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HERIDAS Y CICATRICES: un salón circular

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HERIDAS Y CICATRICES: un salón circular

Mensaje  fenrir_406 el Vie Mar 07, 2014 9:27 pm

"para tener en cuenta": quiero pedir de antemano perdón por las faltas de ortografía en este texto pues no tengo problemas con el corrector ortográfico y la configuración de idioma de mi teclado, acabo de terminar de escribirlo y son las 05:26 de la mañana. por otro lado quiero decir que esta es una continuación de los escritos "el cuarto guerrero" que está en alguna parte y "el gran señor" que está seguramente en otra parte... los puse hace mucho en el foro pero no recuerdo en qué sección, esta es la tercera entrega de mis relatos metafóricos de "como pasé mis ramos el semestre recién pasado" Very Happy ahora sin mas preámbulo .... aquí va.



El salón era muy amplio y extrañamente circular, esta vez el lugar se situaba dentro de los dominios del guerrero del martillo pero no parecía haber algún sitio de honor para él; ni para nadie, el interior del salón era completamente plano, no habían muebles de ningún tipo o algún ornamento característico de los salones principales de los grandes señores. El techo abovedado y muy alto enmarcaba unos hermosos vitrales por los cuales entraba la luz directamente hacia abajo remarcando los simples pero atrayentes diseños del piso, éste estaba hecho de adoquines grises pero en el centro del salón un círculo concéntrico de adoquines marrones encerraba otros cuatro círculos de igual medida entre sí de manera que los cuatro círculos se tocaban en tan solo un punto y de la misma forma con el círculo externo, cada circulo tenía un color diferente de adoquines negros, rojos, blancos y azules estaban conformados estos círculos y en cada uno de ellos se encontraba un guerrero, al lado de tres de ellos, fuera del circulo exterior, cerca del punto de intersección del círculo exterior con el suyo correspondiente estaban de pie sus escuderos, los tres jóvenes que buscaban ganarse el nombre de caballero por parte de sus señores. El único que no tenía escudero era el guerrero del martillo, el señor de aquel lugar.
A dos de los otros tres guerreros no los conocía en persona pero había escuchado mucho de ellos. Uno de ellos era bajo y muy amplio, de cabeza achatada y papada abultada, tez morena y cabellos grises, ojos estrechos y oscuros, piernas cortas al igual que sus brazos, pero ambos bastante robustos, en su brazo izquierdo portaba un robusto y pesado escudo redondo y en su mano derecha una espada corta, estilizada e inesperadamente afilada, se esperaría de un guerrero con esas características una espada grande y pesada o algún tipo de arma pesada, su armadura era toda efectividad sin atisbo alguno de ornamentación .Una cota de malla cubría todo su amplio tórax y el largo total de sus brazos, la malla le quedaba bien a pesar de sus poco comunes proporciones por lo que parecía hecha a medida al igual que el resto. La malla llegaba hasta la mitad del muslo y protegía de sus pies a las rodillas con excepcionales piezas de armadura de grueso hierro opaco, sus hombros estaban reforzados al igual que sus codos con el mismo tipo de armadura y no llevaba yelmo alguno.
Su escudero era considerablemente más alto pero mucho menos robusto aunque su contextura indicaba fuerza, su figura y la manera en la que se movía demostraba su falta de habilidad y era posible comprender la razón de que aún fuese escudero cuando debiese ser un joven caballero por edad. Hombros anchos y rostro cuadrado de mandíbula recta y fuerte, hacían juego con unos brazos largos y delgados pero de músculos marcados, parecía demasiado largo para su propio control y vestía de manera simple con ropas muy usadas pero que alguna vez fueron elegantes.
El segundo guerrero tenía una reputación tan grande como su presencia misma, su contextura y altura eran muy similares al guerrero del martillo, es más, si vistiesen la misma armadura con el yelmo cubriéndole el rostro sería imposible diferenciarlos. Afortunadamente sus armaduras eran altamente diferentes y este guerrero al igual que el anterior carecía de yelmo por completo. No llevaba escudo y su armadura era compleja, una cota de malla lo envolvía de la misma forma que al guerrero anterior pero esta vez la protección de hierro rígido también cubrían los muslos del guerrero, los brazos estaban cubiertos por hierro duro en toda su extensión por la cara externa de ellos y cuero grueso cubría las partes internas al mismo tiempo que servía de unión para la pieza en general, ésta terminaba en la muñeca dando paso a un estilizado guantelete de piezas muy pequeñas que le daban mucha movilidad y en el otro extremo terminaba en unas amplias hombreras que cubrían muy bien desde el inicio del hombro hasta la mitad del deltoides y desde el omóplato hasta la axila, sus bordes curvados hacia afuera eran cortos en la parte inferior y muy altos en la superior de manera que la parte inferior no entorpecían los movimientos del brazo y la superior servía como protección para el cuello, el cual estaba envuelto por una gruesa tela roja oscura, estaba holgada pero en abundancia, con lo que no apretaba el cuello pero protegía de cortes. Su cota de mallas era oscura y su presencia y largo era evidenciado solo por los espacios entre las piezas largas de radiante armadura, su pechera era amplia pero la razón de esto era su amplio tórax ya que a propósito estaba hecha de manera que la movilidad fuese prioritario ante la protección pero a su vez estaba ornamentado con finos diseños largos y curvos de líneas doradas, al igual que las amplias hombreras, las piezas largas de sus brazos y la de sus piernas. Su rostro era sutilmente cuadrado, sus cejas pobladas y su cabello corto y de un gris que hacía suponer que alguna vez fue castaño oscuro. Su mano izquierda colgaba a su costado en un duro y fiero puño y la derecha se apoyaba en una larga y estilizada lanza que yacía de pie junto al formidable guerrero, aquella lanza aún más larga que el guerrero era quien le había otorgado al hombre, su nombre.
De pie, en su lugar correspondiente se encontraba el escudero del guerrero de la lanza. Era unos quince centímetros más bajo y de contextura fuerte, de mirada inteligente pero de rasgos finos, sus cejas en posición altanera y una sonrisa torcida y burlona le daban un aire de superioridad y por lo que había escuchado... lo era, probablemente era el mejor en combate de los tres escuderos, un hombre bondadoso pero justo hasta la dureza y frialdad. También llevaba ropas simples y aunque tan viejas como las que vestía el otro escudero, parecían mejor cuidadas, aunque eran evidentes los remiendos obligados después de sufrir batallas o duros entrenamientos.
