesperado y agónico del brujo coincidió con mi total claridad visual y pude ver sus ojos llenos de pánico antes de que cayese de rodillas, saqué con desdén mi hacha  de su frente y el resto del cuerpo cayó al suelo, no habían más trucos para el brujo.
Me giré rápidamente con un golpe transversal del hacha para protegerme en caso de algún ataque por la espalda pero no había nadie atacando, volví a la guardia y me decidía a seguir en combate.
No tenía objetivo fijo, la batalla se transformó en una danza y fluía grácilmente entre mis contrincantes, golpes de lanza se perdían en mi escudo y mi hacha revotaba en la ancha armadura del caballero de la espada mellada, cruces de golpes contundentes terminaban en nada para el caballero de torso descubierto a pesar de que su ausencia de armadura lo convertía en un blanco idóneo para aniquilar, su capacidad de combate era increíble, golpes potentes, huesos de hierro, recibía golpes mejor que un poste de entrenamiento y su flexibilidad lo hacía escurridizo, no pasaba mucho tiempo con él pues parecía de esa manera perderlo. Sorpresivamente me encontré enfrascado en un largo y arduo combate con el caballero del escudo y a pesar de que siempre eran un tanto extraños nuestros enfrentamientos pues era como pelear con un espejo, jamás duraban mucho ya que encontraba un espacio de tiempo para evadirlo y cambiar mi objetivo, pero esta vez no podía encontrar ese espacio y tampoco veía como superarlo, de hecho mis fuerzas ya comenzaban a menguar y mi contrincante no se amedrentaba. Harto de la situación decidí hacer un movimiento al que no recurro pero salté para ganar un lugar favorable y atacar por el lanco superior mientras mi escudo pegado al suyo mantenía la guardia baja, comenzaba a atacar con el hacha cuando el cabalero se acuclilló y se escondió bajo su escudo por debajo también de mi flotante cuerpo. Di una devastadora vuelta en el aire y caí de espaldas sobre el suelo, mi cabeza se golpeó con el frío granito, y pude alcanzar a reaccionar justo antes de que la filosa espada del caballero me alcanzase. Me cubrí con el escudo y rodé por el suelo para alejarme de él mientras el caballero me perseguía atacando y gritando.
-¡Grave error muchacho, la muerte no retrocede ante los errores!-
Decidí detenerme y golpear fuertemente en la dirección contraria a mi avance y el efecto fue aún más favorable que el esperado. El golpe tomó por sorpresa al guerrero y le dio de lleno en la pierna causándole una cojera. Me levanté y tomé mi guardia pero él hiso lo mismo por lo que decidí alejarme y tomar un respiro, lo que no fue del todo posible pues ante mis ojos una gran y ancha hoja brillante describía un amplio arco hacia mí. Detuve la lanza con mi escudo pues venía desde mi costado izquierdo pero la visión por ese flanco era limitada y debía girar para ver a mi contrincante, entonces al encontrármelo de frente él atacó con el extremo contrario de la lanza, el golpe iba directo a mi oreja pero levanté mi hombro para cubrirme y escondí mi rostro tanto como pude. El golpe llegó en la parte superior de mi hombro y se deslizó golpeando débilmente la parte superior de mi cabeza, la maniobra dejo su costado derecho descubierto que fue justamente el que golpeé con mi rodilla derecha haciéndole retroceder, tomé mi guardia de nuevo y él hiso lo mismo, me abalancé y el intercambio de golpes se volvió intenso, la adrenalina subía y el fervor del combate me arrancaba sonrisas del rostro, golpes conectaban en el torso, los brazos, las piernas, pero éstos eran muy débiles o llegaban a lugares bien protegidos. En un momento el guerrero ataco con el extremo llano de la lanza a mi costado superior izquierdo y esquivé el golpe deslizándome con un amplio paso a la derecha y levantando mi escudo en dirección del ataque pero el guerrero aprovechó el movimiento y mi posición para atacar con el filo de su lanza mi pierna derecha pero el  golpe fue demasiado bajo, se dirigía directamente hacia mi pie y solo fue necesario levantarlo para eludir el  golpe. La lanza golpeó el duro piso de piedra y mi pie atrapó la hoja al caer. Adelanté mi escudo para bloquear la vista del caballero y con el hacha asesté un fuerte golpe al asa de la lanza, ésta se rompió con un fuerte estruendo y un gran crujido, las astillas volaban y el caballero atónito retrocedía con un pequeño trozo de madera inútil en sus manos, intentó utilizarlo para defenderse de mi ataque pero no absorbía los golpes como la lanza completa y perdió el trozo de madera también. Golpeé su rostro con el puño de mi mano armada y asesté un fuerte golpe en la parte inferior de su pierna derecha lo que lo llevó directo al suelo. Intentó patearme desde el suelo para provocar mi caída pero fue demasiado predecible. Seguro avancé aún más para poder liquidarlo pero rodó sobre si y se levantó acto seguido clavó una de sus rodillas al suelo y dijo jadeando.
