Novela Romance
!!Bienvenida Romancera¡¡

si ere nueva "Registra te" si ya eres una de las nuestras "Conecta te"
Buscar
 
 

Resultados por:
 


Rechercher Búsqueda avanzada

Conectarse

Recuperar mi contraseña

Contacto
Contactar  con  la Administradora o sea se Susana

Cualquier tipo de consulta o duda:


novelaromance@hotmail.com

ayuda@novelaromance.com

 Enviar libros y recibir:


libros@novelaromance.com

 Información:

info@novelaromance.com





Libros

Últimos temas
» DOMINIO PROPIO
Lun Sep 25, 2017 10:56 am por sara123

» Me presento
Lun Jul 17, 2017 3:42 pm por QueenZephyrSunrise

» Hola,Romanceras...
Sáb Jul 08, 2017 8:20 am por anohelia521

» Bienvenidas a Novela Romance!!!!!!
Sáb Jul 08, 2017 7:59 am por anohelia521

» Secuestrada de Anna Zaire
Lun Jun 26, 2017 3:55 am por nefer

» no entrabas en mis planes Anna García
Dom Jun 18, 2017 11:39 pm por Maria23

» Sigo con la autora argentina Florencia Bonelli.
Miér Jun 14, 2017 10:37 pm por Maria23

» Al protagonista le dicen Dragòn
Dom Jun 11, 2017 9:45 pm por Maria23

» NUEVA INTEGRANTE
Dom Jun 11, 2017 7:03 pm por ayale

Navegación
 Portal
 Índice
 Miembros
 Perfil
 FAQ
 Buscar
Foro
Novela Romance novelaromance.foro-blog.es Foro dedicado a las autoras de sagas y libros de mayor éxito de las novelas románticas.
Octubre 2017
LunMarMiérJueVieSábDom
      1
2345678
9101112131415
16171819202122
23242526272829
3031     

Calendario Calendario

Palabras claves

asesinos  BIANCA  


DONDE VUELAN LAS GOLONDRINAS Completa

Página 2 de 3. Precedente  1, 2, 3  Siguiente

Ver el tema anterior Ver el tema siguiente Ir abajo

Re: DONDE VUELAN LAS GOLONDRINAS Completa

Mensaje  Heidy78 el Sáb Ago 24, 2013 4:53 pm

Hayyyy como me gusta esa historia y la primera vez contada muy sutilmente pero muy bien a mi me dio bastate calor jajajajajajaja
avatar
Heidy78
No hay quien me pare !¡Vivo Aqui!¡

Femenino Mensajes : 5416
Fecha de inscripción : 30/01/2012
Edad : 39
Localización : Guatemala
Empleo /Ocio : Finanzas
Humor : Depende... Pero casi siempre super feliz!!!

Volver arriba Ir abajo

Re: DONDE VUELAN LAS GOLONDRINAS Completa

Mensaje  fenrir_406 el Dom Ago 25, 2013 10:15 am

EXELENTE¡¡¡¡¡¡ es que ya no se que decir porque lo he dicho todo antes y esta historia esta mu pero muy buena, me gusto mucho la escena tal como dice heidy es sutil pero et hace entrar en calor
avatar
fenrir_406
!!Tengo los dedos entumecidos¡¡ No paro

Masculino Mensajes : 443
Fecha de inscripción : 05/01/2013
Edad : 24
Localización : graneros-rancagua-chile
Empleo /Ocio : estudiante de lic. en cs. exactas
Humor : me rio con casi todo :D

Volver arriba Ir abajo

Donde vuelan las golondrinas

Mensaje  Betsy Abraham el Lun Ago 26, 2013 3:23 am

        
CAPITULO X
  
Desperté lentamente a la realidad, me encontraba recostada sobre el pecho duro de mi esposo, su dedo se deslizaba desde arriba hacia abajo por mi espalda desnuda. Me sentía flotar de felicidad.
-Cómo has dormido? – pregunto con voz ronca al percatarse de que estaba despierta.
-Mm.. Realmente bien. – estiré mis piernas para desperezarme y al instante sentí una leve punzada de dolor entre mis muslos.
-Estas bien? – me pregunto mientras me acomodaba en el blando colchón y se ubicaba en cima de mi.
-Si, solo un poco adolorida.- le conteste, su rostro estaba a pocos centímetros del mío.
-Dónde te duele, aquí? – me dijo mientras me mesaba las mejillas.
-No.- le contesté mientras se me escapaba una risilla.
Su boca descendió un poco más hasta llegar a mi garganta.
-Aquí?.
-No.
-Entonces ha de ser aquí-dijo besándome los pechos.
-Tampoco – le dije mientras me arqueaba hacia el.
-Que dilema! Será entonces aquí? – su boca había descendido hasta mi ombligo.
-Ah.. No.
-Ajá, seguro que es aquí! – me respondió triunfante mientras besaba el centro de mi feminidad.
Se me olvido el dolor y todo lo demás, solo sentía esa sublime caricia abrazándome por completo.
 
                                             -------------------------------------------
 
-Una carta patrón para usted – dijo Tomás mientras entraba a la sala dando un suave golpe a la puerta.
-Gracias Tomas, podes retirarte, preguntarle a don Lautaro si necesita ayuda con los animales, quiero que te pongas a su  disposición.
-Si patrón como usted ordene.
Lorenzo abrió la carta y comenzó a leer en silencio. Conforme leía su rostro iba cambiando de color hasta ponerse blanco de preocupación.
-Que pasó? – Inquirí – que dice la carta?
- Es mi hermana, se encuentra enferma, esta grave, me pide que vaya a verla. – contestó con pesar.
Su preocupación fue tan evidente.
-Qué vas a hacer?
-Tengo que ir, soy su única familia que queda con vida, la situación parece grave.
-Entonces anda – le dije con determinación – yo voy a estar bien aquí.
-Estas segura? – contestó con angustia.
-Si, no te preocupes,  pero anda con cuidado, te voy a extrañar – le dije abrazándole con fuerza.  
-Yo también, te amo mi amor. Te prometo que en cuanto pueda vuelvo.
-Ya lo se, yo también te amo.
El beso fue intenso y doloroso con sabor a despedida.
Los preparativos fueron con prisa, no quería perder mucho tiempo, temía por la vida de su hermana, así que al atardecer cuando el sol se ocultaba  vi cómo se alejaba al galope y  por primera vez en mi vida sentí que la mitad de mi  ser se iba con él.
La semana siguiente paso sin pena ni gloria, la partida de Lorenzo me había dejado una sensación de desosiego y tristeza profunda, pasaba las tardes leyendo en la pequeña biblioteca.  Allí me encontraba la mañana del martes de la segunda semana de partida de mi esposo cuando Lautaro irrumpió mi lectura.
-Buenas tarde Lupe.
-Buenas tardes Lautaro-  le conteste levantando mi ojos del libro.
-Vengo a invitarte al pueblo, tengo que hacer unas diligencias y llevar a Nadia a comprar algunas cosas, la pobre no puede ir sola con éste tiempo, pensé que sería buena idea que salieras con nosotros y distraerte un poco.
Dudé antes de contestar.
-No se, creo que prefiero quedarme aquí.
Lautaro suspiró.
-No es bueno que te quedes aquí encerrada Lupe, se que la partida de Lorenzo te hizo mal, pero vas a ver que  en menos de lo que canta un gallo lo tenés de vuelta con vos.                          Por qué no nos acompañas?, así no voy solo con Nadia, en cuanto  tiene oportunidad me regaña por no tener esposa y de paso cambias un poco de aire.- me confió con picardía.
-Bueno esta bien, te acompaño, pero sólo por Nadia, además ella tiene razón a vos te hace falta una esposa que te haga compañía.
-No gracias! – me contesto tomándome del brazo y conduciéndome hacia fuera. – estoy bien así!.
La elegante calesa se tambaleaba por la pequeña huella, la noche anterior había nevado copiosamente y eso dificultaba el transito de los coches, pero ello no había logrado retener a Lautaro que de forma ágil maniobraba por el embarrado camino, hacía mucho frió, el viento soplaba sin compasión.
El pueblo se encontraba cerca, había sido fundado a orillas de un arroyo donde las lavanderas llevaban sus quehaceres domésticos a diario y donde las actividades sociales se desarrollaban con sencillez. En ese momento se podía ver poca actividad, las personas que con valentía se habían aventurado a salir caminaban deprisa por los caminos mojados para llegar a sus destinos. La nieve se acumulaba en los rincones de las casas y negocios, allí donde el sol no había alcanzado a posarse, la nieve seguía intacta.
Mientras Lautaro iba a ocuparse de algunos asuntos, Nadia y yo entramos a un negocio, el cartel rezaba, “El Almacén”, dentro había un anciano detrás del mostrador hablando con una clienta que compraba. Mire a mi alrededor y pude ver que tenían de todo desde mantas de lana, pasando por legumbres hasta juguetes para niños, el negocio se encontraba bien surtido.
-Buenos días Señoras, en que puedo ayudarles?- pregunto el anciano mientras me miraba con curiosidad.
-Buenos días, necesito una bolsa de lentejas por favor, y una  de azúcar, harina de trigo y tres paquetes de velas.- se apresuro Nadia a responder.
-Algo mas? – pregunto mientras colocaba  la mercadería en el mostrador.
-No nada más. Usted necesita algo Señora? – me pregunto Nadia amablemente.
-No gracias Nadia no necesito nada – conteste
Al salir del negocio y mientras un muchachito nos cargaba todo en la calesa, me llamo la atención un negocio que estaba en la vereda de enfrente. Pregunté a Nadia de que se trataba, la vidriera tenia toda clase de artesanías indígenas, me contó que los dueños eran un matrimonio huarpe que se habían instalado en el pueblo varios años atrás, eran gente trabajadora y respetuosa según Nadia y nunca habían tenido problemas con nadie, se habían convertido al catolicismo  y hablaban un poco en nuestra lengua. Sin pensármelo dos veces crucé la calle embarrada sin mirar por donde caminaba, admirada de la belleza que se exponía en el escaparate. El olor a chocolate impregnaba el interior del lugar dándole una sensación de calidez, una cortina hecha de un material extraño separaba el espacio para la atención a los clientes de las dependencias privadas de los habitantes desde allí provenía el exquisito aroma.
El lugar tenia un surtido de objetos interesantes, los había de totora, arcilla, también mantas y telares de lana de guanaco teñidos en diversos colores, pero hubo algo que me llamo mucho la atención, era una especie de aro elaborado con ramas secas cubierto de hilos de colores, desde diferentes puntos del mismo colgaban tiras de lanas adornadas con plumas y ¿dientes?, parecían dientes de animales.
La cortina tintineo al entrar la dueña del lugar.
-Buenos días, en que puedo ayudarles? – pregunto en un perfecto castellano, Nadia se había quedado corta.
-Buenos días, podría decirme que es esto, por favor?- le pregunte señalando el aro que colgaba.
-Eso es un atrapa sueños.
-Un atrapa sueños? Y para que sirve?.
-Para atrapar los malos sueños, señorita.
-Oh!
-Necesitan algo mas? – pregunto la mujer con interés.
-Si, quisiera un regalo para un caballero?
-Es alguien especial?
-A decir verdad es mi esposo.
-Tengo algo muy especial para usted. – contesto mientras sacaba un envoltorio rustico de debajo del mostrador.
El trabajo era formidable, el poncho tejido en lana tenia unos dibujos preciosos en tonos marrones, al tacto era una tanto áspera pero el diseño realmente era excelente, lo compre sin pensármelo dos veces. Nadia me miraba como si me hubiese vuelto loca.  
-Que pasa Nadia? Por que esa cara?
-Ay señora!, discúlpeme usted, pero ese regalo no es apropiado para un caballero como su esposo, eso es para los gauchos o los indios – me contesto mientras señalaba el paquete con el dedo  - pero no para el señor Campos! Además un tiempito mas y se vienen los calores.!
Me molestó el atrevimiento de Nadia.
-Bueno Nadia, pero creo que eso no es asunto tuyo, además Lorenzo es estanciero eso quiere decir que trabaja en el “campo”, además de ser medico claro está, pero el hecho es que sigue siendo un asunto privado, y en cuanto al calor no importa el año que viene puede usarlo igual. – le dije un tanto enojada.
-Veo que han estado ocupadas! – comento Lautaro mientras se acercaba hacia nosotras interrumpiéndonos.
-Si, le compré un regalo a Lorenzo – conteste con entusiasmo.
-Sucede algo? – pregunto con suspicacia mientras nos miraba a ambas. Nadia se había quedado callada con cara de ternero degollado.
-No es nada, solo un altercado, nada de importancia – conteste restándole interés, ya le contaría en privado.
-Entonces vamos?.
El trayecto de vuelta fue más rápido.                                                        
 
   CAPITULO XI
 
  
-Permiso Señora una carta para usted – comento Sonia mientras me traía un sobre encima de una bandeja de plata labrada.
La abrí desesperada deseando que fuera de mi esposo, hacía un mes y medio que no tenía noticias de él,  la angustia me carcomía por dentro pensando si le había pasado algo malo o  por qué  su silencio. Era de él.
Mi  amor:
               Te extraño tanto, no veo la hora de estar con vos, de acariciarte y besarte, pero me es imposible dejar a mi hermana en este estado, la pobre ha estado muy delicada,  el doctor es optimista  dice que su recuperación será lenta pero segura, así que voy a quedarme un tiempo mas aquí, ella te envía saludos y sus mas sinceras disculpas por robarse la atención de tu amante esposo.,Tte. amo, pronto vamos a  estar nuevamente juntos y finalmente te voy a llevar a nuestro   hogar, “Las Golondrinas”, mandale saludos a Lautaro y decile que se lo agradezco mucho, siempre tan fiel amigo. De nuevo te digo que te amo con todo mi corazón.”
 
                                                                                             Tu esposo que te añora LC.
 