Los otros dos caballeros eran viejos conocidos, uno de ellos era el guerrero del martillo, quien vestía una gruesa armadura oscura, sin más adornos que grandes cabezas de bronce en cada remache de las hombreras, el yelmo y los nudillos de los guanteletes, estos últimos no eran necesarios, estaban allí para causar más daño al momento de golpear con el puño. El gran martillo de batalla ocupaba sus dos manos a la espera de ser utilizado y si yelmo era amplio y reforzado con espacios muy grandes para los ojos. Sus ojos eran desafiantes pero a la vez expectantes en una ardiente bienvenida a una nueva batalla.
El último guerrero era otro conocido el cual ya me había vencido en el pasado era un hombre sorprendentemente ágil pues su avanzada edad no hacía suponer su gran capacidad física. Era de altura media y cuerpo ligero, no era delgado sino que no era robusto, su proporcionalidad era perfecta para un guerrero de su clase, sus rasgos finos resaltaban con elegancia sus peinados cabellos blancos y su elegantemente formada barba prominente, mejillas largas y pómulos pequeños daban paso a sus inteligentes ojos claros, aunque todo en su apariencia era paz y su presencia emanaba tranquilidad era un fiero guerrero con el cual se debía tener mucho cuidado al momento de la batalla pues además de ágil, también era inesperadamente fuerte para su contextura, pero por sobre todo su estilo inteligente de pelear y su pulcra técnica de combate había sido pulida uno y otra vez a lo largo de todos esos años como caballero. Su armadura era muy similar a la del caballero de la lanza pero la cota de malla tenía anillas más finas y mucho más relucientes y ésta no cubría los brazos y sólo llegaba hasta la cadera, permitiendo por mucho la movilidad de sus rápidas piernas, carecía de armadura rígida por debajo de la cintura y sus piernas estaban envueltas por unos bellos pantalones blancos los cuales parecían brillar con la luz que salía de los bellos vitrales, unas hermosas pero simples botas negras de cuero cubrían sus piernas hasta debajo de la rodilla. Su pechera brillante con líneas doradas similares a las del caballero de la lanza terminaba en punta por la parte inferior y todos los bordes de la pieza estaban curvados hacia afuera y sus brazos estaban por completo cubiertos por las piezas metálicas solo dejando visible la fina cota bajo la axila y en la cavidad opuesta al codo, sus guanteletes eran de igual manera compuestos de piezas finas pero en diseño totalmente diferente, ya que las del caballero de la lanza tenían diseño de escamas, están tenían un diseño con tres puntas siendo la central la más larga y más aguda, por el otro extremo las hombreras eran igual de amplias pero los bordes superiores eran más cortos a pesar de que su cuello parecía ser más largo aunque era solo una ilusión dada por la considerable diferencia de tamaño entre los dos guerreros, éste también llevaba un paño de tela que envolvía su cuello aunque mucho más arrugado hacia abajo dejando más descubierto el cuello, el paño era blanco y lo llevaba holgado en torno al cuello, de tal manera que parecía más una pieza de lujo y ornamento antes que una forma más de protección, pero yo sabía que su despreocupación era fundamentada cuando la mejor armadura que ese guerrero puede tener, es su impresionante estilo de combate. Tampoco llevaba escudo ni yelmo pero en sus manos yacía un gran mandoble, largo y liviano, un alcance eficiente y un filo mortal eran todas las características que el guerrero necesitaba y resaltaba de su arma, a pesar de la belleza física de ésta también pues al igual que la armadura, la hoja de su bella espada relucía con todos los colores arrancados de los vitrales y una empuñadura fina y elegante hacía juego con el guardamanos y el pomo ya que los tres estaban amalgamados en una sola pieza de hierro pulido al punto de parecer hecho de plata misma. Una apariencia nívea para el que es considerado hombre más justo del reino, pues se considera a sí mismo como una herramienta de la justicia misma y los valores del hombre y por lo tanto su espada es la sentencia para el vil. Puede ser un hombre mortífero, pero sólo cuando es necesario pues no es un hombre de prejuicios ni lengua fácil, para él su deber y obligación son el cumplir sus votos de nobleza y rectitud jurados en el momento de su investidura.
Junto al guerrero níveo, su escudero quien parecía ser el menor de todos y probablemente aquel con menos experiencia pero no por ello con menos habilidad, era un joven alegre y expectante, probablemente jamás antes vio la sangre de un guerrero correr o la cabeza de algún ladrón rodar pues en sus ojos brillaba la fantasía de los relatos gloriosos de los héroes de antaño y los sueños que... a decir verdad; me tenían allí. Era alto para su edad y parecía que tenía mucho más por crecer, de cabellos revueltos y finos y sonrisa fácil. Sus ropas eran mucho más nuevas aunque seguía las características simples propias de un escudero. De sus grandes ojos color almendra brotaba toda la emoción que su cuerpo apenas podía contener, una corta sonrisa de mi parte provocó un estallido de alegría en su rostro aunque parecía consiente de que no debía expresarlo de otra manera, buscó el rostro de su señor también, pero este miraba fijo hacia el que sería su próximo oponente, el nuevo juzgado, tenía sus ojos clavados en mí.
Al acercarme al círculo exterior el guerrero del martillo bajó su arma y comenzó a hablar.
- Una vez más os encuentro frente a mi como oponente, el lugar de la contienda es otro pues el anfitrión ha cambiado y por ende las condiciones de la contienda son nuevas.-
Miró lentamente a sus compañeros con un movimiento lento y corto de cabeza ya que se encontraba en el círculo más alejado y continuó hablando.
- Debéis vencer a los cuatro caballeros que tenéis frente a vos ya sea logrando la rendición la perdida de la conciencia o la imposibilidad de seguir luchando, en lo cual se incluye... la muerte.-
El escudero del único caballero con escudo asintió rápida y ridículamente, mientras se ampliaba la sonrisa del escudero del caballero de la lanza y al mismo tiempo que los ojos del caballero níveo se abrían como platos y buscaba desesperado en el rostro de su señor una señal que le indicase que no era cierto; no la encontró. Los otros tres caballeros permanecieron impertérritos ante estas palabras. El guerrero del martillo continuó.
-Ninguno de nosotros podrá salir de nuestros sitios correspondientes que están demarcados por los círculos de colores en los cuales estamos parados, vuestro sito será todo espacio marrón dentro del circulo exterior, si pisáis suelo gris se os considerará derrotado, podéis entrar a los círculos de colores para batallar con el caballero que ahí se encuentre pero nosotros no podemos dejar nuestros círculos.-
 