-Está bien, está bien. Fui desarmado por tu habilidad, no una sino dos veces al perder mi arma y el resto de ella, un caballero debe pelear hasta el final pero también debe reconocer este final.-
-Me declaro vencido, por esta ocasión.-
Bajé mi guardia y como respuesta asentí firmemente dándole la espalda al caballero al cual acababa de vences sin necesidad de quitarle la vida, la palabra honor inundó mi corazón.
La batalla seguía y no debía bajar mi guardia por una victoria individual, la bruja apareció rápidamente frente a mí, retomé mi guardia y me preparé para cualquiera que fuese su ataque. Justo cuando estaba frente a mí tomó parte de su vestido y lo levantó con fuerza lo que fue totalmente desconcertante, la tela amarilla lo cubría todo y retrocedía para ampliar mi campo visual pero lo único que veía era la tela cayendo, buscando su antigua posición, harto de trucos ataqué con furia pues la bruja debía estar detrás de la cortina creada, pero mi hacha solo encontró un trozo inerte de tela amarilla, una fugaz sombra se proyectó frente a mi como producto de la ruja frente a las antorchas de mi espalda y alcancé a mover lo suficiente para recibir únicamente un corte en mi oreja derecha. Me giré para buscar su postura frontal y ella alzó los brazos cual bailarina cubriendo por completo su rostro, con este movimiento dejó su torso descubierto y no habría misericordia para la hechicera, el golpe cruzado a su abdomen fue terrible, pero solo el vestido amarillo fue víctima del ataque. La prenda colgaba sobre la hoja de mi hacha y la hechicera no aparecía por ningún lado. Un dolor punzante en mi pantorrilla izquierda me avisó de la presencia de la ilusionista y con un golpe hacia el exterior con el escudo la derribé de inmediato... torpemente me giré en su búsqueda pero la oscura espada mellada se interpuso en mi camino. Furioso embestí con mi hombro derecho al caballero que aparecía precisamente por ese flanco lo que con suerte lo hiso retroceder un paso, retomó su guardia y comenzó el ataque, lo esquivaba con facilidad pero atacaba con mucha dificultad pues buscaba como planco las articulaciones pero estas se movían demasiado como para golpearlas, la danza continuó por un tiempo considerable pero la mayoría de ese tiempo me dedique a esquivar y a buscar un blanco útil pero no aparecía nada, pude ver su rostro y su cuello estaban poco protegidos pero el blanco era demasiado inexequible con el filo de mi hacha. El golpe descendente de nuevo aparecía en su repertorio pero esta vez utilizaba amas manos para ejecutarlo y en esta ocasión levanté mi escudo y desvié el arma a mi izquierda girando también mi cuerpo en la misma dirección. Con el reverso de mi hacha asesté un fuerte golpe de revés directamente en el ojo izquierdo del caballero y éste tambaleó desorientado de espaldas, no podía perder tiempo. Me abalancé sobre él y desaté un terrible golpe en la cabeza que lo llevó de rodillas al suelo, solté el hacha y me llevé la mano a mi cinto para buscar mi daga. El caballero puso la punta de la larga espada en el suelo para usarla de bastón y ayudarse a retomar su postura pero aproveche la apertura que provocó su hombro en el pacho para clavar mi rodilla al suelo y rápidamente desde abajo clavé la daga en su cuello. No podía gritar aunque sentía que quería hacerlo, se ahogaba lentamente con su sangre mientras sus manos intentaban apartar la filosa arma de su cuello pero mi brazo seguía firme y sus fuerzas menguaban. Sus dedos se aferraron fuertemente al borde superior de mi muñequera y jaló con fuerza, caí de espaldas bajo él, su oscura sangre sobre mi rostro, no podía ver nada y me tenía atrapado ajo sus fuertes brazos, la sangre no paraba de manar y comenzó a darme terribles golpes con sus enguantados puños. Trataba de defenderme pero no podía ver, comenzaba a ahorrarme también con su sangre y el guerrero era demasiado pesado para sacármelo de encima. Entre los golpes azarosos del forcejeo di  un fuerte golpe y la daga cortó su tráquea, un repentino estremecimiento y tuve el tiempo suficiente para escabullirme de esta incómoda posición, rodé por el suelo lejos del caballero de la espada mellada y cayó lentamente al suelo pintándolo rápidamente de un oscuro color siniestro pues las luces de las antorchas parecían distorsionarlo con sus sombras titilantes.