Leí la carta dos veces más hasta que las lágrimas no me dejaron hacerlo, la angustia no me dejaba respirar, de repente el salón me pareció pequeño así que salí al patio a tomar aire fresco.
La brisa nocturna me despejo la mente haciéndome sentir un poco mejor, me senté en un banco de hierro a orillas de un jazmín florecido, su aroma alimonado era mi preferido, me hacia acordar a mi madre. Lentamente la angustia se disipó y pude relajarme en la quietud de la noche.
No oí los pasos hasta que fue demasiado tarde.
-Quieta preciosa! Quieta  o te corto el cogote! – me dijo la voz ronca, tapándome la boca con una mano mugrienta y hedionda. – Vamos a dar una vuelta!. Y esta vez más te vale que no venga nadie a ayudarte sino vamos a tener que matarlo. Je! Je!.
Salimos por un portón lateral de la casona, la luna dibujaba formas fantasmales en el suelo, mas allá nos esperaban los demás  eran los mismos que meses atrás me habían llevado cautiva, pero ahora no estaba Lorenzo para ayudarme y nadie me había visto salir.
Me amordazaron con un trapo hediondo y me subieron a lomos del animal, el aliento rancio de mi captor me daba en la nuca de lleno, sus brazos velludos y ásperos me sostenían con fuerza apretujándome contra él, el miedo y la rabia se mezclaron dentro de mi dándome una fuerza que jamás pensé que tenía.
-Quieta o nos caemos los dos! Quieta! – me gritó el hombre enojado deteniendo el animal de repente. Se bajó y me arrastró con él – Te dije que no me jodieras! – me grito enfurecido, el cachetazo me dio de lleno en la cara dejándome un ardor en la mejilla.
-Ya está José! Terminala, el patrón nos dijo que se la lleváramos intacta!. – rugió la voz de otro hombre.
Mi agresor me miro con odio profundo.
-Por culpa de ésta hemos tenido que soportar  humillación y  desprecio –contestó susurrando – no voy a dejar que me humillen más.
-Entonces mejor la llevo yo.- contesto el otro.
Seguimos el viaje por una huella claramente visible por la luz de la luna, cabalgamos toda la noche sin detenernos, el hombre que me llevaba era mas amable pero no por eso iba a estar agradecida. La rabia me llenaba los ojos de lágrimas, iba a luchar hasta lo último de mis fuerzas, hasta que Lorenzo viniera por mí, porque estaba segura que él vendría.
 
                                               ---------------------------------------
Mientras tanto en la casona.
                                                                                                               (Lautaro)
-Sonia! – esta mujer nunca esta cuando se la necesita –Sonia!
-Si señor,! que pasa?-
-No has visto a la señora Lupe? Estaba en el salón.
-No señor, la verdad que hace rato que no la veo.- contesto Sonia con el seño fruncido.
-Que extraño, no la encuentro por ningún lado.
-Quiere que me fije en el patio, a lo mejor esta ahí.!
-Bueno anda y avisame.
Tenía que escribir algunas cartas para primera hora de la mañana así que me fui a la biblioteca a redactarlas, me parecía raro no haber visto a Lupe después de cenar, siempre me saludaba antes de retirarse a dormir. La verdad que se había vuelto una compañía importante para mí, me recordaba a mi  hermana en su forma de pensar, Jorgelina era una mujer muy independiente y Lupe me recordaba a ella.
-Disculpe Señor – Dijo Sonia asomando su cabeza por la puerta, interrumpiendo mis divagaciones. – La Señora Lupe no está en el patio.
Esto ya me estaba resultando sospechoso, todavía no me sacaba de la cabeza la idea de que era ese pretendiente Arriagada el que había secuestrado a Lupe unos meses atrás.
Seguro que estaba detrás de su desaparición otra vez. Si algo le pasaba en ausencia de Lorenzo no me lo iba a perdonar jamás, le había prometido cuidarla hasta su regreso.
-Decile a Tomas que venga! – le ordene.
-Si señor!.- contesto apresurada Sonia.
Me preocupaban los minutos transcurridos y la ventaja que seguramente  ya nos habían sacado.
-Buenas noches Sr me mando llamar? – pregunto Tomas retorciendo el sombrero en sus manos.
-Sí, la señora Campos ha desaparecido, no la encontramos por ninguna parte, me temo que se la hayan llevado nuevamente, quiero que junte todos los peones en el patio quiero hablar con ellos. –le ordené
-Sí sr.
-Sonia!
-Mande patroncito!.
-Reúna al personal doméstico quiero hablar con ellos.
-Sí sr.
Pregunte a todos en la casa, nadie la había visto salir. En el patio me fue mejor, revisamos las entradas de hierro, en una de ellas se veían huellas pequeñas acompañadas con las huellas características que dejan las botas de montar, no me cupo la menor duda se la habían llevado de la casa. Poco más allá había rastros de pisadas de caballos.
Rápidamente organizamos una partida de cinco jinetes para seguir las huellas a través del campo. La luna brillante nos ayudó en el camino. Los rastros se dirigían al norte así que seguimos en esa dirección, galopábamos a paso seguro y firme.
Había dejado una carta preparada a Lorenzo para que Sonia la enviara a  primera hora de la mañana, solo restaba rogar al cielo para poder encontrarla a tiempo, dudaba que esta vez tuviera tanta suerte. La obsesión que tenía Arriagada con Lupe me ponía los pelos de punta, ese hombre era capaz de cualquier cosa, si algo le pasaba Lorenzo no me lo iba a perdonar.                                                                                                                      
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
avatar
Betsy Abraham
¡¡Siiiii !!Soy una charlatana

Femenino Mensajes : 65
Fecha de inscripción : 05/08/2013
Edad : 42
Localización : Mendoza
Empleo /Ocio : Escritora - Ama de Casa - mujer maravilla
Humor : Alegre

Volver arriba Ir abajo

Re: DONDE VUELAN LAS GOLONDRINAS Completa

Mensaje  Heidy78 el Lun Ago 26, 2013 3:49 am

    
avatar
Heidy78
No hay quien me pare !¡Vivo Aqui!¡

Femenino Mensajes : 5416
Fecha de inscripción : 30/01/2012
Edad : 39
Localización : Guatemala
Empleo /Ocio : Finanzas
Humor : Depende... Pero casi siempre super feliz!!!

Volver arriba Ir abajo

Re: DONDE VUELAN LAS GOLONDRINAS Completa

Mensaje  fenrir_406 el Lun Ago 26, 2013 8:12 am

ASI ME GUSTAN LOS VILLANOS¡¡¡ ajjaja no es que me guste claro, lo bueno es que memolesta mucho Very Happy eso quiere decir que es un muy buen villano :p
avatar
fenrir_406
!!Tengo los dedos entumecidos¡¡ No paro

Masculino Mensajes : 443
Fecha de inscripción : 05/01/2013
Edad : 24
Localización : graneros-rancagua-chile
Empleo /Ocio : estudiante de lic. en cs. exactas
Humor : me rio con casi todo :D

Volver arriba Ir abajo

DONDE VUELAN LAS GOLONDRINAS

Mensaje  Betsy Abraham el Mar Ago 27, 2013 7:08 am

CAPITULO XII
                                                                                                                                                                                 
 
                                                                                                                                      (Lupe)
-Pero miren a quien tenemos aquí, Srta. Lupe, querida que placer es verla otra vez! – la voz de Ernesto Arriagada resonó en la amplia galería de aquella vieja casona.
Nos encontrábamos parados en un amplio patio de una desvencijada casona, no tenía idea como se llamaba pero sí sabía que estábamos en la provincia de Mendoza, la cordillera daba fe de ello.  Habíamos cabalgado toda la noche y parte de la mañana, estaba muy cansada y adolorida, la garganta me ardía por causa de la sed.
El hombre parado en medio de la galería no era el mismo de aquella vez en la fiesta de doña Felisa, aquel hombre era elegante y educado, de mirada afable y cortés, el que me hablaba era un hombre duro de mirada arrogante y llena de ira.
-Pero que descortés de mi parte! Seguramente estará usted cansada y sedienta! José! Traela adentro, no quiero que después diga que no la traté bien. – ordenó con un grito.
José dio un respingo al escuchar su nombre y reacciono bajándome  de forma violenta del caballo.
-Despacio animal! – profirió con otro grito.
-Perdone patrón no fue mi intención tratar mal a la Srta.
-Venga conmigo Lupe adentro podrá asearse y tomar algo fresco!.
-Yo no voy a ningún lado con usted! Mejor me deja ir o …
-O que? – dijo mientras se volvía - Van a venir a buscarla? Yo no lo creo, nadie sabe que esta usted aquí! Nadie la vio salir! Yo en su lugar haría lo que me dicen porque sino mi querida se va a arrepentir – contestó susurrando con odio.
-Cuando mi esposo se entere va a venir a buscarme!.
-Ja! Su esposo esta muy lejos de aquí y aunque viniera no va a poder hacer nada porque antes de que traspase esa portón va a ser comida para los jotes.
-No se que quiere usted de mi! Pero para su información ya estoy casada! Si la idea era convertirme en su esposa ya es muy tarde!
-Mi querida, quien dijo eso? Usted ya esta usada! – me contesto arrugando la nariz – yo solo quiero una ramera que caliente mi cama, para eso la hice traer, y va a servir para ese fin hasta que yo diga basta!.
Me arrastraron hasta adentro y me encerraron en una habitación amplia y bien iluminada en la parte trasera de la casa. Las ventanas tenias rejas de hierro, había una amplia cama, un enorme baúl y una mesa con una silla, todo en una estado lamentable. Una mujer india me servio la comida en una bandeja a través de una pequeña abertura en la puerta.
-Por favor déjeme salir! – le susurre a la mujer que pareció no escucharme y desapareció de mi vista.
Comí con avidez la incipiente comida hasta quedar satisfecha. Me recosté en la cama  y me quede dormida. El sonido de un cerrojo me sobresalto. Era Ernesto.
-Buenas noches querida, espero que hayas podido descansar, veo que la comida fue de tu agrado – prosiguió mientras se sentaba al borde de la cama. –
- Déjeme ir, por favor!. – le suplique.
-Hay mi querida me temo que eso es imposible! Veras, yo tenía planes maravillosos! – contesto acercándose a mi - Tu padre me concedería tu mano en matrimonio y yo al fin podría tener todo lo que siempre quise, me convertiría en un hombre sumamente rico! pero esa tarde que fui hasta tu casa me encontré con la sorpresa de que otro hombre me había ganado de mano y puf! – dijo haciendo ademanes con sus manos y prosiguió - Mi sueño se había ido! Así que decidí que en venganza iba a quitarle lo que más quería, y aquí estamos! Ahora vas a ser mía! Como lo tendrías que haber sido desde un principio. – me dijo mientras se acercaba a mi.
Me apretujó con el peso de su cuerpo e intentó besarme, el miedo puso en funcionamiento la adrenalina de mi cuerpo y lo arañe en la cara, el  grito que profirió de dolor retumbo en mis oídos.
-Ramera asquerosa! – me dijo mientras me daba un bofetón sonoro. – Vas a ver lo que es bueno – dijo mientras me desgarraba la pechera del vestido.
Los besos húmedos me producían tanto asco! Sus manos me magullaban por todas partes dejándome adolorida. Levantó el vestido con una mano mientras con la otra se desprendía el pantalón   
Comencé a forcejear con él pero era mucho mas fuerte, no podía sacármelo de encima, el pánico se apodero de mi, era inevitable, iba a violarme y yo no podría hacer nada para impedirlo. Mis lágrimas comenzaron a caer.
De repente un gran alboroto en el patio hizo desistir a mi atacante, el sonido de unos disparos pusieron en alerta a la guardia de la casa, por todos lados se escuchaban los gritos desesperados de los hombres.
-Pero que mierda es esto! – grito Ernesto mientras se ponía de pie y se abotonaba el pantalón. – Ya vengo a terminar con vos!  Más vale que no sea tu queridito esposo porque lo voy a matar! – amenazo mientras se iba y cerraba la puerta  con llave.
Los disparos continuaron por un par de minutos mas,  afuera y dentro de la casa reinaba el caos, los criados corrían por el largo pasillo iluminado por lámparas, las sombras desdibujadas parecían espectros, pude ver por las rejas de la puerta que la mujer india que me había servido la comida venia hacia mi con un manojo de llaves.
Con un chirrido la puerta se abrió y pude salir, la mujer sin decirme nada salio corriendo en la dirección contraria. Al fin libre! le estaría eternamente agradecida!.
Corrí por el pasillo en dirección a la puerta principal por donde me habían hecho entrar en la mañana, no se veía nadie alrededor, despacio y con cuidado me acerque al patio de entrada, el cuerpo de José el cabecilla de los matones estaba en el suelo, sus ojos sin vida miraban al cielo nocturno, tenia una herida de bala en el pecho, la sangre comenzaba a secarse en su ropa, el olor penetrante a metal me hizo descomponer. Un poco más allá otro hombre herido de bala agonizaba en el piso dando las últimas bocanadas, no me acerque, la impresión y el miedo no me dejaron.
De pronto unas manos grandes me tomaron por detrás tapándome la boca e impidiéndome gritar.
-Que mierda haces aquí afuera! Te dije que iba a terminar con vos! Como saliste si yo cerré con llave? – me pregunto Ernesto en el oído.- Sh! Callate! Y quedate quieta porque vas a hacer exactamente lo que yo te diga!.
-Arriagada! Déjela ir! O lo voy a tener que matar como hice con sus matones! – esa voz que hacia tanto que no escuchaba me devolvió el alma al cuerpo, era Lorenzo!
- Yo no dejo nada! – contesto mi captor y de un movimiento me uso de escudo para refugiarse. – Mejor se queda donde esta o le vuelo la cabeza a su mujer! – y dicho esto me apunto. – Salga con las manos en alto para que pueda verlo! – exigió.
Lorenzo apareció por detrás de un viejo árbol, estaba despeinado y su cara tenia profundas ojeras. Que alegría inmensa me dio al verlo! Salio con las manos en alto, el arma en una de ellas.
-Suelte el revolver con cuidado! –ordeno Ernesto.
El sonido del arma al caer retumbo en la quietud de la noche, no se oía nada en toda la casa, parecía como si todos hubiesen desaparecido.
-Ahora voy a poder hacer lo que hace mucho he querido. Ja! Que estúpido resulto ser Campos! – dijo Ernesto apuntando a Lorenzo.
El grito me salio del alma.
-No!
Y sonó un disparo.
                          