El guerrero volvió a levantar el martillo y se giró para darme su costado, apunto con el martillo a un lugar en la pared detrás de él y señalo un pequeño vitral circular a baja altura del cual no me había percatado y dijo.
- Tenéis para vencernos hasta que el sol abandone este vitral.-
El sol aún estaba alto pues recién era media tarde, pero esto solo quería decir que tenía mucho tiempo para el dolor.
-Acepto vuestras condiciones pero me pregunto cuál es el papel que desempeñarán los escuderos en esta batalla.- dije después de un rato.
-Los escuderos no intervendrán directamente en la batalla pero servirán de testigos pues vigilaran que el resto de los caballeros cumplan con permanecer dentro de su círculo.-
-En ese caso, tomaré mi lugar.-
Caminé con aparente tranquilidad hacia el espacio central del circulo marrón, aquel espacio entre los cuatro círculos de colores, bajé mi guardia puse mi escudo frente a mí y levanté mi hacha por sobre mi cabeza. Mantuve esa posición por un rato, me hice la idea de la intensa batalla que se avecinaba respiré profundamente y sin poder contenerla emoción lancé un largo e intenso grito y me lancé al ataque de quien consideré el guerrero más fácil de abordar, adelante mi escudo y lo subí un poco para bloquear la vista del bajo caballero pero olvidé que él era el único con escudo también por lo que bajó el escudo lo más posible hasta clavarlo en el suelo, mi escudo quedó fijo en su hombro y el giró velozmente cambiando su guardia y rotando hacia mis espaldas, al darme cuenta del riesgo salté hacia adelante evadiendo por poco el golpe de la espada corta que había lanzado hacia mi espalda. Con el salto cambié del círculo rojo en el que se encontraba el guerrero del escudo al negro en el que se hallaba el guerrero del martillo. De este inconveniente ya me había dado cuenta y me había adelantado por lo que bajé en exceso mi guardia y puse mi escudo frente a mi después de rotarme para quedar frente al guerrero del martillo quien ya había levantado su temible arma, movió su martillo hacia atrás para luego sacar el golpe desde su costado inferior derecho, cruzado hacia la esquina superior izquierda, movimiento muy afortunado para mí ya que mi posición era muy beneficiosa y solo tuve que mover un poco el escudo hacia el sector específico en el que se aproximaba veloz y pesadamente el martillo, antes del impacto levanté un poco el borde inferior de mi escudo para facilitar el pase superior y cuando recibí el golpe fue exactamente lo que pasó, fácilmente pasé mi escudo por sobre mi cabeza mientras deslizaba mi cuerpo y levantaba mi guardia hacia mi lado izquierdo que era por donde había llegado el golpe, el martillo pasó por sobre mí y mi posición era ideal para un golpe fuerte por lo que descargué con fura un golpe recto desde abajo hacia arriba hacia la mandíbula de mi oponente, éste hábilmente movió su rostro hacia atrás descargando un golpe de revés que iba dirigido terriblemente hacia mis costillas y poseyendo solo una cota de malla gruesa bajo la sobrevesta y sobre el jubón, el golpe sería catastrófico. Por suerte el golpe en la mandíbula conectó aunque mucho más débil de lo que esperaba, de todas formas fue suficiente para debilitar y desviar el golpe de martillo el cual llegó en mi pectoral derecho de manera pesada debido a la gran arma pero con muy poco de la fuerza inyectada al golpe de manera inicial, aunque de todas formas me hizo retroceder y tambaleando de espaldas no podía ver el sector en el que me encontraba, decidí darle la espalda a mi oponente con un giro rápido y clavar una rodilla al piso. Mire mi posición con respecto a los sitios y me di cuenta que mi rodilla estaba aún en el sector negro pero mi pie contrario estaba en mi zona marrón por lo que decidí pararme rápidamente para situarme en un lugar seguro pero este lugar no era del todo seguro ya que no era el sector marrón central, sino aquel entre el circulo negro y el azul correspondiente al caballero de la lanza y con el gris a mis espaldas sentí terror cuando vi dibujado en el aire un amplio arco con la lanza que iba directo a mi pecho con la mano armada por sobre el nivel del asa y el filo por debajo con la hoja hacia afuera enfrenté la lanza enganchándola con un movimiento hacia arriba, por sobre mi cabeza y luego descendente mientras movía rápidamente mi cuerpo en sentido contrario. Los caballeros no pueden salir de sus círculos, pero eso no quiere decir que no puedan atacar hacia afuera según el alcance de sus armas, entonces comprendí que todo se complicaría mucho pues solo el caballero del escudo poseía un arma corta, los otros tres reducían casi a cero lo que pudiese ser una zona neutral y de descanso.
Antes de estar listo para la réplica del caballero de la lanza que tenía la punta de esta en el suelo tras mi rechazo recibí el golpe que esperaba de otro sitio, supuse que el golpe vendría de la misma forma pero en sentido contrario o en su defecto desde arriba hacia abajo pues un golpe frontal sería demasiado lento pero el hábil caballero fijó su pierna delantera y rotó si pierna trasera en mi dirección para quedar de costado y espaldas a mí, luego cambiando so peso de pierna y girando sobre la punta de sus pies acertó fuertemente un golpe con el  reverso plano de la lanza en mi rostro el cual iba dirigido a mi nariz o a mi ojo derecho con la intención de dificultar mi visión y ganar el combate de inmediato pero lo que más pude hacer para evitarlo fue levantar un poco mi rostro y girarlo en in intento de evasión consiguiendo al final un fuerte golpe en la parte inferior de mi pómulo derecho al retroceder quedé parado en mi sitio marrón al centro de los cuatro círculos y llevándome la mano armada al rostro mi di un tiempo para mirar a este nuevo guerrero quien volvía lenta y pasivamente a su postura de vigilante con la punta de la lanza apuntando al techo en la mano derecha, al bajar mi mano veloz y fuertemente comencé una embestida contra el caballero del martillo quien de inmediato levantó su arma por sobre su cabeza, movimiento que yo tenía previsto, levante mi escudo con el borde inferior totalmente hacia delante e intercepte su feroz golpe a corta distancia de haber comenzado, dándole de lleno en los dedos, su reacción ante el golpe también la tenía prevista y cuando se movió hacia su derecha para bajar el martillo y reanudar el ataque, levanté mi hacha y di un rápido golpe de costado hacia su cabeza pero él inteligentemente acortó la distancia entre nosotros y al recibir el golpe lo hizo con el asa del hacha y el golpe fue realmente débil; la mano con su martillo pasó por debajo de mi axila izquierda y siguió subiendo mientras rotaba su cuerpo de manera que su costado derecho quedó fijo en mi tórax, su mano izquierda tomó el codo de mi brazo armado y siguió moviendo y levantando su brazo derecho mientras seguía rotando y me levantó del piso pasándome por sobre su cadera derecha luego comenzó el movimiento descendente mientras no paraba de rotar y yo caía de espaldas al suelo con una fuerza increíble pues no podía creer que una simple caída pudiese causar tanto daño, sentí como si mis pulmones fuesen destrozados por todos aquellos pedazos de hueso a quienes solía llamar costillas y por un instante, había perdido por completo la capacidad de inhalar. Antes de intentar recuperar mi respiración tuve la suficiente sensatez de evitar ser aplastado por el golpe de martillo que se dirigía a mí con fuerza, era un golpe cruzado y hacia abajo destinado a romper toda aquello que se interpusiese entre el martillo y los negros adoquines. Giré tan rápido como pude hacia mi izquierda en la dirección opuesta en la que se encontraba él y me incorporé tan rápido como pude para hacerle frente a mi actual oponente y de inmediato comencé a buscar algún modo de escapar de mi peligrosa posición ya que estaba sobre los adoquines negros a poca distancia de los grises a mis espaldas, decidí evitar por completo al guerrero del martillo y dirigirme en una fiera embestida contra el caballero del escudo a mi derecha.