Tosía fuertemente tratando de expulsar la sangre ajena de mi boca y con el antebrazo me despejaba el rostro para poder seguir haciendo frente a los oponentes que faltaban. Miré asustado a mi alrededor esperando que alguien aprovechase la oportunidad pero todos parecían moverse con sigilo. Busque mi hacha en el suelo y la encontré cerca de mí, la recogí y retomé mi guardia, el primero en presentarse ante mí fue el caballero del escudo. No podía retrasar más la confrontación, no podía evitar la dificultad de combatir con alguien como yo. Comencé a atacar y defender con prudencia mientras ideaba formas poco convencionales de ataque, algo que no estuviese muy acostumbrado a hacer o que me dificulta realizar. Decidí retroceder para darme espacio y tiempo necesario, tomé con mi mano armada el extremo de la correa que pasa por el asa de mi escudo, correa con la que suelo transportar mi escudo. Me colgué el escudo a mi espalda y cambié mi guardia  de posición adelantando mi flanco armado. Aguardé su ataque y como esperaba, adelantó su escudo para ganar terreno pero adelanté mi hacha también enganchando mi hacha al interior de su escudo y jalé fuertemente para abrir su guardia. De inmediato envestí fuertemente con mi hombro izquierdo desequilibrándolo, ataqué directamente a su tobillo y lo golpeé abriendo su pierna, pero de inmediato recibí un golpe en la frente con el borde de su escudo, caí de inmediato sentado en el suelo e inmediatamente recibí otro golpe en todo mi flanco izquierdo por un golpe de revés del escudo. Caí de espalda y rodé escapando del lugar e intenté levantarme y vi a mi oponente atacarme con su arma, giré nuevamente dándole la espalda, el golpe dio en mi escudo y continué con el movimiento, buscando evadirlo, pero él ya tenía una posición favorable, continuó atacando y yo giraba continuamente para protegerme con mi escudo de sus ataques y aprovechaba el impulso del giro para atacar con golpes cruzados, pero ahí estaba siempre su escudo. Al fin pude apartarme lo suficiente para encontrarme en una posición ventajosa, levanté mi hacha para liquidarlo de una vez por todas pero el caballero giró rápidamente para protegerse pero fue más de lo que su cuerpo podía lograr y cayó de rodillas al suelo y su vulnerable cuello quedó justo bajo mí. Su arma voló por los aires y su escudo aún en su mano estaba apoyado en el suelo. Detuve mi brazo en el aire algo anonadado por la extraña situación, tenía la intención de atacar pero no podía reaccionar, estaba demasiado sorprendido. El caballero levantó levemente su cabeza mirándome a los ojos.
-Qué esperas muchacho, no lo olvides nunca. La muerte no retrocede ante los errores.-
Despojado ya de la sorpresa, apreté fuerte mi hacha para que mi mano no temblase, alcé mi brazo para que la fuerza no me faltase, fijé la vista en mi objetivo para que mi hacha no fallase. El movimiento fue rápido, fuerte, limpio. El hacha le quitó de un golpe la vida al guerrero pero no pudo arrebatarle la sonrisa de sus labios, cayó de espaldas con los ojos abiertos y una expresión de satisfacción en su rostro.
Me erguí firme y decidido, una vez más el valor inundaba mi cuerpo y mi mano se aferraba fuertemente a mi hacha. Descolgué el escudo de mi espalda y lo tomé nuevamente para retomar mi guardia habitual. Mi mirada se posó inmediatamente en la bruja de amarillo, pero ya no tenía paciencia para trucos y engaños. Ataqué de inmediato suponiendo que alguna artimaña recibiría de respuesta. Ataqué con un golpe cruzado y un extraño humo amarrillo dio lugar al otrora vestido de la bruja. De inmediato giré describiendo un amplio arco. El asa del hacha golpeó débilmente a la ruja la que no esperaba esta reacción de inmediato comenzó a moverse rápidamente obstruyendo mi visión con sus paños amarillos. Retrocedí de inmediato para no caer en sus trucos. Ataqué con un golpe de revés bajo directo a sus tobillos, bajando mi guardia girando mi cabeza irracionalmente en sentido opuesto. Como esperaba, el hacha no encontró su objetivo pero pude ver por mi costado izquierdo como rápidamente se deslizaba justo frente a mí una figura amorfa amarilla que poco a poco decantaba en la figura de la bruja, no pudo tomarme por sorpresa y ya estaba preparado para lo que venía. Desaté un fuerte golpe ascendente con mi hacha el que impactó directamente en el mentón de la ruja el cual se abrió cual fruta madura. No hubo humo ni paños amarillos, esta vez la verdadera ruja volaba por los aires con el rostro destrozado. Cayó sin vida estrepitosamente.