 
 
      CAPITULO XIII
 
 
 
El cuerpo de Ernesto se desplomo hacia atrás, el tiro certero le dio de lleno en la frente salpicándome de sangre toda la cara. Por un momento no supe bien que estaba pasando, creí que le dispararía a Lorenzo pero no fue así, el disparo salio de otra dirección, mire perdida a mí alrededor, las voces se oían a lo lejos, el disparo me había aturdido, solo veía a Lorenzo correr hacia mi pero no podía escuchar lo que me decía.
Los brazos fuertes de mi esposo me envolvieron en un calido abrazo. Que bien se sentía!. Volvía a estar segura otra vez.
-Buen disparo – escuche decir a Lorenzo por encima de mi cabeza. Mire a quien le hablaba, era Lautaro.
-Gracias, no fue nada! – contesto con una gran sonrisa.
-Estas bien? –me pregunto mi esposo mientras me inspeccionaba.
-Si, ahora estoy bien.- le dije apretujándome más a él.
-Entonces vámonos.
-Como supiste? Ayer recibí una carta tuya diciéndome que te quedabas en Buenos Aires mas tiempo.
-En la casa te cuento. Vamos?
- Y que hacemos con los cuerpos? – pregunto Lautaro.
-Que se los coman los jotes.
-Ja! Ja! – rió Lautaro mientras palmeaba la espalda a Lorenzo.
 
                                      ----------------------------------------
 La estancia se hallaba sumida en un total silencio, sus habitantes dormían apaciblemente. El perfume a jazmines nos dio la bienvenida de manera generosa envolviéndonos en un maravilloso y familiar aroma. Que bueno era estar de nuevo allí!  Me sentía segura en ese lugar.
-Voy a despertar a Nadia para que nos prepare algo de comer. – comento Lautaro descendiendo del caballo.
-Son las tres de la mañana! Pobre mujer! Déjela mejor preparo algo yo. – me apresure a decir.
Ambos me miraron incrédulos.
-Qué? Yo también se cocinar, nada mas que nuca he tenido la oportunidad de demostrarlo. – y dicho esto me encamine a la cocina.
Estaba cansada, pero feliz de estar a salvo otra vez, así que el cansancio no pudo con mi entusiasmo y puse manos a la obra. En cuestión de minutos, debo decir que no muy pocos, tenia la cena lista para todos lo varones valientes que habían ido en mi rescate. Comimos con fruición y en silencio, olvidando el protocolo y las maneras, todos por igual agradecidos de haber vuelto con vida al hogar.
Los peones se retiraron a sus dormitorios, luego Lautaro hizo lo mismo, iba a disponerme a levantar los platos.
-Deja, mañana que lo haga Nadia – hablo Lorenzo mientras me retenía la mano. Y de forma lenta me acerco a él para sentarme en su regazo. – Te he extrañado.
- Yo también .Como supiste? Tu carta llegó ayer por la mañana, como? – la pregunta quedó en el aire.
-No aguante mas y me vine. Mi hermana estaba mejor así que cabalgue como alma que lleva el diablo, presentía que algo malo te iba a pasar. – cerró sus ojos adormecidos. – Si te hubiese pasado algo…
-Pero nada malo me paso, ahora estamos juntos, Ernesto esta muerto ya nada nos va a separar – le dije besando con ternura sus labios.
Lorenzo me levanto en brazos y me llevo a nuestra habitación. Allí alguien había preparado la bañera con agua caliente, nos sumergimos entre suspiros de gratitud.
-Que es esto? – pregunto Lorenzo mientras me mostraba un moretón en mi brazo derecho -  Y esto? - Volvió a preguntar mientras me levantaba la cara para inspeccionarme mejor.
Al parecer el bofetón de Ernesto me había dejado marcada.
-No es nada.
-Nada! – contesto con furia. – esto te lo hizo la basura de Arriagada?
-Ya esta muerto no?
-Que te hizo? – preguntó despacio.
-Nada – mentí, la mirada dura de él me convenció -  Intento abusar de mi – le dije conteniendo el llanto.
-Hay Lupe! Mi amor cuanto lo siento! – me contestó con amargura – yo te prometí que te iba a cuidar! Que conmigo nada malo te iba a pasar! – prosiguió mientras me abrasaba.  
-Pero llegaste a tiempo! Nada malo me pasó mi amor, te amo y estamos juntos ya nada mas importa. – le conteste mientras tomaba una pastilla de jabón perfumado para no seguir con la conversación, no quería llorar, no en ese momento solamente quería estar con él sin ningún recuerdo doloroso.
-Si pudiera lo mataría otra vez, pero con mis propias manos! – contesto con odio.
No supe que mas decir. Me levante y me envolví para secarme bajo su mirada atenta , sus ojos cansados me miraban con anhelo y deseo contenido.
Me siguió a la cama y entre suspiros y frases de amor nos hundimos en una lenta pasión.
 
                                        ----------------------------------------------
Desperté con el canto de los pájaros, estaba sola, mi esposo al parecer se había levantado mucho antes porque el lado de su cama estaba frío. Me vestí rápidamente y baje al salón para ver si estaba allí, pero no estaba. Salía al patio principal pero tampoco estaba ahí. Lo encontré ayudándole a Tomas a reparar la berlina con la que habíamos hecho el viaje desde San Luis.
-Creí que la habías dejado allá – comente  haciendo referencia al carruaje. Ambos se volvieron sorprendidos.
-Buenos días amor – me saludo mi esposo mientras me besaba. – No me di cuenta de que estabas aquí.
-Buenos días Señora. – saludó Tomas poniéndose de pie.
-Buenos días Tomas, como has amanecido?
-Bien gracias – contesto tímidamente.
- Me pueden decir que están haciendo? – pregunté
-Estamos preparando el carruaje, ya va siendo hora de que prosigamos con nuestro viaje. Mañana a primera al amanecer nos vamos a “Las Golondrinas”. Hemos estado mucho tiempo aquí. Les he escrito a todos para que alisten la estancia para nuestra llegada. Además hay asuntos que mi capataz no puede resolver si yo no doy el visto bueno. Hablamos con Lautaro y el piensa lo mismo, con Ernesto y sus matones muertos el peligro ya paso, podemos hacer el viaje sin ningún contratiempo. Que te parece? – prosiguió mientras me tomaba de la cintura. – Nos vamos o no?
-Creo que ya es tiempo de conocer mi nuevo hogar – le conteste mientras lo abrazaba.
-Pues entonces hay que prepararse – su sonrisa iluminó esos ojos profundos que yo tanto amaba.
-Voy a extrañar todo esto – comente mientras mis ojos recorrían el lugar.
-Lo que viene es mejor  - me prometió.
                                          ----------------------------------------
-Ha sido un placer tenerlos acá, vuelvan cuando quieran, son bien recibidos – saludo Lautaro.
-Ya lo sé y te estamos agradecidos, yo personalmente te estoy muy agradecido, no quiero imaginarme que podría haber pasado si no hubieses ido a buscarla – contesto mi esposo mientras me miraba con preocupación.
-Eso es agua pasada, ahora disfruten, vayan con cuidado!.
-Adiós Lautaro, te espero para las navidades, no te olvides – le dije mientras lo saludaba con un beso.
-No por supuesto que no me voy a olvidar, ahí me van a tener.
-Hasta diciembre entonces. – ambos varones se estrecharon las manos por última vez.
Emprendimos el viaje a Las Golondrinas con un anhelo y una esperanza renovada, deseosos de estar en nuestro propio hogar para comenzar realmente nuestra vida de casados, sin contratiempos, en la intimidad y con proyectos para realizar en común.
El viaje fue mucho mejor, Tomas conducía la berlina por caminos ya transitados por diferentes carruajes ya sea por las diligencias que tanto pasaban por ahí o por algún jinete apresurado y deseoso de llegar a destino o por que no alguna tribu de indígenas buscando un mejor lugar para vivir, los pocos huarpes que quedaban habían tenido que sobrevivir adaptándose a las costumbres de los blancos. Los menos afortunados habían sido llevados a Chile como mano de obra barata encontrando seguramente una vida de soledad y sacrificio sin ninguna otra paga que la misma muerte.
Las Golondrinas, según Lorenzo, no estaba muy lejos, solo a dos días de viaje, así que esa noche al abrigo de las estrellas pudimos descasar de todo un día de marcha agotadora, nos impulsaba el deseo de terminar de una vez por todas nuestra travesía, aquella que habíamos emprendido tantos meses atrás. Muchas cosas habíamos pasado y otras tantas nos faltaban por vivir, pero pasara lo que pasara siempre estaríamos juntos.
avatar
Betsy Abraham
¡¡Siiiii !!Soy una charlatana

Femenino Mensajes : 65
Fecha de inscripción : 05/08/2013
Edad : 42
Localización : Mendoza
Empleo /Ocio : Escritora - Ama de Casa - mujer maravilla
Humor : Alegre

Volver arriba Ir abajo

Re: DONDE VUELAN LAS GOLONDRINAS Completa

Mensaje  Heidy78 el Mar Ago 27, 2013 8:16 am

Creo que ha sido el final de la historia y no me quedan mas cosas que decirte que todas las que ya te he dicho... Solamente decir que espero que este sueño no se quede en eso si no se vuelva una realidad y que seas muy exitosa como escritora pues tienes toda la pinta para eso.... Felicidades Cariño y sigue adelante!!!

avatar
Heidy78
No hay quien me pare !¡Vivo Aqui!¡

Femenino Mensajes : 5416
Fecha de inscripción : 30/01/2012
Edad : 39
Localización : Guatemala
Empleo /Ocio : Finanzas
Humor : Depende... Pero casi siempre super feliz!!!

Volver arriba Ir abajo

Re: DONDE VUELAN LAS GOLONDRINAS Completa

Mensaje  rosalee1983 el Mar Ago 27, 2013 8:37 am

       
Confirmo todo lo que ha dicho Heidy. Muy bonita la historia. 

Y mucha suerte con tu futuro como escritora que seguro que llega pronto.

Espero que la próxima no tarde en llegar !!!.

FELICIDADES GUAPA!!!!!    
avatar
rosalee1983
Empece charlando y Acabe Cotorreando

Femenino Mensajes : 264
Fecha de inscripción : 05/05/2013
Edad : 34
Localización : España
Empleo /Ocio : Informática
Humor : Normalmente bueno...

Volver arriba Ir abajo

Donde vuelan las golondrinas

Mensaje  Betsy Abraham el Mar Ago 27, 2013 11:16 am

¿POR QUE CREEN QUE LA HISTORIA TERMINA AQUI...?Shocked Shocked Shocked AMORES MIOS QUIERO INFORMARLES QUE LA NOVELA NO TERMINA AQUI....FALTAN TODAVIA 10 CAPITULOS MAS...A DISFRUTAR!!!cheers cheers cheers tongue tongue tongue 