Fue un golpe duro y seco, no era mi intención debilitar ni causar daño, solo alejarlo lo suficiente para cambiar mi posición hacia mi izquierda para darle la espalda al sitio central marrón. Con el escudo enfrente ataqué por el lado superior derecho pero deflectó perfectamente mi ataque con su espada corta y enganchando su espada a la hoja de mi hacha desvió mi arma hasta su cadera derecha cruzando mi guardia, desencadenó un golpe de frente hacia mi rostro con su escudo pero puede evadirlo bajando mu guardia y su golpe pasó sobre mi cabeza, acto seguido avance hacia su rostro con el codo y le di de lleno en la ceja haciéndolo retroceder abriendo su guardia. Vi una excelente oportunidad al verlo desequilibrado pues trastabilló levemente de espaldas en dirección a los adoquines grises dándome dos pasos de impulso salté en su dirección con el escudo enfrente con la intención de sacarlo de la zona roja, pero demostrando toda su experiencia el caballero acomodó fluidamente su guardia se tomó una posición baja y firme para recibirme con el escudo un poco más arriba de lo normal, al impactar el caballero pareció actuar como una catapulta pues se movió flexiblemente hacia atrás y luego rechazó mi cuerpo hacia mi izquierda con mucha fuerza con lo que volé por los aires un par de pies de distancia y al caer me gire de inmediato para hacer frente a mi nuevo oponente pues mientras estaba en el aire, antes de caer al suelo puede darme cuenta que por la fuerza del rechazo, mi nuevo terreno sería el regido por el caballero níveo.
No hubo tiempo para la compostura, para las miradas desafiantes, para analizar el siguiente movimiento, al poner el primer pie en los adoquines blancos pude ver una que parecía estar hecha de luz moverse con increíble agilidad, el caballero níveo parecía haber anticipado mi llegada a su terreno y estaba listo para el ataque. Ambas manos empuñaban la espada cerca de su cadera derecha en una guardia de cola de zorro inclinando su tren superior hacia adelante, descargó un rápido y preciso golpe cruzado ascendente que se vio interrumpido por mi escudo ya que pude bloquearlo con facilidad. Automáticamente envié mi contra hacia la cara externa de su cabeza pero con mucha facilidad bloqueó el ataque levantando las manos mientras mantea la punta de su mandoble hacia abajo y daba un paso largo hacia mi derecha cambiando su peso a su pierna izquierda. Sus manos pasaron sobre mi hacha y la hoja del largo mandoble dibujó un arco por atrás del caballero para caer en un golpe recto descendente que se dirigía peligrosamente a la parte trasera de mi cabeza, pero desvié el ataque estirando mi brazo que aún seguía en contacto con las muñecas de mi oponente y moviéndolo hacia mi derecha pude ganar una posición ventajosa a la derecha del caballero, con mi brazo armado sobre sus muñecas, solté un feroz golpe con mi mano armada, recubierta por un grueso guantelete de hierro, que impacto de lleno en la cara del caballero níveo, hubiese sido un golpe mortal de haberlo dado con el filo del hacha pero la corta distancia entre nosotros no permitió ese golpe.
El hombre, como es natural, giró su cuerpo hacia el sentido contrario y se dobló por el dolor llevando su mano izquierda a su rostro, antes de que eso fuese posible, lancé un fuerte rodillazo con dirección a su rostro con mi pierna izquierda pero el avanzó un paso hacia mí manteniendo suposición y recibió el golpe distribuido en todo su tórax lo que le restó eficacia, abrazó mi pierna con la mano derecha por abajo y la izquierda por arriba y sin despegar mi pierna de su tórax, se levantó. Todo mi tren inferior se levantó mientras mis hombros y mi cabeza caían pesadamente al suelo, evité que mi cabeza golpease el suelo pero fue imposible disminuir el fuerte impacto que recibió mi espalda al golpear los blancos adoquines. Anticipando la respuesta lógica que llegó rápidamente, bloquee el estoque directo hacia el suelo que se clavó finalmente en mi escudo, aún en el suelo ataqué su pierna más cercana, que por suerte era su pierna de apoyo. Un grave desequilibrio en la guardia de mi oponente me dio la oportunidad de levantarme y volver a la guardia, luego de volver a armar su postura de ataque cambió su guardia a una frontal con la punta de su larga espada hacia adelante guardando distancia y utilizó un ataque frontal directo bastante lento y débil, como señuelo para provocar mi respuesta, señuelo el que fue muy útil ya que lo cubrí perfectamente con mi escudo deflectando hacia afuera la espada y avanzando directamente para acortar distancia y golpear con mi arma considerablemente más corta, pero el prosiguió la línea del ataque por lo que lo perdí de vista tras mi escudo, intente girar hacia mi izquierda buscando a mi oponente pero ya era tarde recibí un terrible golpe en la nuca que borró por completo mi visión, unos intensos deseos de vomitar acompañaron a mi mareo y desorientación. Caí de rodillas cerca del borde del circulo blanco, rodé por el piso para escapar del circulo blanco y del peligro y traté deponerme de pie como pude poniendo mi escudo por delante mientras mi hacha en el suelo me servía como bastón, en esta posición traté de recuperarme lo antes posible y al cabo de unos segundos pude enfocar de nuevo mi visión. Sabía que las náuseas no cesarían tan pronto pero tendría que lidiar por eso. Aunque en las zona marrón entre la blanca y la azul, aún estaba muy cerca de la blanca por lo que bajé el escudo para ampliar mi visión y pode darme cuenta que el caballero níveo ya había soltado un ataque a mi pierna más adelantada por lo que instintiva y rápidamente, di un salto atrás y ala derecha para evitar la zona gris de la cual estaba perfectamente consiente, pero olvidé permanecer consiente del arma que portaba el caballero de la zona azul pues de inmediato recibí un golpe fuerte en mi hombro izquierdo que probablemente haya estado dirigido en un principio a mi cabeza pero falló debido a mi movimiento, haciendo caso omiso al dolor en la zona afectada, giré aprovechando el impulso del golpe hacia mi derecha y solté un furioso  golpe cruzado hacia el brazo derecho del caballero de la lanza pues la gran distancia no permitía un ataque a alguna zona vital, pero bloqueó el golpe en un extraño movimiento al seguir el movimiento de ataque pero de forma