Solo quedaba el caballero del torso descubierto al cual busqué y rápidamente encontré relativamente lejos de mí. No hubo guardias ni miradas desafiantes, no hubo cautela ni maniobras inteligentes, solo corrí desenfrenado a su encuentro con la intención de superar una fase más y poder estar más cerca de mi investidura. El impacto no fue tan fuerte como esperaba pues el guerrero no lo recibió en su totalidad sino que se desplazó hacia un costado, la pelea continuó por un largo tiempo pues la habilidad del hombre era avasalladora pero mi protección le impedía atacar con total propiedad o causar daño alguno en cuanto conseguía conectar algún golpe. Al cabo de un gran intercambio de golpes, una variación de protagonismos entre la fuerza, velocidad y destreza el guerrero atacó con una patada elevada frontal la cual evadí a mi derecha, continuó con golpes de puños y decidí continuar el movimiento, el seguía atacado y giré sobre mi eje aún continuando el movimiento, lo que me otorgó un impulso para dar un fuerte golpe abierto con mi hacha, el caballero adelantó la posición para evadir el golpe, incliné mi cuerpo hacia atrás para lograr el impacto pero el caballero era muy listo, pero no lo suficiente. Golpeé la su sien izquierda con la dura madera del asa de mi hacha, el caballero salió despedido en sentido contrario y se tambaleó unos pasos pero al cabo de un par, cayó sobre el granito inconsciente.
Al fin había terminado, estaba libre y había superado por completo este reto. Me giré lentamente para salir del salón cuando vi al caballero de la bella armadura. Estaba lejos de mí, pero dentro de la misma escena del combate, de hecho el cuerpo del caballero de dos espadas yacía muy cerca a su derecha. ¿Cómo pude haberlo olvidado? ¿Era posible que no lo haya visto durante el combate a pesar de que estuviese ahí? El caballero estaba completamente erguido, en su posición firme, estoica. Me miraba fijamente con una sonrisa sincera y ansiosa en sus labios y sus manos apretaban cada hoja del hacha. Confundido pero aún decidido y embriagado por la victoria tomé nuevamente mi guardia. El guerrero alzó con facilidad su hacha bicéfala solo con la fuerza de presión de sus dedos derechos en solo una de las hojas del hacha, su mano izquierda se serró sobre la oscura madera y luego la derecha hizo lo mismo. Sus cejas se abultaron sobre sus ardientes ojos claros y dijo.