CAPITULO XIV
 
 
Dos enormes galgos rusos corrían desesperados por llegar hacia donde veníamos nosotros levantando una nube de polvo en su carrera, parecían conocer el carruaje de memoria lo que me hizo mucha gracia. El sendero de entrada a la estancia era muy pintoresco, dos hileras de cerezos bordeaban el camino de entrada, detrás de cada hilera se podía ver una valla de madera pintada de blanco protegiendo un extenso prado verde y soleado donde pastaban varios caballos. Mire a Lorenzo extasiada entre tanta belleza, no creía posible ver tanto verdor en esa parte de la geografía argentina, no se suponía que ahí era todo pardo y seco, como era posible?.
-Que pasa amor, sorprendida? – pregunto Lorenzo divertido.
-Pues la verdad es que si, creí que todo era seco y árido, como es posible? – pregunte sin terminar la frase.
-Este lugar se llama Las Catitas, y estamos muy cerca del rio Tunuyan, de ahí la posibilidad que tenemos de regar en abundancia. Se le llama regar al manto, se deja que el agua entre al lugar y lo inunde. Este lugar data del 1777 y se originó como posta del camino Real. Hoy en día el pueblo no es muy grande pero confió que con la llegada del ferrocarril crezca considerablemente. Te gusta?
-Me encanta – le respondí con una gran sonrisa. – de veras crees que el ferrocarril llegue hasta aquí algún día?.
-Es lo que espero, creo que si no fuera por esta guerra sin sentido ya hubiese llegado a construirse en su totalidad, Mitre ya hubiese terminado el trabajo, pero el hombre no tuvo opción. – Prosiguió con seriedad – era eso o dejar que nos atacaran y muriera mucha gente, aunque esto último me temo que será algo de lo que no nos vamos a librar tan fácilmente.
-Creí que no estabas a favor de Mitre - le dije un tanto extrañada – mi padre dijo que estabas en contra de nuestro presidente.
-No estoy ni a favor ni en contra Lupe, pero entiendo que hay asuntos que no se pueden dejar de lado.
-Como la invasión de Paraguay?.
-Si como eso. Además de donde saco Alberto que yo estaba en contra de Mitre? – pregunto sorprendido.
Avergonzada le respondí.
-El día que discutimos me dijo que eras un revolucionario, que estabas a favor de derrocar a Mitre.
-Si, a mí también me lo dijo, pero no entiendo de donde habrá sacado semejante afirmación. – me contesto con el ceño fruncido y suspiro. – Pero ahora no hablemos de temas tristes, este día es para celebrarlo! Mira ahí esta Las Golondrinas.
Y mire. Ante nosotros el camino de gravilla se ensanchaba considerablemente, los cerezos dieron lugar a una increíble variedad de canteros con flores, las había de todo tipo y colores, era un espectáculo digno de ver. Detrás de tan colorido paisaje se alzaba el casco de la estancia, una construcción de dos plantas hecha en piedra con varias ventanas en la planta alta, algunas estaban abiertas de par en par dando lugar a la brisa para que entrara por ellas meciendo las cortinas a su paso. En la planta baja enormes puertas ventanas daban a una amplia galería que se extendía a lo largo de la estancia y una gran puerta de madera labrada como entrada principal aportaba el mayor protagonismo. La gran galería hacía el balcón para la planta alta con barandas de hierro negro y canteros de flores a lo largo de la misma.
El carruaje avanzó lentamente hasta llegar allí donde nos esperaba el personal de servicio, todo impecables con sus uniformes blancos  y negros. Lorenzo bajó de un salto y me ayudo a descender.
Una mujer de mediana edad y alta un tanto regordeta se acercó para darnos la bienvenida, sus ojos marrones brillaban de alegría, su sonrisa era genuina.
-Señor Lorenzo es una alegría tenerlo de vuelta en casa! – dijo mientras hacia una leve reverencia.
-Gracias Matilde, te presento a la señora Guadalupe Campos  - la mujer hizo otra reverencia mientras era presentada – Lupe ella es la señora Matilde Arroyo, nuestra ama de llave, lleva cuatro años trabajando en Las Golondrinas, seguramente te va a poner al corriente de todo el manejo de la casa.
 -Un gusto señora Campos, es un placer conocerla al fin! Cualquier cosa que necesite no dude en preguntarme va a ser un placer mostrarle el funcionamiento de la casa. – contesto solemnemente.
-El gusto es mío doña Matilde, estoy muy contenta de contar con su ayuda, no dudo en que la voy a necesitar, es tan grande la estancia que yo sola no sabría por dónde empezar! – la mujer pareció complacida con mi confesión.
Otra mujer bajita y canosa se adelantó para ser presentada.
-Ella es María nuestra cocinera. – la mujer se retorcía nerviosamente el delantal.
-Es un placer conocerla doña María. – le dije extendiéndole la mano, la aludida no cabía en sí de gozo.
-El placer es mío señora! – contesto mientras me extendía la mano con timidez. – Es una alegría ver que al fin nuestro señor este casado! Ya iba siendo hora!.
-María! Por favor! – susurro Matilde horrorizada por el comentario confianzudo de María.
-No se haga problema Matilde – se apuró Lorenzo a contestar con una afable sonrisa. – es verdad lo que dice María, doy gracias al cielo de haber conocido a una mujer tan maravillosa. – exclamo mientras sus ojos me miraban con un brillo especial.
-Ejem!.- se oyó carraspear.
-Oh si claro, estas son Elvira, Ana y Mercedes, ellas se ocupan de las tareas de limpieza, pero Elvira de ahora en adelante va a ser tu doncella personal. – las tres eran tan jóvenes como yo, hicieron una leve reverencia mientras el rubor teñían sus mejillas, vestían unos sencillos vestidos negros con delantales blancos y llevaban el pelo trenzado. Una era delgada y bajita, las otras eran un poco más altas.
-Es un gusto conocer a la señora de la casa. – saludo Elvira la más bajita.
 -Para lo que necesite, señora aquí estamos. – dijo la otra, Mercedes.
Ana solo atino a ser una corta reverencia mientras balbuceaba un saludo.
-Me alegro de conocerlas, creo que nos vamos a llevar muy bien. – dije mientras les arrancaba una enorme sonrisa a las muchachas.
Y así seguimos saludando al personal, Lorenzo me presento a Juan el jardinero, y a Pedro y Julián los mozos de cuadra. Los demás empleados los conocería en el transcurso de los días. Después de que hubo terminado con las presentaciones entramos a la casa.
Debo decir que al entrar quede absolutamente admirada por si impresionante belleza, el amplio recibidor estaba decorado con mobiliario que era realmente exquisito, una gran mesa redonda de caoba en el centro del salón daba la bienvenida a los visitantes, el ramo de flores ubicado en el florero de plata labrada descansaba sobre la gran mesa, contra una de las paredes se hallaba una hermosa mesita secreter también de caoba, el agradable olor a cera de abeja impregnaba el lugar, junto a ella descansaba un gran sillón capitonee en terciopelo blanco de estilo francés muy antiguo.
En el lado opuesto había un gran espejo rectangular con marco de plata sobre una mesa dossier de roble. Los pisos estaban hechos de grandes baldosines en tonos crema que le daban al lugar un toque rustico acorde a todo el entorno pero que no dejaba de ser encantador y elegante. A ambos lados había dos puertas que daban a otras dependencias de la casa.
Pero la protagonista del salón eran las dos grandes escaleras con barandas de hierro adornadas con un intrincado diseño de flores y hojas hechas del mismo hierro negro, ambas partían desde los dos extremos y se unían en el piso superior en un amplio vestíbulo que daba a los dormitorios y  demás habitaciones. Por debajo había una gran puerta de doble hoja de roble. El techo era muy alto y del mismo pendía una gran lámpara con tulipas de cristal adornadas con decenas de caireles que brillaban como diminutos soles.
-Querés que te muestre la casa o preferís que te preparen un baño? – la voz grave de Lorenzo me trajo a la realidad.
-Preferiría un baño, si no es mucha molestia – le conteste admirando el lugar.
No es que no tuviera deseos de conocer la casa, pero el viaje había sido un tanto agotador y prefería refrescarme y cambiarme de ropa antes de nada. El viaje con Lorenzo había sido maravilloso y en parte me había servido para conocer un poco más sobre su familia, sus intereses y sobre la gran casa. Ahora que estaba ahí con él mis temores se habían disipado por completo, tenía la sensación de que al fin había encontrado mi lugar en el mundo. Quería conocer todo sobre Las Golondrinas porque para mí era importante entender lo que para mi esposo era su gran pasión. Los ojos de Lorenzo brillaban de entusiasmo y amor cuando me hablaba de este lugar así que yo quería ser parte de todo ello. Por primera vez en mi vida sentía que estaba ligada a un lugar de manera especial, no me malinterpreten, yo amaba Buenos Aires, mis mejores recuerdos los tengo de ahí, pero siempre sentí que no pertenecía a ese lugar, que algo más me falta para ser completamente feliz, ahora en esta provincia y junto a Lorenzo me sentía por fin completa.
Nuestra habitación estaba ubicada en el ala norte de la casa, sobre el gran balcón, desde ahí se podía ver el camino de entrada a la estancia, la gran cama con dosel de roble macizo dominaba el centro de la habitación, en un rincón descansaba un espejo ovalado en el que me podía mirar de cuerpo entero, el ropero acaparaba toda una pared, Elvira ya había arreglado todo mi vestuario en él. Ella con ayuda de dos peones habían colocado la bañera de bronce en una habitación contigua, el agua caliente me relajo los músculos entumecidos, estaba deliciosa, olía a jazmín, seguramente que Elvira le había echado aceite perfumado, tenía que agradecérselo.
Cuando estuve vestida baje a buscar a Lorenzo, que estaba hablando con uno de los mozos de cuadra, uno de los caballos que venía en la berlina había comenzado a sangrar en una de sus patas traseras y él quería asegurarse de que no era nada grave, así que ahí estaba a mi esposo cuando lo encontré.
-Estas muy bonita con ese vestido – me dijo mientras me miraba con placer, yo había puesto especial cuidado al cambiarme, quería complacerlo en todo y ese era uno de los últimos vestidos que me había comprado en Buenos Aires. Era de muselina blanca, tenía un escote cuadrado y era bien ceñido hasta la cintura de ahí partía una amplia falda. El bordado de las rosas diminutas en color rojo intenso se repetía en todo el contorno de la falda y el escote, las mangas estaban ribeteadas con una puntilla de encaje del mismo color del bordado. – que tal el baño? – me pregunto con una sonrisa después de que se hubo retirado el joven que lo acompañaba.
El sol entraba por las pequeñas ventanas que había en el gran establo, varios caballos descansaban en diferentes compartimentos que se extendían a lo largo del lugar, por donde mirara había monturas, elementos de trabajo y fardos de pasto seco.
-Estuvo relajante, me siento mucho mejor ahora, como esta? – le pregunte mirando el hermoso tordillo que nos había acompañado en el viaje.
- Esta mejor, Pable le ha puesto una cataplasma, pensamos que con eso se le va a curar la pata , pero si mañana no mejora voy a tener que ir a buscar al veterinario. – contesto mientras me rodeaba la cintura con sus brazos. – te gustaría ver la casa ahora?.
-Me encantaría. – le dije alzando mis manos hasta su cuello. Olía a pasto y colonia, aspire con deleite cerrando mis ojos.
Y me beso lánguidamente produciéndome cosquillas en mi vientre.
-Ejem! Disculpe patrón – carraspeo Tomas al parecer incomodo por la intromisión.
Lorenzo me soltó divertido al verme tan colorada y avergonzada. Sus caricias me dejaban en un profundo estado de alteración, mi corazón saltaba considerablemente al contacto de sus brazos y eso parecía complacerlo.
-Que pasa Tomas? – pregunto mientras me soltaba no muy convencido.
-Lo busca don Echeverría, dice que es urgente.
-Decile que ahí voy. – contesto Lorenzo con el ceño fruncido. – recién llego y ya empezaron los problemas, voy a ver que quiere y vuelvo, me esperas adentro?. – pregunto soltándome con fastidio.
-Si no te preocupes, anda, yo voy a buscar a Matilde para que me enseñe la casa. – le dije para tranquilizarlo.
Matilde me mostro toda la casa, me explico como era el funcionamiento y volvió a ofrecerme su ayuda en lo que hiciera falta lo cual se lo agradecí sinceramente.
-Aquí estas! . La voz de Lorenzo me sobresalto. – te he estado buscando por toda la casa, veo que ya has encontrado un lugar  donde estas cómoda, que te parece?.
Mi esposo se refería a la biblioteca, me hallaba sentada en un cómodo y enorme sillón de cuero en la amplia biblioteca, las estanterías iban desde el piso al techo y estaban repletas de libros de todo tipo, desde novelas de misterio, románticas hasta volúmenes de historia, matemáticas, medicina y astronomía. Los había de encuadernación de cuero o simplemente de cartón.
Me sentía feliz en ese lugar, la amplia ventana daba al jardín trasero de la casa, una glicina se asomaba por la misma ofreciendo el colorido de sus flores, al otro lado de la habitación había una enorme estufa con sus ladrillos ennegrecidos por el uso invernal.
Me encontraba leyendo una novela de Jane Austen, mi escritora favorita cuando entro mi esposo .
-Me encanta este lugar, no sabía que te gustara “Primeras Impresiones” – le dije con una sonrisa mientras le mostraba el libro que estaba leyendo.
-Ah sí, esa es una de las cosas que no conoces de mi – me dijo bromeando.
-Y qué otras cosas no me has contado? – le pregunte con picardía.
-Tengo guardado un bordado a medio hacer, últimamente he tenido problemas con el punto cruz! – me dijo entre risas, acercándose y haciéndome cosquillas.
-No, de veras! Este libro es tuyo?
-No, claro que no!, era de mi hermana a ella le gustaba leer esas cosas, si buscas bien vas a encontrar todas las obras de Austen, a ella como a vos le encantaba leer esa literatura, se pasaba horas leyendo sobre Elizabeth Bennett y el señor Darcy.
-Ja!. Como sabes los nombres eso quiere decir que vos también lo has leído! – le dije divertida.
-Si la verdad es que sentía curiosidad, pero debo decir que nunca pude terminarlo!. – me confeso.
Una de las doncellas nos interrumpió para avisarnos que la cena estaba lista. Nos dirigimos hacia el comedor.
-Quien era ese señor que vino a verte? – le pregunte mientras me metía un bocado de carne en estofado.
-Nuestro vecino, Raúl Echeverría, sus tierras colindan con las nuestras y de vez en cuando hay problemas con animales que se pasan de una propiedad a la otra, por eso es que estamos haciendo una especie de cerco en toda la estancia para no tener problemas de este tipo. En mucho trabajo, llevamos hecho el veinte por ciento de la superficie de las tierras todavía nos falta mucho, pero confiamos en terminar antes de que llegue el invierno en julio del año que viene. Mañana si querés te llevo a recorrer el lugar te va a en cantar.
- Me encantaría! – le dije entusiasmada.
Hablamos de muchas cosas diferentes mientras cenamos, al terminar se había hecho muy tarde estaba tan cansada que se me cerraban los ojos. Lorenzo me llevo hasta nuestra habitación, solo me acuerdo que me dio un beso en la frente del resto no me acuerdo de nada.
                            
 
  