ascendente y luego recoger el brazo derecho que estaba más alejado poniendo su lanza de forma vertical, al detener mi golpe levanto la parte trasera de la lanza por delante de mi hacha y la retiró hacia su izquierda para seguir dar paso a un movimiento ascendente con la punta de la lanza. Su bloqueo y desvío abrieron mi guardia por lo que no pude evitar el golpe siguiente que pasó velozmente sobre mi rostro y no noté el dolor hasta después de sentir la sangre correr sobre mi ceja y sobre mi mejilla hasta llegara mi cuello, retrocedí dos pasos para tomar distancia y cerré mi ojo izquierdo pues ya se había inundado de la sangre de mi ceja. Repuse mi guardia y volví al ataque adelantando mi escudo y sacando desde atrás y abajo un golpe recto ascendiente. Puso el reverso de su lanza sobre mi escudo para guardar distancia y evitó fácilmente el golpe, pero seguí hacia adelante con el codo e impacté fuertemente su rostro, con el golpe si vista se apartó al lado, tomé la oportunidad para moverme al lado contrario para posicionarme en su espalda pero el caballero de la lanza previó este movimiento y girando sobre su eje aprovechando la reacción ante el golpe y describiendo un arco horizontal golpeo de frente mi barbilla deteniendo de golpe mis movimientos, al retroceder hubo suficiente distancia para que el siguiente golpe llegase con fuerza en mi diafragma con el reverso de la lanza, golpe que me hizo retroceder hasta quedar desventuradamente parado sobre el punto de intersección entre el circulo azul y el negro, con un pie en cada sector, tomé un tiempo en caer en la cuenta de este terrible peligro, pode ver a mi izquierda al caballero de la lanza acercarse mientras a mi derecha el guerrero del martillo descargaba un mortífero golpe horizontal hacia mi pecho, lo evité moviéndome hacia la izquierda pero tuve que hacer frente a un golpe bajo de lanza dirigida a mi pierna izquierda. Levante mi pierna escondiéndola tras mi escudo que estaba algo más bajo de lo normal y respondí con un golpe horizontal hacia su cuello pero retrocedió con fuerza y ganó mucha distancia por lo que decidía preocuparme por el martillo que seguramente ya se acercaba pesada y peligrosamente a mí.
Al ver tan próximo el martillo que avanzaba horizontal a mi cabeza desde mi derecha traté de levantar el hombro y bajar mi cabeza para bloquear el golpe con mi hombrera, pero llegó un poco más abajo y llegó de lleno en mi brazo causando un gran daño, el golpe fue tan fuerte que me desplazó por completo a la izquierda, tratando de no utilizar mi brazo armado hasta recuperarme lo suficiente para volver a golpear con fuerza, llevé mi escudo hacia adelante, desde abajo hacia arriba desvié el golpe abierto que continuó al anterior ataque, pude pasear el martillo junto a mi escudo por sobre mi cabeza y me desplacé a mi izquierda, respondí con un golpe de revés con el borde de mi escudo que conectó perfectamente en su cabeza y lo hizo retroceder, mi escudo nuevamente adelante esperaba atento el golpe de respuesta que llegó cruzado de izquierda a derecha y de arriba a abajo, intenté levantar nuevamente mi hacha, pero me parecía que pesaba una tonelada, decidí tomar una difícil decisión y solté mi arma predilecta y busqué dificultosamente mi daga que yacía expectante en mi cinto a mis espaldas, mientras me desplazaba nuevamente a la izquierda para evitar el martillo que se estrelló sonoramente en el suelo, el impacto fue tan fuerte que rompió los adoquines bajo el martillo que apresaron la gigantesca arma abrazándolo como una trampa de arena, el caballero intento continuar con un golpe abierto hacia arriba pero cayó en la cuenta de que su arma estaba atascada entre los rotos adoquines negros. El martillo no estaba lo suficientemente atascado como para que el caballero no pudiese sacarlo de allí pero lo cierto es que no esperaba aquella primera resistencia al intentar levantar su arma, de inmediato vi la oportunidad que estaba esperando y tan veloz como pude me abalancé sobre el caballero aún inclinado y con la considerablemente más liviana daga en mi mano derecha ataqué directamente su cuello. Busqué aquel pequeño espacio entre el yelmo, las hombreras y la unión superior de la pechera, un pequeño pliegue en el que puede advertirse la cota de malla bajo la armadura. Al penetrar la daga en este espacio se vio frenada por la cota de malla pero un hombre que ya ha hecho esto antes, sabe cómo reaccionar pues ya lo esperaba y con la palma de mi mano en el pomo de la daga empujé la fina hoja a través de las argollas que se abrieron de golpe ante la presión al igual que la piel y los fibrosos tejidos del cuello del gran caballero. La sangre comenzó a manar con terrible abundancia e inundó por completo mi mano, el caballero de inmediato se llevó la mano hacia el cuello y trató de sacar la daga de su lugar pero mi mano seguía firme, intentó alejar mi mano aferrándose fuerte de mi muñeca, pero me mantuve firme, poco a poco la fuerza abandonó sus brazos como al resto de su cuerpo y cayó de rodillas, aun con las manos en mi muñeca. Podía escuchar cómo se ahogaba con su sangre pues mi hoja perforó también su tráquea, y entre ruidos inhumanos, el gran caballero del martillo sucumbió.
Tome un buen tiempo para recuperarme pues todo el circulo de adoquines negros estaba ahora habilitado como mi propia zona de descanso pues los caballeros aledaños no podían cruzar la línea y a pesar que a la izquierda estaba el caballero de la lanza, aún tenía espacio libre. Lentamente caminé hacia donde había dejado mi hacha y volví a empuñarla, apreté fuerte el madero cilíndrico y pude percatarme de que la fuerza había vuelto a mi brazo. Respirando profundo para recuperar fuerzas y ya limpio mi ojo izquierdo de la sangre que me impedía abrirlo. Auné las fuerzas necesarias y más tranquilo por el espacio libre que tenía me dirigí a hacer frente al caballero del escudo, ambos asumimos la misma guardia y al momento del atacar parecía que estuviese peleando contra mi reflejo. Ambos atacábamos y defendíamos de la misma manera y perecía no haber forma de afrontarnos de manera diferente pues cada paso inesperado que intentase parecía intentarlo mi oponente también. Ataque por arriba, recto bloqueo superior derecho. Ataque horizontal abierto, bloqueo lateral.