-Mi turno.-
Con una asombrosa y desconcertante velocidad se abalanzó sobre mí y atacó con un marcado y predecible golpe desde mi flanco izquierdo. Me cubrí con el escudo, podía pasarlo por sobre mi cabeza bajando mi guardia el hacha pasaría por encima, dejando al caballero en una posición vulnerable pues ocupaba las dos manos para el arma, era una buena idea, era un gran plan. Mientras volaba por los aires me preguntaba que pudo salir mal, mi posición era correcta, tenía la idea clara y la tuve a tiempo. El fuerte golpe en el suelo de granito me dio la respuesta que no quería aceptar, simplemente el legendario caballero tenía una fuerza tan legendaria como su velocidad. Me levante tan a prisa como pude y retomé mi guardia pero esta vez decidí comenzar con el ataque. Parecía que el caballero estuviese entrenando con un muñeco pues cada ataque que yo realizaba él ya lo había previsto y contrarrestado, tenía una facilidad inhumana para anularme. No importaba lo que hiciese ni lo que intentase, él siempre estaba un paso adelantado, al cabo de un tiempo los innumerables golpes comenzaban a afectarme a pesar de que él los dio casi con indiferencia. Era frustrante como podía existir un caballero tal. Ataque descendiente, perfecto, conocía ese ataque casi de memoria, lo había visto innumerables veces. El golpe llegó directo en mi hombro derecho e inmovilizó mi brazo por completo. Intenté bloquear con mi escudo sus brazos para evitar el ataque pero el caballero ya no estaba en el lugar, Golpe en la espalda y casi caído de rodillas al suelo, me giro para seguir con mi defensa y solo encuentro madera contra mi rostro, insisto en mantener mi defensa y el golpe del hacha en mi pierna fue tan fulminante que me despegó por completo del piso, mientras caía parecía nunca llegar al piso y podía sentir el amplio dolor en mi pierna izquierda, luego mi cabeza se estrelló dolorosamente en el oscuro granito, no pude reponerme antes que el terrible golpe de hacha hundiese mi pecho y el aire es escapase completamente de mis pulmones,  trataba de respirar pero mi garganta se cerraba, el pecho me dolía, puede que me hubiese roto algún hueso, sangre salía por mi boca mientras tosía al tiempo que intentaba recuperar el aire, estaba ahora de rodillas con las manos apoyadas en el suelo escupiendo la sangre que salía de mis pulmones, no sabía dónde estaba mi arma y mi escudo aún estaba en mi mano pero no podía apretar el asa. Un golpe fulminante en mi costado me hizo girar por los aires cayendo de lado en el suelo, estaba desarmado aunque la daga estaba aún en mi cinturón mi brazo derecho estaba inutilizable y me faltaban fuerzas para mover el izquierdo, una gran y fuerte mano me tomó por la cota me malla que se abría en mi pecho y sin dificultan alguna me levantó completamente del piso, mis pies buscaban débilmente el contacto con el frío granito pero no podía siquiera saber a qué distancia del suelo estaba hasta que pude ver el rostro divertido del caballero de la hermosa armadura justo bajo el mío. Mis ojos reflejaban lo que mi garganta no podía expulsar y mis labios no podían articular, desesperación y desesperanza en mi rostro, pánico y terror en mis ojos. El legendario caballero escrutó mi mirada y la intensidad de sus ojos claros penetró en el maremágnum de terror de los míos. Su rostro cambió de inmediato, el caballero al que él esperaba o estaba frente a él, en sus manos no había más que otro muchacho soñando ser investido, no era tan diferente de los niños con palos jugando en su nombre. La desilusión llenó sus facciones y sus ojos se oscurecieron ante la tristeza de la decepcionante batalla, no era el gran enemigo que él esperaba,  le había dado la gran batalla que él deseaba. Entornó los ojos al alto techo y se preguntó si alguna vez encontraría al gran retador.
-Han terminado los grandes días de los héroes para mí. No habrá cuernos de guerra llamando a las armas y no volveré a sentir el fragor de la batalla. No hay más aventuras para este viejo guerrero.-
Me miró como a se le mira a un enfermo antes de morir.
-No hay más que niños armados con gritos de batalla.-
No podía responderle, no podía gritar, quería defenderme pero no era mi pecho el que me detenía o mi garganta la que no funcionaba, no eran mis labios los que no se movían sino sus ojos los que no me dejaban. La vergüenza inundó mis ojos de lágrimas mientras veía como el legendario guerrero se giraba apesadumbrado por la triste realidad del desilusionante combate del que acababa de ser testigo. Su imponente figura se convertía en una pequeña y deforme silueta mientras más se alejaba hacia la gran puerta de madera por la que todos habíamos entrado. Al abrir la puerta una clara luz gris entró precipitadamente por la el umbral de la puerta y el legendario guerrero se adentró en el pálido y nublado día.
Cubierto de sangre y heridas, cicatrices y lágrimas la vergüenza me arrebató la fuerza que aún le quedaba a mi cuerpo y mientras mis ojos empapados se cerraban interrumpidos por el irregular estremecer de mi pecho sollozante me juré que nadie volvería a perdonarme, ganaría mis combates como es debido o perdería la vida en el trayecto. No habría misericordia para mí... nunca más.
avatar
fenrir_406
!!Tengo los dedos entumecidos¡¡ No paro

Masculino Mensajes : 443
Fecha de inscripción : 05/01/2013
Edad : 24
Localización : graneros-rancagua-chile
Empleo /Ocio : estudiante de lic. en cs. exactas
Humor : me rio con casi todo :D

Volver arriba Ir abajo

Ver el tema anterior Ver el tema siguiente Volver arriba

- Temas similares

 
Permisos de este foro:
No puedes responder a temas en este foro.