CAPITULO XV
 
 
El día amaneció despejado, no había ni una sola nube que manchara el cielo azul, estaba admirando el paisaje cuando la vi, el día anterior no había reparado en ella, el cansancio y la ansiedad me habían consumido toda mi atención, pero ahí estaba, tan maravillosa, tal como mi esposo me la describiera. La cordillera de Los Andes se extendía en toda su majestuosidad a lo largo del lugar dominando el paisaje, sus picos blancos se alzaban en la inmensidad del cielo imponentes en su estampa imprimiendo su presencia poderosamente. El aire debo decir, que era gratificante, una bocanada de pureza inundo mis pulmones y sentidos, renovando si se puede aún más mi espíritu y pensamientos. Parada allí en el amplio balcón de mi habitación pude sentir que Mendoza me daba la bienvenida con sus brazos abiertos. Atrás había quedado la ciudad de Buenos Aires y su gente “civilizada”, el bullicio de la urbe y el olor salado del mar, ante mí se presentaba un mundo nuevo y lleno de promesas verdaderas.
Esta provincia representaba para mí una tierra de aventuras, de malones y de gauchos conviviendo de forma cada vez más pacífica, compartiendo una tierra árida y dura de tratar, de gente trabajadora y corajuda que no le hacía cara fea a nada.
Mi esposo me conto durante el viaje que los huarpes era gente pacífica y trabajadora que no se habían acobardado ante tanto desierto sino que con inteligencia habían diseñado un sistema de riego por canaletas o “acequias” como las llamaba aquí convirtiendo en un oasis esa singular geografía de la Argentina.
-Se encuentra bien señora? – pregunto Elvira detrás de mí sacándome de mis pensamientos. Lorenzo se había levantado muy temprano, tenía que revisar los trabajos de vallados en el campo, me había prometido que a media mañana venía a buscarme.
-Si estoy bien, estaba admirando el paisaje, que bonita que es la cordillera! Nunca había visto nada igual. – le dije aspirando el aire extasiada.
-Si es cierto pero lo malo de este lugar señora es el viento que corre en agosto, “Zonda” le dice, muy dañino para la salud – me dijo con el ceño fruncido.
Mire a Elvira pensando que no era posible que el viento influyera en la salud de las personas como ella decía, pero me contuve de contestar al fin y al cabo que sabía yo de ese lugar.
-Bueno si lo que decís es cierto ya veremos el año que viene, mejor entramos y me ayudas a vestirme.
-Si señora.
Mi traje de montar era de primerísima calidad, como era de esperarse viniendo de mi padre, estaba confeccionado del más puro algodón ideal para esa época del año, el vestido consistía en un escote redondo y alto, perfecto para cabalgar, era de color verde seco con suaves rayas de un verde más claro, la falda tenía dos tablones delanteros y dos en la parte de atrás para darme amplitud de movimiento, por debajo de la misma sobresalía el ruedo de otra falda blanca de broderie. Las mangas se ajustaban a la perfección hasta llegar arriba de mis codos. Elvira me había hecho una media cola en lo alto sujeta con cintas del mismo tono verde, remataba el conjunto un ancho cinturón blanco. Las botas y los guantes eran de cuero también de color blanco.
El reflejo del espejo de cuerpo entero me devolvió la mirada brillante de emoción.
Baje a tomar el desayuno que consistió en una taza de té y bollitos recién horneados con mermelada de durazno. Si seguía así iba a tener que pensar en cómo evitar para no subir de peso. Quizás alguna que otra caminata por el campo sería lo ideal o mejor todavía, salir a cabalgar con mi esplendido esposo! Esa sería una manera divertida de mantenerme en forma, iba a tener que decírselo!.
Las botas de montar resonaron en el piso, eras pisadas enérgicas y firmes.
-Buenos días amor – saludo Lorenzo mientras me besada en la coronilla. - Ya estas lista?.
-Si ya estoy lista – le dije mientras me limpiaba la boca con una servilleta.
-Vamos? Julián ya tiene ensillada la yegua para vos. – dijo mientras me tomaba del codo y me guiaba hacia la parte trasera de la casa.
-Así que es una chica? – le pregunte con curiosidad mientras caminaba junto a él.
-Sí, es una hermosa muchacha igual que su dueña – me contesto mientras llegábamos al establo.
-Esta preciosura es para mí? – le dije admirando el espléndido animal parado ante mí.
La yegua castaña tenía una estampa digna de una reina.
-Es toda tuya, mi amor, me alegro que te guste, vas a tener que ponerle un nombre – me contesto complacido por mi alegría.
-Entonces se va a llamar Reina. – le dije con solemnidad.
-Bueno, me parece adecuado. – contesto y acto seguido me tomo de la cintura y me subió con muy poco esfuerzo sobre la exquisita montura de cuero y plata.
Cabalgamos en silencio por un buen rato, Lorenzo montaba en un brioso caballo negro llamado Barón, jinete y caballo se movían al unísono de manera sincronizada en una danza primitiva y ancestral.
Al llegar a orillas de un caudaloso rio paramos a descansar a la sombra de unos pequeños árboles, me llamó la atención unos arbustos frondosos de los cuales salían unas ramas amarillas y finas con una especie de plumerillos en lo alto, eran realmente curiosas.
-Se llaman cortaderas – me conto mi esposo – y eso que parece una pluma – continuo señalando con el dedo – es la flor de la planta. Las hojas tienen los bordes muy afilados, si las tocas te cortan, por eso se llaman así.
-Son muy bonitas, en realidad todo aquí es muy hermosos – le dije. La brisa y el sonido del agua me causaban una inmensa paz . Cerré los ojos y aspire el aire puro. Cuando los abrí pude ver a mi esposo mirando el paisaje con orgullo.
Era el hombre más seductor del mundo, la brisa agitaba su pelo negro que ya a estas alturas le llegaba a los hombros, su mano descansaba en la montura tomando las riendas de manera relajada pero alerta y la mirada perdida en el horizonte. Su perfume masculino embargaba todos y cada uno de mis sentidos. De pronto como si hubiese sentido mi mirada posó sus profundos ojos negros sobre mí haciéndome cortar la respiración. Lorenzo tenía el poder de desarmarme con una sola mirada como si pudiera ver muy dentro de mí, aun los pensamientos más profundos e íntimos. Un calor familiar se desparramó por todo mi vientre, el corazón empezó a saltar de forma alocada, y como si fuera poco el rubor tiño mis mejillas haciendo más evidente mi trastorno ante él. Indudablemente esto  pareció satisfacerlo, la sonrisa lobuna daba fe de ello.
-Sí, todo aquí es muy hermoso. – me contesto mientras su intensa mirada recorría mi cuerpo.
No supe que decir.
-Me encanta saber qué puedo hacerte sonrojar, eso me complace mucho. – me dijo con la voz ronca.
Suspiro.
Acerco a Barón, estiro su mano y me tomo de la nuca para besarme.
El beso fue profundo y seductor, mi corazón ya no podía palpitar más rápido, eso sería imposible!. Interrumpió el beso y con voz cargada de deseo me dijo:
-Mejor nos vamos o no voy a poder contenerme, si seguís mirándome así voy a tomarte aquí mismo.
Miralo así?!Cómo? yo no tenía conciencia de lo que hacía cuando él estaba cerca, mucho menos de saber cómo lo miraba. Y con respecto a tomarme ahí? Me daba vergüenza saber que dos minutos atrás yo era la que quería ser tomada ahí mismo! Ese hombre era realmente mi perdición.
Recorrimos un poco más del lugar y volvimos a la estancia, ya era pasado el mediodía.
-Es mejor  que nos apuremos, seguramente que Matilde está echando humo al ver que no llegamos para almorzar, se toma muy en serio su trabajo. – me dijo mi esposo con una sonrisa burlona.
-Te juego una carrera, entonces. – le dije divertida.
-Estas segura? – contesto arrogante mi esposo.
-Si claro, no le tenés fe a Reina?
-Sí, pero le tengo más fe a Barón.
-Veamos.- le dije y taconee a Reina con júbilo.
El animal respondió de manera automática echándose a correr con ímpetu y dejando una nube de polvo detrás, por un momento no pude ver a mi esposo, pero a medida que los minutos pasaban Barón ganaba terreno, espolee a Reina para que se apurara y en mi desesperación por ganar no vi el vallado ni tampoco escuche los  gritos desesperados de mi esposo. De pronto la más profunda oscuridad me envolvió por completo.
 
 
 
 
avatar
Betsy Abraham
¡¡Siiiii !!Soy una charlatana

Femenino Mensajes : 65
Fecha de inscripción : 05/08/2013
Edad : 42
Localización : Mendoza
Empleo /Ocio : Escritora - Ama de Casa - mujer maravilla
Humor : Alegre

Volver arriba Ir abajo

Re: DONDE VUELAN LAS GOLONDRINAS Completa

Mensaje  Heidy78 el Mar Ago 27, 2013 11:19 am

Perdón yo creo que como decía estarian juntos para siempre era el final jajajajajajajaj
avatar
Heidy78
No hay quien me pare !¡Vivo Aqui!¡

Femenino Mensajes : 5416
Fecha de inscripción : 30/01/2012
Edad : 39
Localización : Guatemala
Empleo /Ocio : Finanzas
Humor : Depende... Pero casi siempre super feliz!!!

Volver arriba Ir abajo

Re: DONDE VUELAN LAS GOLONDRINAS Completa

Mensaje  MEG el Mar Ago 27, 2013 11:23 am

jooooooo otra que se me acumula.... con los buenos comentarios que tienes Betsy... a ver si saco un huequito...

MEG
No hay quien me pare !¡Vivo Aqui!¡

Femenino Mensajes : 4381
Fecha de inscripción : 14/08/2011

http://detrasdelabanico.foroactivo.com/

Volver arriba Ir abajo

Re: DONDE VUELAN LAS GOLONDRINAS Completa

Mensaje  fenrir_406 el Miér Ago 28, 2013 5:40 pm

solo me falta el 15 esperen me por favor u.u
avatar
fenrir_406
!!Tengo los dedos entumecidos¡¡ No paro

Masculino Mensajes : 443
Fecha de inscripción : 05/01/2013
Edad : 24
Localización : graneros-rancagua-chile
Empleo /Ocio : estudiante de lic. en cs. exactas
Humor : me rio con casi todo :D

Volver arriba Ir abajo

Re: DONDE VUELAN LAS GOLONDRINAS Completa

Mensaje  fenrir_406 el Jue Ago 29, 2013 1:37 pm

NOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOO como lo dejas así D: pero que final de capitulo mas bueno ... o malo no se por favor sigue escribiendo ... me hizo recordar de una escena de "lo que el viento se llevo´"
avatar
fenrir_406
!!Tengo los dedos entumecidos¡¡ No paro

Masculino Mensajes : 443
Fecha de inscripción : 05/01/2013
Edad : 24
Localización : graneros-rancagua-chile
Empleo /Ocio : estudiante de lic. en cs. exactas
Humor : me rio con casi todo :D

Volver arriba Ir abajo

DONDE VUELAN LAS GOLONDRINAS

Mensaje  Betsy Abraham el Jue Ago 29, 2013 4:43 pm

LO QUE EL VIENTO SE LLEVO, QUE HERMOSA PELICULA!!!! NO DESESPEREN AQUI LES VA OTROS DOS CAPITULOS MAS!!! ESTO ME GUSTA CADA VEZ MAS JEJEJE!!! DIGO,LO DE HACERLOS SUFRIR GUAJAJA (RISA MALVADA, POR SI NO LA ENTIENDEN) Twisted Evil Twisted Evil Twisted Evil Twisted Evil 


CAPITULO XVI
 
  
La voz de mi esposo me despertó como de un sueño confuso y agitado.
-Lupe?, Lupe?, mi amor me escuchas? – se oía la voz grave, con un dejo de desesperación, como si estuviera en un pozo, lejos, cada vez más lejos. – Lupe? No me escucha! Lupe! Me escuchas?. – se oía cada vez más desesperado.
-Déjela don Campos que descanse, mejor es que duerma, déjela, mañana voy a volver a ver como esta. – dijo una voz que yo no conocía.
La mano fría en la frente me molesto, intente quitármela pero no pude.
-Deje Lupe, es para la fiebre, le va a hacer bien. – me insto la voz desconocida.
-No sé qué más hacer, la fiebre no ha bajado, lleva ya cuatro días! – escuche decir a mi esposo con amargura.
-En estos casos lo mejor es no desesperarse don Campos. La herida se ve mejor, tiene que empezar a bajarle la fiebre, manténgala así hasta mañana, yo voy a venir a verla.
-Lo acompaño afuera. – se escuchó de nuevo a mi esposos.
Fiebre? Herida?, hacían cuatro días que estaba así? No me acordaba de nada, estaba corriendo en el campo, quería llegar primera a la estancia, después no me acuerdo de nada. Que me había pasado? La cabeza de dolía terriblemente, la lengua la tenía pegada al paladar, no podía abrir mis ojos las punzadas no me dejaban. Un dolor penetrante me recorría una de mis piernas, intente moverla pero no pude, el dolo me atravesó sin misericordia, creí que  me iba a morir.
Y otra vez la espesa negrura volvió a devorarme haciéndome caer en la inconciencia.
                                   -----------------------------------------------
El sol lastimaba mis ojos no podía abrirlos, parecían pequeños cuchillos atravesándome la cabeza. Intente moverme pero el cuerpo no me respondía, lo sentía pesado y adolorido como si una estampida me hubiese pasado por encima.
-Mi amor estas despierta? Me escuchas? – pregunto mi esposo con la voz cargada de ansiedad.
-Agua – le dije, mi voz estaba ronca, la garganta me ardía. – Agua – le dije un poco más fuerte.
Lorenzo me tomo por la nuca y me levanto para que bebiera, el agua fresca estaba deliciosa, resbalo por mi garganta haciéndome despegar mi lengua, me sentía terrible, totalmente perdida, no tenía noción del tiempo transcurrido ni de lo que había pasado.
-Que me paso? No me acuerdo de nada. – trate de decirle a mi esposo, la voz no me salía del todo.
-Te caíste de la yegua, no viste el vallado? No te acordás?. – pregunto.
-No, no me acuerdo de nada, ni tampoco vi nada. – le dije tratando de hacer memoria.
-La yegua dio un salto en limpio, pero te caíste cuando ibas por el aire, te grite pero no me escuchaste. Te hiciste un corte profundo en la pierna, caíste encima de unas piedras afiladas, cuando te vi en el suelo inconsciente creí lo peor. – me contesto con angustia.
-No me acuerdo, hace cuanto que paso?.
-Cinco días, estuviste delirando de fiebre, el medico ha venido todos los días, dentro de un rato va a venir de nuevo, te está haciendo las curaciones de la pierna, me temo que te va a quedar una cicatriz. Lupe! Mi amor creí que te iba a perder! Has estado inconsciente dos días enteros y después te dio fiebre, estuve tan desesperado! – me dijo mi esposo preocupado, lo mire y pude ver que tenía profundas ojeras, le había crecido la barba, y tenía más marcado los pómulos, había adelgazado.
-Quien me ha cuidado?.
-No me he movido de aquí para nada. – me confeso.
- Hace cuanto que no dormís?.
-Cinco días? – me dijo con una suave sonrisa.
-Bueno ahora ya me desperté y parece que el que necesita descansar sos vos, porque no le decís a Elvira que venga y vos te vas a dormir?.
-Más tarde, enseguida viene el médico y quiero ver cómo te encuentra.
-Si el medico tiene alguna novedad Elvira puede llamarte.
-Bueno si la dama insiste, al parecer ya estas mejor, así que puedo relajarme un poco. – me dijo suspirando divertido, era tan guapo cuando sonreía.
-Eso mismo estoy diciendo. – le dije.
-Le voy a decir a Matilde que te prepare una sopa, Elvira te la va a traer. – y salió por la puerta con paso lento.
                                        -------------------------------------------
Mi esposo volvió a verme bien entrada la noche, se había bañado y afeitado, vestía una amplia camisa negra arremangada hasta los codos y pantalones holgados de color marrón, se veía muy tentador.
-Veo que ya estas mejor – me dijo mientras se sentaba a los pies de la cama.
-Elvira me ayudo a lavarme y peinarme, se siento mucho mejor ahora.
-El medico dice que la herida está bien, mañana vas a poder levantarte, pero nada de andar mucho por ahí, solamente se te permite estar sentada en el jardín o la biblioteca, entendido?.
-Sí, entendido.- le dije, todavía me sentía débil así que no iba a armar un escándalo, por ahora.
-Me tuviste muy preocupado. – me dijo con la mirada seria.
-Perdón, no fue mi intención – le conteste contrita.
-Ya lo sé, pero no quiero verte cabalgar así nunca más, te pudiste hacer muerto, sos consiente de eso?.
-No sé qué me paso, yo solamente quería ganarte, no vi la valla. Como esta Reina? – le pregunte con ansiedad, no podía imaginarme a la yegua mal herida, era muy hermosa.
-La yegua está bien, ella no sufrió ningún daño, dio un salto impecable, lo que no puedo decir de su dueña. – me contesto ya más relajado.
-Si bueno, vas a tener que darme algunas lecciones, hacía mucho que no cabalgaba de esa manera.
-Ya me di cuenta, y de las lecciones te vas olvidando, no pienso darte ni una, la próxima vez no creo que tengas tanta suerte. – me dijo de pronto serio.
Pero bueno, que fue eso? Lorenzo dándome órdenes y decidiendo por mí?! Eso sí que era nuevo entre nosotros, no se lo iba a permitir, de repente un calor me subió por todo el cuerpo, la rabia no me dejaba pensar.
-Ni vos ni nadie me va a venir a decir a mi qué puedo y qué no puedo hacer! La caída fue solamente un accidente, yo se andar muy bien a caballo, mi papa me dio lecciones desde muy chiquita y no pienso dejar de hacerlo ahora!.- le conteste roja de bronca.
-Ahora sos mi responsabilidad, o se te olvida que sos mi esposa?!
-Justamente! Soy tu esposa no tu hija para que me digas qué puedo hacer- lo único que me faltaba que ahora me manejes la vida como se te antoje!.
-Si fueras mi hija ya te habría dado unos buenos azotes en el trasero! Solamente quiero lo mejor para vos! Y de ninguna manera quiero manejarte la vida.!
-Si querés lo mejor para mí, entonces ándate de acá ahora mismo! – le dije mientras le señalaba la puerta con el dedo.
-Cuando te calmes y puedas pensar vamos a seguir hablando de esto. – me dijo más calmado mientras caminaba hacia la puerta.
Que había sido todo eso? No podía creerlo, era la primera vez que discutíamos y a decir verdad no me sentía para nada bien, mi esposo me amaba, de eso estaba segura, solamente quería cuidarme, y yo lo había arruinado con mi estallido de furia, que necia había sido. Creo que el encierro me estaba afectando, iba a tener que pedirle perdón.
  