Retrocedí para pensar en algún modo de abordar al caballero, tomé la decisión de acortar aún más la distancia y caer en el combate cuerpo a acuerpo para eliminar el escudo del juego, para eso primero solté mi escudo, lo quemé resulto tremendamente incomodo pues por norma personal, jamás debo soltar mis armas, son parte de mí, pero en aquella ocasión erala segunda vez que dejaba caer esas partes de mí. Bajé mi guardia y tomé una frontal, mi mano libre también estaba al frente para estar lista a la defensa, me apresuré al ataque y bloqué el contrataque que salió desde arriba a la izquierda recto hacia abajo, con un amplio arco desde mi cadera izquierda por sobre mi cabeza, enganchando su espada hasta mi cadera derecha y de inmediato acorté aún más la distancia para atacar con el puño su rostro. Adelanté mi hacha para enganchar su escudo desde adentro con la hoja de mi arma y de esa forma cuando retrocedió abrí su guardia entrando con todo mi cuerpo en una embestida con el hombro izquierdo. Temí un ataque con su filosa espada corta por mi espalda por lo que decidí tomar su brazo protegido por el escudo y levantarlo para pasar por debajo en un movimiento veloz y fluido. El contrataque como había predicho llegó efectivamente pero lo suficientemente tarde como para salir ileso de él. Como levanté su brazo protector al punto en el que su escudó cubrió por completo su rostro no pudo ver mi golpe de leñador de derecha a izquierda que fue a dar directamente a su diafragma y que debido a su gruesa cota de malla no produjo corte alguno pero el impacto fue tal que a pesar de su gran volumen el caballero retrocedió aún más. Respuesta que estaba buscando y que era justo cuanto necesitaba ya que el caballero del escudo puso ambos pies sobre los adoquines grises a sus espaldas. Una sonrisa se dibujó en mi rostro pero de desvaneció de inmediato cuando vi que aquél alargado escudero empujaba de vuelta a su señor sin advertirle que debía declararse vencido. Fui tomado por sorpresa en su contra ataque pues esperaba un descanso a continuación estando consiente de mi parcial victoria, pero el caballero no era igualmente consiente de esto y su réplica fue terrible. Un golpe abierto desde arriba dirigido directamente a mi desprotegida cabeza, un golpe mortífero de seguro, instintivamente levanté mi brazo del escudo para protegerme pero olvidé que había dejado mi escudo, el golpe llegó de lleno en mi antebrazo y aunque mi cota de malla no permitió que me cercenara el brazo, el golpe fue tan fuerte que de todas formas lo rompió. Retrocedí desesperadamente hacia el área negra al cual él no podía seguirme y grité atónito.
- ¿Donde esta vuestro honor de caballero?¿No me disteis tu palabra que os declararíais derrotados al abandonar vuestra zona designada?.-
A continuación el escudero alargado y torpe hablo con una voz que parecía salir de su nariz. Habló sofocada y acusadoramente.
-! No os atreváis a manchar el nombre de tan noble señor con tus viles palabras sucio embustero ¡.-
El caballero buscó con los ojos muy abiertos en los rostros estoicos del resto de sus compañeros y comprendió la verdad y antes de que su pupilo prosiguiese le dio un fuerte golpe de revés con el escudo. El golpe derribó de inmediato al joven a pesar de no haber tenido gran potencia y a continuación fúrico gritó al joven.
-!Silencio mocoso, no existe nada más importante para un caballero que su honor y cuando un caballero ha dado su palabra es su deber y obligación cumplirla sin importar consecuencias¡ ¿pretendes que falte a mi honor justo frente a quien intenta adquirir este rango?. Aún tienes mucho por delante y más que aprender... escudero.
Esta última palabra la arrastró y pronunció de manera despectiva, acto seguido se volvió a mí y simplemente dijo.
-He sido derrotado.-
y con esas palabras abandonó el circulo para luego, seguido de su escudero, hacer lo mismo con el salón.
Atónito aún pero feliz que el mal entendido se solucionase. Lentamente me dirigí hacia el lugar donde había dejado mi escudo pero al intentar levantarlo del suelo una fuerte punzada de dolor impidió que pudiese alzarlo. Intenté pasar el brazo por el agarre con el escudo aún en el suelo y al levantarlo intente poner el escudo frente a mí pero no pude empuñar la correa, una fuerte corriente ardiente recorrió todo mi antebrazo y no tuve más remedio que volver a dejar caer mi gran escudo redondo. Nervioso alcé la vista y pude ver que los otros dos caballeros cambiabas su posición de espera por una guardia de ataque, no comprendí de inmediato esto ya que sabía que no podían atacarme sin salir de sus círculos, pero luego vino a mi mente como una epifanía. Voltee el rostro a mi izquierda para ver el vitral de la pared, detrás del circulo negro y pude ver que el sol estaba ya en el borde inferior del vitral, comprendí que debía atacar con todo lo que tenía a los dos caballeros lo antes posible y tan intensamente como me fuese posible. Desesperado por la circunstancia me apresuré al ataque del caballero níveo.
Intenté un ataque de revés ascendente pero fue fácilmente evitado por mi oponente quien luego de retroceder lo justo para dejar pasar mi ataque, avanzó peligrosamente adentrándose en mi guaria abierta. Acostumbrado a manejar estas situaciones junto a mi escudo levanté mi brazo izquierdo pero no podía evitar de manera alguna el golpe con el pomo de su espada que llegó de lleno en mi boca y que de inmediato rompió mi labio. Retrocedí y me lleve la mano izquierda sin fuerzas a la boca para apartar un poco de sangre, pero no tenía tiempo que perder por lo que reanudé mi frenético ataque. De forma más inteligente hice un ataque falso muy débil. Un golpe horizontal y abierto que sólo buscaba provocar una respuesta de algún tipo de mi contrincante para poder reaccionar mejor. Plan que funcionó a la perfección. Su respuesta llegó por arroba desde mi derecha y rápidamente pude bloquear y desviar su arma hacia abajo a mi derecha, mi respuesta fue directamente a su rostro pero sin dejar el contacto de la parte débil de su espada con mi hacha, levantó las manos y mi hacha solo se deslizó por su hoja hasta su parte fuerte, a continuación levanto la punta de su espada y l aposó sobre mis costillas en el costado derecho y bajando las manos, empujó. Las aniñas comenzaron a ceder y pude sentir como la punta de la espada penetraba rápidamente entre mis costillas. Di un salto en el sentido opuesto para alejarme el arma y pude evitar que la hojas siguiese penetrando, seguí retrocediendo para poner distancia entre mi oponte y yo, hasta que sentí un fuerte golpe en mi ceja izquierda, había sido un golpe lateral con el lado opuesto de la lanza, un acto misericordioso del caballero pues perfectamente pudo haber atravesado mi cabeza con la afilada punta de hierro. Caí fuertemente al suelo y rodé para alejarme de los dos. Todavía consiente del poco tiempo que me quedaba me levanté tan rápido como pude y eché un vistazo a los dos caballeros que tenía frente a mí, luego pasé la mirado por los escuderos detrás de ellos y pude ver que el escudero del caballero de la lanza miraba expectante pero con una sonrisa divertida en el rostro que se unió a un asentimiento de la cabeza cuando nuestras miradas se encontraron. Hice lo mismo con el pequeño escudero y al igual que la vez anterior su rostro cambió y una gran sonrisa ocupo su rostro ahora iluminado, podía notar la emoción del pequeño. Decidí arremeter contra el caballero de la lanza esta vez e intenté un falso ataque frontal, me abalancé sobre el para provocar la lógica respuesta frontal hacia el vientre o el pecho siendo el primero el que realmente ocurrió, desvié fácilmente la punta con un movimiento desde arriba abajo y hacia afuera a mi derecha. Aun pudiendo usar parte de mi brazo izquierdo le di un fuerte codazo en la nariz al guerrero rompiéndosela de inmediato. Utilizando su costado izquierdo como pivote, hizo rotar veloz y fuertemente su lanza en un arco de revés que se vio inesperadamente truncado, el tramo trasero de la lanza era demasiado largo y al moverlo golpeó al