 
  CAPITULO XVII
 
 
Eran las dos de la mañana y Lorenzo no volvía, comencé a desesperarme, no quería dormirme sin antes arreglar las cosas con el ,era  la primera vez que discutíamos y a decir verdad no me sentía para nada bien, entendía las razones de mi esposo al regañarme, y podía sentir que el me amaba, la verdad que no se lo que me paso ni por que reacciones de esa manera, pero no iba a aguantar ni un minuto mas, si el no quería venir iba a tener que ir yo hacia el, así que me levante de la cama me puse una bata y Salí de la habitación.
El amplio pasillo estaba completamente oscuro, tome una lámpara que había en una mesita la encendí y me dispuse a buscar a mi esposo, supuse se estaba en la biblioteca así que me dirigí hacia allí, los peldaños de la escalera estaban fríos, en el apuro no me había puesto las pantuflas.
Baje las escaleras con cuidado tratando de alumbrar con la lámpara donde pisaba, la pierna comenzó a dolerme pero tuve que aguantarme, era mas la preocupación que el dolor así que seguí adelante, atravesé la puerta maciza debajo de la escalera y cruce el ancho pasillo hasta el final donde estaba la biblioteca pero la puerta estaba cerrada, abrí despacio para no hacer demasiado ruido, todo estaba oscuro, esa noche no había luna, espere a que mis ojos se acostumbraran, busque con la mirada pero no lo vi. Donde podía estar? el despacho! Seguro que estaba allí, ese era su lugar de trabajo y donde a veces se sentaba a pensar, volví sobre mis pasos, el despacho de Lorenzo se encontraba justo al lado del vestíbulo. La puerta estaba entreabierta, la luz se derramaba por debajo, empuje la puerta lentamente y entre. El escritorio estaba desordenado, los papeles desparramados daban cuenta de que alguien había estado trabajando allí, un vaso de cristal con restos de una bebida ambarina descansaba en una mesita auxiliar. Lorenzo dormía placidamente en el gran sofá de terciopelo marrón, sus facciones relajadas lo hacían ver mas joven, se había desprendido la camisa dejando ver los poderosos músculos del pecho, todavía me fascinaba, no se si alguna vez pueda acostumbrarme a esa visión, todo en el era intensamente masculino y salvaje. Un mechón de pelo negro le cubría la mitad de la frente, no pude resistirme y lo aparte. La mano se cerró fuertemente en mi muñeca haciendo que me sobresaltara del susto, pude percibir la mirada intensa de Lorenzo antes de que lo mirara.
-No era mi intención despertarte – le dije – solamente quería ver donde estabas, no podía dormirme.
Los ojos de Lorenzo me recorrieron de arriba a bajo haciéndome sentir nerviosa y excitada, un estremecimiento de expectación recorrió todo mi cuerpo preparándome para lo que venia y al instante el rubor tiño mis mejillas.
-Me encanta que hagas eso – dijo con la voz ronca.
-Que?
-Eso, el rubor en tus mejillas es realmente adorable. – continuo mientras se sentaba sin dejar de mirarme.
-Ah eso , no puedo evitarlo. – le dije avergonzada.
- Estas sangrando! – me dijo de pronto alarmado – te duele? – pregunto mientras se ponía de pie y me obligaba a sentarme donde había estado el.
-No – mentí.
-Quedate quieta, por aquí había un botiquín. – sus manos revolvían alarmado un estante de la vitrina que había junto a la ventana.   – Aquí esta, estira la pierna – me ordeno. – el medico te dijo que descansaras, por que has bajado las escaleras sola?
-Ya te dije, no podía dormir, quería hablar con vos, es la primera vez que peleamos, no me gusta. Me perdonas?.
-  No hay nada que perdonar, yo fui el que me pase de la raya, no era mi intención manejarte la vida Lupe, yo te amo y quiero lo mejor para vos.
-Si ya lo se, por eso quería hablar con vos, no se lo que me paso.- le dije un tanto avergonzada. – yo también te amo, no era mi intención estallar de esa manera.
-Ya esta – me dijo mostrándome la pierna con el nuevo vendaje. – de pronto su mirada se volvió mas risueña. – me alegro saber que sos una polvorita, ahora se de donde viene tanta pasión. – continuo con la voz mas ronca recorriéndome con la mirada.
Sus manos comenzaron a acariciarme las piernas, pero se detuvo.
-De donde has sacado ese camisón? – pregunto con la mirada fija en él.
-Lo tengo desde hace un tiempo, es  la primera vez que me lo pongo.
-Si ya me he dado cuenta, no se me hubiera pasado desapercibido mi amor, te ves arrebatadora con él. – me dijo tirando del fino bretel de seda.
La verdad que el camisón era muy hermoso, Mónica me había convencido de que lo comprara en una de las tantas salidas que habíamos hecho. Estaba confeccionado en seda blanca muy fina yo diría que era casi transparente, no tenia ningún adorno, su simpleza era su atractivo, eso y que se me adhería al cuerpo casi como una segunda piel. Me sentí feliz de saber que le gustara tanto.
-Sabias que te deseo? – me dijo mientras me recostaba en el sillón.
-Y yo te deseo a vos – le dije asombrada de mi osadía.
Sus pupilas se dilataron al escuchar mis palabras. Se inclinó y me beso.
-Aquí? – le pregunte asombrada
-Si te deseo aquí y ahora.
-pero pueden vernos! – objeté.
-Están todos durmiendo, además es nuestra casa podemos hacer lo que queramos. Pero si te sirve puedo cerrar con llave. – me dijo mientras caminaba hacia la puerta.
Caminaba como un felino, con pasos gráciles y lentos que lo hacían ver como si estuviera acechando a una presa, y algo de verdad había en ello porque la infinita experiencia de mi esposo no podía comparase a mi evidente falta de practica yo era indudablemente una presa muy dispuesta a ser devorada.
Una sonrisa lobuna asomo lentamente y comenzó a sacarse la ropa sin quitarme la mirada, estaba fascinada todo en él era sensual y magnético, pero creo que eso ya se los he dicho no?.
Su beso desato en mi una poderosa corriente de deseo,  quería que me tocara y me besara donde nunca nadie lo había hecho, el ansia me consumía por dentro.
Comencé a recorrerlo con besos húmedos, olía tan bien! Quería comérmelo. Mis manos no podían quedarse quietas tenia que tocarlo ahí donde mas me fascinaba.
-Despacio mi amor, tenemos toda la noche por delante. – me dijo deteniéndome.
-Pero es que quiero sentirte! – me queje.
Una honda risita emergió de su pecho.
-Hay Lupe! Mi amor que voy a ser con vos?. Me volvés loco.
No supe que decir así que lo tome por la nuca y lo atraje hacia mi.
 
                                              ----------------------------------------
Los calidos besos de mi esposo me despertaron. Había amanecido.
-Que hora es? – pregunte todavía dormida.
-Hora de levantarse dormilona.
-Un ratito más – le pedí.
-Bueno un ratito y nada mas o vamos a llegar tarde.
-A donde vamos? – le pregunte ya mas despierta.
-Nos vamos a la ciudad.
-A que vamos?
-Tengo que ver a mi abogado y pensé que seria una buena idea si te llevo a conocer la ciudad de Mendoza, de paso compramos más camisones como ese. – dijo señalando con la mirada el bulto de seda en el piso. – que te parece? –
-Dame cinco minutos. – le dije mientras saltaba de la cama.
-Te llamo a Elvira?
-Bueno.
En quince minutos y no en cinco debo decir estaba lista, llevaba puesto un vestido de muselina lavanda, el escote redondo estaba bordado con diminutas flores en un tono mas oscuro, las mangas me llegaban un poco mas arriba del codo, el corpiño se ceñía hasta la cintura de donde partía la amplia falda ribeteada en el bajo ruedo con las mismas flores. Elvira me había recogido el pelo en una media cola sujetándolo con orquillas y cintas del mismo color. Esperaba cautivar a mi esposo con ese atuendo.
Lorenzo me estaba esperando en el vestíbulo, su mirada aprobatoria me recorrió por completo.
-Estas encantadora mi amor – me dijo galantemente mientras me besaba la mejilla.
-Gracias caballero! – bromee con él.
-La dama desea que partamos? – secundo mi broma.
-Si por favor – le dije con falsa altanería mientras nos dirigíamos hacia el carruaje.
-Sus deseos son órdenes para mí. – dijo y acto seguido me tomo de la cintura y me coloco en el asiento de la calesa.
Eran las ocho de la mañana.
-Cuanto vamos a tardar? – le pregunte mientras me tomaba de los bordes del carruaje, Lorenzo la conducía con presteza por el angosto camino, hacia ya un buen rato que habíamos salido de la estancia.
-Cerca de las once vamos a estar llegando. – me contesto sin apartar la mirada del camino.
Y ya no pude hablar más, mientras mas cerca estábamos de llegar más interesante se ponía el paisaje, hermosos viñedos y olivares podían apreciarse cada tanto acompañados por diversas estancias todas muy pintorescas. Una de ellas era la estancia de los Molinas, según Lorenzo, esta destacaba de todas las demás por sus tres cúpulas majestuosas.
Tal como dijo Lorenzo llegamos cerca de las once, la ciudad en pleno bullía de actividad. Los comerciantes ofrecían sus productos a viva voz mientras las damas elegantes y las paisanas miraban con atención lo que se les ofrecía. Pude ver que la ciudad estaba bien surtida de negocios habían joyerías, peluquerías restaurantes, tiendas y hasta una ferretería. Lo  que mas me llamo la atención de la ciudad fueron los árboles, hileras e hileras de árboles frondosos de todo tipo adornaban las calles transitadas por diversos carruajes. El verdor se podía ver y oler por todos lados.
 Nos dirigimos hacia la calle San Nicolás donde además de árboles pude ver un enorme zanjón que discurría a lo largo de la misma, mi esposo me contó que era el canal Tajamar y que se usaba mayormente  para riego, a lo largo del paseo observe que cada tanto se hallaban dispuestos puentes que cruzaban el canal, los había con bancos de madera, hierro, con barandas o sin ellas, le pregunte a mi esposo para que servían y por que algunos tenían bancos a lo que me contesto que la gente salía en las tardes a tomar mates y se sentaban placidamente en ellos. Según Lorenzo en esas reuniones vecinales se arreglaban todo tipo de negocios y hasta matrimonios, que maravillosa manera de vivir! Era refrescante ver lo amigable que podía ser la gente aquí, muy diferente a la ciudad de Buenos Aires donde nadie se mezclaba con los de diferente condición social, ni en sueños ibas a ver una elegante señora de la aristocracia hablar con una simple sirvienta, aquí en Mendoza las reglas eran mas flexibles menos estructuradas.
Luego de un trecho doblamos por Circunvalación Norte, al poco andar nos detuvimos en una elegante casa con verjas de hierro.
-Que vamos a hacer aquí? – le pregunte a mi esposo con curiosidad.
-Aquí vive don Francisco Cano mi abogado, tengo que hablar unos asuntos con el. – respondió mi esposo mientras  descendía del coche. – después vamos a ir a almorzar. – continuo. – mientras me tendía la mano para ayudarme a bajar.
La mano enguantada de Lorenzo empujo la verja de hierro haciendo que esta crujiera ruidosamente. Una extraña aldaba de bronce en forma de lagarto pendía de la puerta a la cual golpeo enérgicamente mi esposo.
La puerta se abrió.
- Buenos días señor Campos – saludo un anciano de levita marrón, supuse que era el mayordomo, su voz sonaba muy despacio y fatigosa como si hubiese caminado un largo trecho hasta llegar a la puerta.
-Buenos días Aldo, esta el señor en casa? – pregunto mi esposo.
-Si, por supuesto señor pase por favor – respondió mientras abría del todo la puerta.
Entramos a una agradable sala pequeña elegantemente decorada en tonos azules y beige donde el anciano indico que debíamos esperar desapareciendo por una puerta lateral. Al momento por la misma puerta surgió un hombre pequeño y de mirada inteligente, llevaba unos anteojos colgados en el pecho, sus brillantes ojos azules nos miraban con agrado.
-Señor Campos buenos días, como estuvo el viaje? – saludo el hombre extendiendo la mano.
-Francisco buenos días, sin contratiempos, le presento a mi esposa la señora Guadalupe Sevilla.
-Un placer conocerla al fin – saludo mientras tomaba mi mano con energía y me sonreía con afabilidad.
-El gusto es mío señor Cano – le conteste.
-Supongo que viene por los papeles . – continuo el hombre.
-Si, quiero terminar con esto lo más rápido que se pueda. La verdad que ya se esta volviendo una verdadera molestia.-contesto mi esposo con pesar.
-Si por supuesto, pasen por favor – respondió mientras nos invitaba a pasar a la sala.
-Tengo entendido que don Álzaga esta dispuesto a firmar lo antes posible. – continuo mi esposo mientras me indicaba donde sentarme.
-Si así es, el señor Álzaga estuvo ayer por acá, el esta tan interesado como usted de terminar el asunto lo antes posible. Le explique que usted llegaba hoy, no creo que tengamos que esperarlo mucho tiempo, tengo entendido que se hospeda en lo de su hermana a dos cuadras de aquí. Si usted quiere le muestro los documentos y vamos adelantando el asunto.
-Si por favor. – contesto mi esposo con un dejo de ansiedad.
La verdad es que mi esposo tenía mucho apuro de comprar esa propiedad, las quejas continuas de don Echeverría y el trabajo que le daban los animales cada vez que se cruzaban de propiedad ya lo habían cansado, no quería llevarse mal con sus vecinos, no era su estilo y cuando se entero que don Alzaga vendía el campo contiguo al nuestro no lo pensó dos veces y se puso en contacto con él.
El trabajo de la estancia era arduo, constantemente se requería la intervención de Lorenzo en todos los asuntos, si bien contaba con la ayuda de Tomas  y de todo un equipo de personas capacitadas desde los encargados de caballerizas, peones y  veterinarios a  mi esposo le gustaba saber si algún animal había parido y el estado de las crías.
Muy temprano en la madrugada antes de que despuntara el sol se ensillaban los caballos y los peones partían al campo a ver las vacas que pastaban y cada tarde volvían de su jornada con las novedades del día.
 Lorenzo tenía un aproximadamente nueve mil cabezas de ganado vacuno de la mejor calidad y de tanto en tanto al finalizar un rodeo no se percataban de que faltaban algunos animales hasta que la mayoría de las veces era don Echeverría el que avisaba de algún animal faltante, pero últimamente se había vuelto hostil por causas que Lorenzo no alcanzaba a comprender. La verdad es que eran tantos animales que había algunos que nacían y morían en el campo sin ser vendidos.  
-Don Castro dejo todo listo para que usted solamente tuviese  que firmar la escritura y el pagare correspondiente. Este es el pagare. – continuo el abogado mientras sacaba un talonario de pagarés de un cajón de su escritorio.
Pude ver que el primero estaba lleno con una caligrafía clara y elegante. La suma me dejo perpleja pero a Lorenzo no pareció inmutarse, yo no sabía que mi esposo tuviese tanto dinero, la verdad es que jamás le pregunte sobre sus asuntos financieros siempre pensé que le iba bastante bien pero nunca me imaginé que fuera para tanto.
Después de firmar todo, ambos se enfrascaron en una charla más distendida, lo que me dejo a mi tiempo para admirar el pequeño despacho de ese hombre de mirada inteligente.   
El estudio estaba ubicado contiguo al vestíbulo que uno minutos antes nos había hecho pasar el mayordomo, tenía una gran ventana que daba a la calle y por la cual se podía ver como pasaban los carruajes lentamente. El escritorio de madera oscura era amplio y estaba bien ordenado, detrás de este se podía apreciar una surtida colección de libros, códigos y atlas todos ordenados de manera meticulosa. Un golpe seco en la puerta me sobresalto.
-Si adelante. – la voz del  abogado era firme.
La puerta se abrió revelando a un hombre bajito y bastante gordo que se secaba la frente perlada de sudor con un pañuelo de lino, su pecho se movía agitadamente, como si hubiese llegado corriendo hasta allí. Llevaba un elegante sombrero que al quitárselo revelo un avanzado estado de calvicie.
-Buenos días, siento llegar tarde. –saludo mientras entraba y extendía su mano hacia Lorenzo, su voz tenía un acento que yo jamás había escuchado, parecía alargar las palabras como si  una extraña tonada le diera esa inflexión.
-No se preocupe don Alzaga nos hemos entretenido con un poco de charla.-se apuró en decir don Cano mientras el también saludaba con energía al visitante. – tome asiento por favor.
-Le presento a mi esposa, Guadalupe Sevilla, Lupe él es el señor Alzaga nuestro vecino, aunque me temo que no por mucho tiempo. – dijo mi esposo mientras miraba con pesar a don Alzaga.
-Señora es un placer conocer a tan ilustre vecina, lástima que no nos hayan presentado en alguna otra ocasión me hubiese gustado conocerla mejor. Sucede que la semana que viene viajo hacia Inglaterra y no creo que vaya a volver en algunos años. – continuo sin que le importar hablar asuntos tan personales con una extraña como yo.
-Señor es un gusto para mi conocerlo también – le dije con amabilidad ese hombre era realmente muy agradable. – puedo preguntar el motivo de su partida.?
-Si querida vera tengo una hermosa hija a la cual no veo desde hace un año, mi esposa falleció en el año 56 desde entonces hemos sido mi hija y yo, pero hace un año y medio llego a Córdoba un caballero ingles a invertir en nuestra provincia, lo conocimos en una cena formal organizada por un amigo que dio la casualidad también era amigo de este señor, mi hija quedo prendada de él y él de ella, a los seis meses se casaron y se fueron a vivir a Inglaterra así que tome la decisión de irme a vivir un tiempo para allá, el mes que viene llega mi primer nieto y no quiero perderme su nacimiento, estoy muy entusiasmado con este viaje. – concluyo el hombre sus ojos  brillaban de una  manera especial.
-Me alegro que haya tomado una decisión tan sabia, los padres no deberían estar tanto tiempo separados de sus hijos, espero con sinceridad que pueda disfrutar de su familia una vez que haya llegado. – le dije sinceramente.
-Es lo que me propongo hacer señora.!
Mi esposo me miraba atentamente, se lo que estaba pensando, lo conocía muy bien, el creía que yo pensaba en mi padre o mejor dicho mi padrastro, pero la verdad es que ya casi no pensaba en él, desde que salí de Buenos Aires nunca me escribió ni dio muestras de interesarse por mí, ¿por qué iba yo a hacer lo contrario, ocupando mis  pensamientos en alguien que jamás había demostrado cariño hacia mí y que me había hecho saber sin lugar a dudas de que yo no le importaba?, bien podría haberme muerto y él nunca se hubiese enterado. No, la verdad es que ya no me afectaba, pero si me asaltaron recuerdos dolorosos de mi madre, ella sí que me hacía falta y le extrañaba tanto que me dolía el corazón y me faltaba el aire, su recuerdo me acompañaría por el resto de mis días.
- Lo felicito don Campos es usted un hombre muy afortunado, su esposa además de ser hermosa es muy inteligente. Los padres debemos estar junto a los hijos en cualquier circunstancia de la vida. Cuídela.
-Le aseguro que yo mejor que nadie sabe lo inteligente y hermosa que es mi esposa Alzaga no se preocupe que la voy a cuidar muy bien. – contesto mi esposo quitándome la mirada.
-Bien caballeros que les parece si terminamos con este asunto?-pregunto don Cano.
Ambos hombres estamparon sus firmas y cerraron el negocio con apretones de mano.
-Don Lorenzo es usted ahora el flamante dueño de setenta mil hectáreas de campo, me atrevo a decir que acaba de convertirse en uno de los estancieros más ricos de nuestra provincia. Felicitaciones! – concluyo el abogado.  
Después que los hombres se hubieron despedido nos dirigimos  a comer.
 
 
 
 
                                                             
 
 
 
 
 
 
 

 
avatar
Betsy Abraham
¡¡Siiiii !!Soy una charlatana

Femenino Mensajes : 65
Fecha de inscripción : 05/08/2013
Edad : 42
Localización : Mendoza
Empleo /Ocio : Escritora - Ama de Casa - mujer maravilla
Humor : Alegre

Volver arriba Ir abajo

Re: DONDE VUELAN LAS GOLONDRINAS Completa

Mensaje  DIABLESA el Vie Ago 30, 2013 12:30 am

Bueno... acabo de sumarme para seguir esta increíble historia. Me gusta mucho. Te felicito y espero que sigas escribiendo mucho más. Esperemos que algún día podamos ver algunos escritos tuyos en las grandes librerías.
Un fuerte abrazo y no te dejes sucumbir. Anima a tu musa para que no se aleje de ti, jajajajajajaja.
Besossss

_________________
<br>
avatar
DIABLESA
No hay quien me pare !¡Vivo Aqui!¡

Femenino Mensajes : 3541
Fecha de inscripción : 06/12/2010

Volver arriba Ir abajo

Re: DONDE VUELAN LAS GOLONDRINAS Completa

Mensaje  Heidy78 el Vie Ago 30, 2013 4:16 am

    
avatar
Heidy78
No hay quien me pare !¡Vivo Aqui!¡

Femenino Mensajes : 5416
Fecha de inscripción : 30/01/2012
Edad : 39
Localización : Guatemala
Empleo /Ocio : Finanzas
Humor : Depende... Pero casi siempre super feliz!!!

Volver arriba Ir abajo

Re: DONDE VUELAN LAS GOLONDRINAS Completa

Mensaje  fenrir_406 el Vie Ago 30, 2013 3:45 pm

SETENTA MIL HECTAREAS??????¡¡¡¡¡¡¡¡¡¡¡¡¡ madre santa cuanta tierra
avatar
fenrir_406
!!Tengo los dedos entumecidos¡¡ No paro

Masculino Mensajes : 443
Fecha de inscripción : 05/01/2013
Edad : 24
Localización : graneros-rancagua-chile
Empleo /Ocio : estudiante de lic. en cs. exactas
Humor : me rio con casi todo :D

Volver arriba Ir abajo

Re: Lejos de tí

Mensaje  Betsy Abraham el Sáb Ago 31, 2013 11:38 am

Si Fer 60 mil ha, hice averiguaciones y en aquel tiempo el que tenia extensiones de tierra las tenia a montones, eran los grandes terratenientes. ¡Me encanta inventar, eso es lo bueno de la ficción, Jejeje!! dd dd
avatar
Betsy Abraham
¡¡Siiiii !!Soy una charlatana

Femenino Mensajes : 65
Fecha de inscripción : 05/08/2013
Edad : 42
Localización : Mendoza
Empleo /Ocio : Escritora - Ama de Casa - mujer maravilla
Humor : Alegre