escudero a sus espaldas lo que trabó el movimiento, ciertamente el escudero advirtió que esto pasaría y en su experiencia pudo haber evitado con facilidad este inconveniente pero pareció hacerlo a propósito para ayudarme. Un rápido vistazo hacia atrás hiso comprender al caballero el origen de su obstáculo pero no pareció percatarse de la intencionalidad de este infortunio. Utilicé este tiempo de regalo para atacar con fuerza la pierna derecha del caballero, el golpe conecto casi al terminar la pantorrilla del caballero pues intenté que el ataque fuese bajo para poder despegar la pierna del suelo y causar un desequilibrio. Fue toda una sorpresa para mí cuando vi al caballero de la lanza caer de espaldas sobre los adoquines azules. Al igual que el caballero del martillo levante muy alto mi arma y con todas mis fuerzas ataqué al hombre en el suelo, incliné mi cuerpo hacia adelante para sumar potencia al golpe pero al igual que un oso al ataque, el caballero freno mi arremetida levantando la lanza y sacándola en el suelo, a pesar de aún estar recostado. La punta de la lanza se clavó en mi diafragma, al ver esto sostuve el asa de la lanza con las dos manos aunque solo podía forzar con una. Mi cuerpo aún tenía el impulso hacia adelante por lo que finalmente se levantó del suelo un palmo y suspendido por un muy corto tiempo, el caballero movió su lanza hacia su izquierda. Caí sobre mi hombro derecho al borde de los adoquines azules con los marrones entre los azules y los blancos. Rodé por el piso en sentido contrario y al levantarme pude ver frente a mí al caballero con el gran mandoble en sus manos, de inmediato recibí como bienvenida un ataque frontal recto, un estoque dirigido directamente a mi rostro. Con una inclinación a la derecha evité por muy poco la muerte. Nuevamente la idea de un combate cuerpo acuerpo me tentó ya que restándole al caballero la efectividad de su arma, podía tener una oportunidad. Con el borde superior de mi hacha golpee fuertemente la espada para abrir la guarda del caballero níveo. Me abalancé con fuerza para embestir con el hombro pero el caballero respondió terriblemente con su rodilla izquierda en mi rostro. Caí pesadamente hacia mi izquierda y al intentar pararme pude ver como el caballero comenzaba un golpe recto hacia abajo con su afilado mandoble. Empujé fuerte el piso con los pies para expulsarme rápidamente hacia adelante y evitar el mortal espadón que seguramente me decapitaría pero mis pies solo se deslizaron por el suelo y caí de rodillas en el mismo lugar con la mano derecha aun empuñando mi hacha en el suelo. Me preparaba para recibir el frío hielo de aquella hoja plateada cuando sentí un fuerte golpe en mi costado izquierdo. Ya derribado y sobre mi costado derecho pude ver que había sido un veloz y valiente movimiento del pequeño escudero que pateó fuertemente mis costillas para salvarme la vida, de inmediato giré para quedar completamente de espaldas bajo el cuerpo del caballero y mientras se levantaba para un nuevo ataque, recogí ambas piernas y llevé mis rodillas a mi pecho para soltar una fuerte patada doble al abdomen del caballero. Seguramente no causó daño físico pues su pechera rígida parecía ser bastante fuerte pero lo levanté del suelo apenas el ancho d dos dedos pero retrocedió volando por el aire un buen tramo, lo suficiente para darme tiempo de ponerme de pie y recomponer mi guardia y despejar mi mente. Mi siguiente movimiento fue un golpe fuerte y veloz, no muy anunciado hacia su costado izquierdo. Golpe que pareció recibir con gusto pues levantó sus brazos para recibir mi gacha en la zona lateral de su pechera. Obviamente el golpe causó algún daño, pero no se llega a ser un caballero de tal magnitud sin haber recibido golpes peores en la vida. Rápidamente bajó su mano izquierda y con la derecha empuñó la parte media de la hoja por sobre mi hacha, acto seguido giró con fuerza hacia su derecha retrocediendo con el mismo pie mientras empujaba con los brazos hacia el mismo lado manteniendo su arma vertical. El resultado fue una muy efectiva palanca que terminó por arrancarme el arma de mis manos, luego en un movimiento totalmente opuesto golpeo mi rostro con el pomo de su espada al girar hacia la izquierda y cambiar su arma a una posición horizontal. Ya sin arma alguna para protegerme mi reacción fue alzar las manos para cubrir mi rostro ya que mi cabeza era mi única parte desprotegida del cuerpo, y aun tambaleando a mi derecha recibí un golpe en el costado izquierdo que me hizo trastabillar, pero tan solo unos pasos pues mi lamentable marcha fue detenida de inmediato con una punta de lanza entrando rápidamente en la cara externa de mi pierna derecha. La afilada hoja penetró sin problemas en mi pierna cuya única protección eran unos viejos pantalones, tanto pantalón como piel y músculo fueron abiertos en un rápido movimiento y al retirar la lanza con la misma rapidez con la que entró dio paso a un manantial de sangre que fluyó desenfrenado por mi pierna, con la rodilla en el suelo busqué un lugar en el cual sostenerme con mis manos, pero lo único que encontré fue el siguiente golpe de lanza. Un golpe abierto desde abajo hacia arriba con el extremo opuesto, buscó mi rostro que miraba al piso y de un solo golpe lo levantó y giró todo mi cuerpo que luego cayó de espaldas al suelo. No podía ver bien por el golpe y traté de enfocar la vista y en el techo pude distinguir los vitrales, vitrales oscuros.
Ya en el suelo levante un poco la cabeza para estar consiente de mi situación y pude ver al caballero níveo acercare a mí derecha y al girar la cabeza pude ver al otro caballero ya sobre mí y puso la punta de su lanza en el cuello. El caballero níveo asumió una postura fuerte y plena de nobleza bajando la punta al suelo y sosteniendo su gran mandoble poniendo sus dos manos sobre el pomo de su bella arma, la espalda erguida y los codos afuera, el semblante de un verdadero señor. Miré a quien sería mi verdugo y dijo.
- Podría presionar esta lanza con tanta facilidad que aún me pregunto la razón por la que aún no lo he hecho, podría acabar con vuestra vida de inmediato y ponerle fin a vuestro camino de inmediato. Pero las normas bajo las que este combate se ha llevado a cabo te permiten vivir...- y mirando al vitral de la pared, tan oscuro como los de veía en el techo continuó diciendo. - Un día más.-
Retirando la punta de la lanza de mi cuello tomó la misma postura de guardia con la que me recibió al entrar al salón.
- Has sido derrotado joven guerrero, pero has peleado bien. Vuestra propia vida es testigo de ello. Un nuevo día, en una nueva oportunidad nos volveremos a encontrar.-
Terminadas estas palabras ambos caballeros desaparecieron de mi rango visual y mientras mis ojos estaban clavados en el alto u abovedado techo, seguí su partida escuchando sus fuertes pasos convertirse en silencio. Los vitrales se volvieron negro y se mezclaron con la negrura del techo y la negrura del salón dieron paso a la oscuridad de mis ojos. Descansé.
Una nueva mañana sigue a cada oscuro atardecer, las derrotas marcan hitos en nuestro pasado aun más grande de nuestros triunfos ya que solo de las derrotas podemos aprender.
 
Un nuevo combate se acerca, las heridas sanan y las cicatrices permanecen para recordarme siempre, mantener la guardia en alto.
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Re: HERIDAS Y CICATRICES: un salón circular

Mensaje  fenrir_406 el Mar Mar 11, 2014 4:29 pm

ya arreglé aquello de las faltas de ortografía... desde el computador de mi hermana Very Happy
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Re: HERIDAS Y CICATRICES: un salón circular

Mensaje  Rene el Miér Mar 12, 2014 8:19 am

fenrir, es increíble todo lo que puedes hacer como alma del guerrero, es una historia para leerla despacio y lograr imaginar todos los movimientos que hacen los luchadores ya que no estoy acostumbrada a su lectura.  Sin embargo es impresionante como puedes quitar la respiración del lector en los momentos álgidos de la lucha y por supuesto descorazonarlo ya que si no hubieran lesionado el brazo del guerrero por fuera del tiempo de su primera victoria estoy segura que habría acabado con los otros guerreros, pero esa es la maravilla de las historias, por lo menos lo dejaron vivir con honor.
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Re: HERIDAS Y CICATRICES: un salón circular

Mensaje  fenrir_406 el Sáb Mar 15, 2014 3:38 pm

gracias rene, pero el guerrero debía perder con los otros 2 caballeros, por otra parte este escrito es particularmente pesado ya que mi intención fue descargar mi capacidad descriptiva en éste pero los otros serán mas acordes a una lectura agradable para todos. 
No sé si estabas al tanto pero éste escrito es la tercera parte de una historia mas grande y realmente son metáforas de cómo pasé mis ramos el semestre recién pasado y como aprobé solo 2 de los 4 ramos que tomé el semestre anterior, el guerrero estaba destinado sufrir la misma suerte.
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Re: HERIDAS Y CICATRICES: un salón circular

Mensaje  Rene el Sáb Mar 15, 2014 4:07 pm

No me quejo para nada de tus cualidades descriptivas fenrir, por el contrario debo decir que es admirable y me gusto fue algo nuevo (aunque ya habia leido lla primera parte de tu historia en otro post) pero muy "vivido"  por llamarlo de alguna manera y entiendo que debia ser esa la suerte del vuerrero es simplemente que es dificil no estar del lado del protagonista. Esperare tu nueva historia se que sera excepcional.  Besos y exitos en todos tus proyectos y añado que eres admirable por vivir honorablemente y levantarte luego de las caidas como el guerrero que presentaste. Abrazos
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Re: HERIDAS Y CICATRICES: un salón circular

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