Volver arriba Ir abajo

DONDE VUELAN LAS GOLONDRINAS

Mensaje  Betsy Abraham el Lun Sep 02, 2013 5:46 am

HOLA A TODOS!! COMO PASARON EL FIN DE SEMANA??? ESPERO QUE BIEN... AQUI LES VA OTROS DOS CAPITULOS...Very Happy 
 CAPITULO XVIII
 El restaurante de estilo italiano se ubicaba en la calle San Nicolás, tenía grandes ventanales con cortinas de vual que dejaban entrar la luz a raudales, a esa hora del día el sol caía en rayos luminosos por entre las hojas de los árboles, la calle parecía un túnel, la copa de los carolinos a ambos lados de las veredas se unían en lo alto cerrándose y formando así una especie de techo verde que le confería al lugar una halo mágico casi de otro mundo, imagine que en otoño sería realmente maravilloso  , ese era un aspecto de Mendoza que nunca iba a dejar de admirar. Podía escucharse suavemente a través de las ventanas abiertas el sonido del agua al correr por el canal Tajamar produciendo una suave musiquilla al correr.
 El lugar tenia pulcras paredes blancas, piso de parquet y arañas de cristal y estaba lleno a rebosar, la gente sentada charlaba discretamente y solo se escuchaba el suave murmullo mezclado con el sonido de la vajilla al chocar.
Nos sentamos en una de las mesas contiguas a las ventanas para poder disfrutar de la brisa, noviembre traía consigo los primeros calorcitos de la temporada, si bien el verano todavía no llegaba ya se podía disfrutar del calor. Las noches eran totalmente diferentes, aun usábamos frazadas para dormir, no bien el sol se ocultaba la temperatura descendía.
Así era Mendoza un oasis en medio del desierto, una tierra variada y rica en toda su extensión pero sujeta al capricho de la naturaleza que iba y venía en un vaivén de temperaturas.
-Estas cansada? – la voz de Lorenzo me distrajo de mis pensamientos.
-No, para nada, estaba mirando la calle se ve tan bonita con los arboles! – le dije
-Sí, la verdad que el general San Martin tuvo una muy buena idea al hacer plantar estos carolinos aquí. No te aburriste esta mañana?. – pregunto mi esposo.
-No, me interesan todos tus asuntos aunque nunca te lo haya demostrado, la verdad – le dije con más entusiasmo - es que me gusta lo que haces, el trabajo en la estancia es tan interesante que me gustaría aprender y ayudarte en lo que pueda.
Mi esposo me miro con atención.
-No estarás insinuando de que te gustaría salir al campo a trabajar conmigo no? Porque eso Lupe es trabajo de hombres. –me dijo sorprendido por mis palabras.
-No, - le dije arrugando el ceño -  no pretendo andar a caballo ni atender tus animales, pero –  continué con mas precaución – se me dan bien los números y los asuntos contables, pensé que podría ayudarte en ese aspecto si te parece.
-Y qué pasa con tu libro de cuentos, es que ya has abandonado tu sueño de convertirte en escritora? Pensé que eso es lo que querías hacer, sabes bien que yo no me voy a oponer, al contrario tengo contactos en Buenos Aires para que les mandes tus escritos, estoy  seguro de que te los publicarían,  o es que ya no te interesa escribir?
-Claro que me interesa, y últimamente he estado escribiendo algunas cosas, pero sucede que a veces me bloqueo de tal manera que nada me sale y es ahí donde me gustaría poder ocuparme de alguna otra cosa que no sea bordar o leer, me siento realmente una inútil Lorenzo, quisiera hacer otra cosa más interesante, además de escribir claro está.
Lorenzo pareció pensárselo bien antes de contestar.
-La verdad es que hay algunas cosas en las que podrías ayudarme, llevo registros de cada parición y cada venta que se hace en la estancia, y últimamente los asuntos en el campo no me han permitido completarlos, creo que podrías serme de mucha utilidad. – me contesto con una sonrisa.
-En serio? No lo decís para dejarme tranquila y nada más? – le dije asombrada de que no me hubiese costado tanto convencerlo.
-No amor, te conozco y sé que sos una mujer muy inteligente, no sé por qué no te lo pedí antes. – me contesto tomándome de la mano por encima de la mesa.
Estaba exultante de alegría.
Mi esposo ordeno la comida y nos dispusimos a almorzar en silencio, cada uno en sus propios asuntos.
Una vez que terminamos y pagamos me llevo a la Alameda y debajo de la sombra de los álamos nos sentamos en un banco de madera a tomar un delicioso helado de vainilla. Allí estábamos cuando vimos pasar una calesa muy elegante en tonos blancos y verdes y a un hombre joven muy distinguido conducirla con presteza. El joven detuvo el carruaje en el puesto de helados y descendió con agilidad. De repente se escuchó un fuerte golpe seco proveniente de la calesa estacionada. Una de las ruedas se desprendió de su eje sin más haciendo asustar al animal que huyó despavorido calle abajo arrastrando el carruaje consigo. El hombre miraba atónito como su preciado coche se rompía sin remedio por la poca transitada calle, y es que los mendocinos respetan a rajatabla el horario de siesta y por suerte a esa hora  no había ni un alma en el lugar.
El individuo salió corriendo desesperado pidiendo ayuda a gritos, mas allá algunos hombres alertados por los alaridos pudieron detener al animal que ya presentaba signos de estar cansado.
-Esperame acá ya vuelvo. – dijo mi esposo tirando el resto de su helado. Camino de prisa cruzando la calle hasta donde estaban las personas amontonadas alrededor del carruaje mirando con curiosidad al animal y al extraño.
Pude ver que Lorenzo estrechaba la mano y hablaba con el hombre  señalando hacia donde estaba nuestro carruaje, el pobre estrecho la mano de mi esposo con efusividad, muy contento de lo que al parecer le habían dicho.
Rápidamente se organizaron y entre varios desengancharon la calesa y la dejaron a una orilla de la calle. Con el caballo a tiro ambos se dirigieron hasta donde yo estaba sentada conversando animadamente. Ataron al caballo a nuestro carruaje.
-Lupe mi amor, te presento a don Tiburcio Benegas. Ella es mi esposa Guadalupe Campos. – concluyo mi esposo.
-Un placer conocerla señora, espero no incomodarlos con mi presencia! Pero su esposo me ha salvado la vida! – exclamo el hombre todavía alterado por los sucesos.
-Buenas tardes señor Benegas es una suerte que usted haya alcanzado a descender del carruaje! Otra hubiese sido la historia si no hubiera usted bajado del coche!
-Si señora tiene usted razón! Por suerte todavía hay gente en este mundo dispuesto a ayudar! Le agradezco mucho su ayuda don Campos! –continuo don Benegas.
-No es nada – contesto Lorenzo incomodo ante tanto aspaviento.
-Y dígame señor Benegas si me permite, que asuntos lo han traído a Mendoza? – le pregunte con curiosidad riendo por dentro por la incomodidad de mi esposo .
-He pensado en establecerme aquí y probar suerte con el cultivo de vino, tengo algunas ideas que estoy ansioso por comprobar.! Me gusta mucho esta provincia!
-Usted no es de por aquí? – le pregunte.
-No soy de Rosario, Santa Fe, pero podría decirse que soy mendocino por adopción, hace ya más de un año que vivo aquí. – concluyo orgulloso.
-Qué le parece si nos sentamos y charlamos más cómodamente? – sugirió mi esposo. Tengo interés en conocer sus ideas.
-Si como no, vera tengo algunos contactos que me podrían facilitar la construcción de obras hidráulicas con las cuales  me podría suministrar un modo de riego más efectivo que el ordinario para la viña, veo que aquí se utilizan canales de riego, lo cual es una excelente idea pero está sujeta al capricho de la naturaleza, lo que yo tengo pensado va más allá de eso, he trabado amistad con un ingeniero hidráulico deseoso de probar estas ideas aquí.
Más interesado mi esposo pregunto
-Y cuales serían estas obras?.
-Represas,  diques o embalses.
-Qué es eso? – pregunte
-Una especie de lago o pileta artificial donde se acumula una gran cantidad de agua para ser aprovechada más tarde, pero en grandes dimensiones. – contesto mi esposo con interés.
-Y como se llena señor Benegas? – pregunte.
-Oh es muy simple señora, estos diques se construyen en el cauce de un rio, el agua entra por un extremo, se acumula y sale por otro extremo donde se construye una especie de puerta llamada compuerta desde ahí se regula la salida de agua dependiendo de cuan abierta este esta compuerta y de cuanto se necesite para regar. – concluyo triunfante dos Benegas por su idea.
-Pero eso es imposible! Tendría que construir una muy grande pileta señor, como lo haría? Llevaría años en terminar con las obras!
-Si eso es cierto pero generalmente se utiliza la misma montaña para facilitar las tareas. – explico mi esposo. – veras se busca un valle entre la montaña y se usan las mismas laderas de la montaña como paredes naturales, luego lo único que se tiene que hacer es construir un tapón, que en este caso sería una compuerta como bien dijo don Tiburcio.
-Parece bastante fácil. – dije no muy convencida.
-No amor te aseguro que no lo es, ese trabajo toma años en terminarse.
-Y usted como sabe tanto? – pregunto don Benegas más interesado en mi esposo.
-He leído que en el viejo continente se usan estos embalses sobre todo en los países donde escasea el agua como las zonas desérticas.
- Bueno usted tiene razón es justamente así como lo ha explicado.
-Muy interesante! – le dije a ambos.
-Bueno creo que tendríamos que ir hasta el herrero, son las cinco de la tarde ya debería estar abierto. – dijo mi esposo consultando su reloj de oro de bolsillo.
-Es usted muy amable!  - volvió a agradecer don Benegas.
-No es para tanto. – contesto mi esposo con un dejo de fastidio. No le gustaba mucho las muestras efusivas de extraños lo cual me hizo gracia porque don Benegas no dejaba de agradecer.
Llegamos al lugar donde supuestamente le iban a reparar el carruaje a don Benegas, me quede en la calesa mientras ambos bajaban para hablar con el herrero.
Quince minutos después mi esposo salió de allí solo, con el semblante distendido.
-Bueno, tarea concluida, que te parece si ahora vamos de compras? – me dijo mientras se ponía los guantes y tomaba las riendas de la calesa.
-Me parece estupendo, pero vamos a dejar a don Benegas aquí?.
-Sí, el herrero quedo en ir a buscar el carruaje averiado y componerlo. Ahora somos vos y yo y una gran variedad de artículos para comprar, que te parece? Estoy deseoso de ver que camisones nos muestra la dependiente.- me dijo con un brillo en la mirada.
-Si yo también – le dije acordándome del camisón blanco y de la suerte que había corrido.
                            --------------------------------------------------------
 
-Y luego tenemos este otro modelo, - continuo la vendedora mostrándonos un pequeño camisón de seda verde esmeralda de escasos centímetros – si lo desea puede pasar al probador, si hay algún retoque para hacerle puedo decirle a mi asistente que lo haga inmediatamente.
La pequeña boutique se hallaba en la calle San Nicolás donde se encontraban la mayoría de los prósperos negocios, envuelta en un agradable aroma a rosas la tienda era acogedora, discreta y muy reservada.
Al entrar la mujer nos había mirado sorprendida al ver una pareja interesada en estos asuntos aunque rápidamente oculto todo indicio de estar pensando en otra cosa que no fuera concretar con el mejor negocio del día, y es que mi esposo vestía con tanta elegancia y refinamiento que parecía una caballero muy adinerado,  lo cual ciertamente lo era.
Seguramente que estaba acostumbrada a que hombres o mujeres por separado visitasen esa clase de negocios pero si se sintió escandalizada fue algo que supo disimularlo muy bien.
Mire a mi alrededor y pude ver un hermoso vestido de color azul Francia íntegramente bordado con diminutas libélulas blancas, confeccionado con la más fina muselina que yo haya visto. Estaba siendo exhibido en un maniquí de madera. Mi esposo y la vendedora repararon en mi inspección.
-La señora ve algo más que le guste? – pregunto la mujer con gentileza.
-No, creo que con esto es suficiente. – le dije mirando a mi esposo, la verdad que llevábamos una cantidad elevada de dinero gastado en ropa interior, camisones y desabillés, me daba un poco de vergüenza.
-Si usted quiere se lo puedo sacar para que se lo pruebe. – dijo la mujer mientras caminaba hacia donde estaba el vestido. – Esta tela es traída de Francia, es lo último en la moda parisina, la hice traer para una clienta especial pero a último momento cancelo el pedido. – expreso mientras acariciaba la tela con delicadeza.
 
 La mujer me miraba expectante esperando mi respuesta.
-Por supuesto que se lo va a probar – se apuró mi esposo a decir.
-Pero…
-Nada de peros quiero que te lo pruebes. – insistió él.
La mujer parecía encantada con la decisión, rápidamente saco el vestido del maniquí y me lo dio para que me lo probara.
-Si hay que hacerle algún arreglo no es problema – me dijo.
Pase al probador y con la ayuda de la mujer me puse el vestido, era realmente hermoso, muy suave al contacto. La tela se adhería a mi cuerpo como un guante, el color delicado del azul acentuaba el tono de mi piel haciéndola ver más blanca. El escote del vestido era un poco bajo, dejaba ver mucho más de lo que estaba acostumbrada. 
La vendedora sugirió que se lo mostrara a mi esposo, seguramente estaba convencida de que a él le iba a encantar.
Lorenzo estaba distraído mirando por la puerta vidriada hacia afuera.
-No le parece adorable? – pregunto la vendedora haciendo que mi esposo prestara atención nuevamente.
Yo me sentía mortificada, no quería abusar de un día de compras.
-Me parece realmente hermosa. – contesto mi esposo devorándome con la mirada.
¿Cuándo me iba a acostumbrar a esa mirada? ¿Nunca? Pobre de mí, me había puesto colorada como un tomate! Como si fuese una debutante inexperta!!
A la mujer le encanto el cumplido porque ella si parecía una chiquilla atolondrada  soltando una risilla un tanto estúpida!!!.
-Si me dan tiempo puedo retocarlo en un santiamén, además del camisón rosa! – dijo alegremente.
Volví al probador.
-Qué le parece una hora, será suficiente?.-pregunto mi esposo.
-Bueno – contesto pensándolo – creo que si pongo a mis ayudantes a trabajar ahora mismo entre las tres vamos a tener todo listo en digamos menos de una hora, que le parece?.
-Me parece estupendo. En una hora volvemos.-contesto mi esposo.
-A dónde vamos. -  quise saber al salir de ahí ya eran las siete de la tarde.
-A tomar té con pastas, estoy famélico – dijo mi esposo con una pícara sonrisa.
-Yo también!
                                                                        
                            
                 
 CAPITULO XIX
 
 La tarde transcurrió muy rápido, las horas junto a mi esposo pasaban sin que yo me diera cuenta, transitábamos en la calesa por la calle principal, las damas y mozas seguían con la mirada el elegante carruaje y al hombre sentado a mi lado, era gratificante sentir que ese hombre era mío y que su corazón me pertenecía y es que ya les he dicho que era un hombre magnifico de ver, la camisa blanca de seda hacia resaltar la piel morena de tanto trabajar al sol, la chaqueta gris entallada no llevaba hombreras y es que no le hacía falta pues tenía unos hombros anchos y fuertes, el pantalón gris oscuro no podían disimular la musculatura de sus piernas, en fin ya se los dije! era un hombre muy hermosos.
   Lorenzo no solo me llevo a tomar él te sino que también después de retirar todo lo que compramos me llevo a recorrer la ciudad. Ésta se dividía en dos partes ambas separadas por la calle San Nicolás. Al este se ubicaba la ciudad vieja o antigua ciudad donde todavía habían escombros y señales del desastre por el terremoto del año 61, la gente que había vivido ahí se negaba a dejar sus casas  medio desmoronadas así que a esa parte del lugar se le llamaba ciudad antigua, Lorenzo no quiso mostrarme mucho, solo pude vislumbrar alguna que otra construcción en ruinas, pero al oeste la cosa era diferente, la nueva ciudad se alzaba en todo su esplendor, se podía ver que una naciente capital comenzaba a florecer, el progreso y el deseo de nuevos comienzos latía en todas y cada una de las calles.
Visitamos la plaza Independencia y paseamos en bote por el lago, quede maravillada de su paisaje, la gente caminaba por los senderos bordeados de árboles, y hasta habían terrazas para poder admirar mejor el lugar, la vista desde ahí era preciosa, los últimos rayos del sol se filtraban a través de la cordillera de Los Andes, envolviendo la plaza en un tibio abrazo anaranjado, y la luz de los rayos reflejada en el agua parecía convertirla en cristal. Fue uno de los mejores días de mi vida.
-Vamos? – pregunto mi esposo con suavidad al ver mis ojos perdidos en la montaña.
-Ya nos volvemos a la Estancia? – le pregunte desilusionada por tener que dejar la ciudad.  
-No, ya es tarde para volver, es peligroso viajar de noche, vamos a buscar un hospedaje y mañana temprano volvemos a las Golondrinas. – contesto mientras me ayudaba a bajar del bote.
La gente comenzaba a irse de la plaza, el sol casi no alumbraba.
 
                                  ----------------------------------------------
En la ciudad no habían hoteles, lo que era un tanto incómodo para el viajero encontrar hospedaje, pero existían casas de familias distinguidas preparadas para hospedar a quienes tuvieran la cantidad suficiente de dinero para pagar tales servicios. Una de ellas estaba ubicada en las afueras de la ciudad, protegida por un denso bosque de álamos, la quinta se alzaba imponente de espaldas a la montaña , de estilo español, tenía una  galería de piedra y unas grandes ventanas que me recordaba a las Golondrinas, pero a diferencia de ella que siempre estaba envuelta en una tranquilidad y quietud esta otra estaba llena de gente, risas y alboroto continuo.
Los Valdés eran un matrimonio anciano y con mucho dinero, mi esposo acostumbraba a hospedarse ahí cuando tenía que hacer diligencias en la ciudad, los conocía muy bien, me conto que habían perdido al único hijo que tenían en el terremoto, ahora que lo pienso creo que no había ni una sola persona en la ciudad que no hubiese perdido a un ser  querido en aquella época.
Divisamos la casa después de un corto sendero bordeados de tupidos arbustos, estaba completamente iluminada por la luna,  tuvimos que subir tres grandes escalones para llegar hasta la puerta principal. Un mayordomo de impecable chaqueta negra nos abrió la puerta acristalada para que entrásemos.
-Quien es Eusebio?  - pregunto desde una habitación la voz melodiosa de una dama.
-Don  Lorenzo Campos y su esposa. – anuncio con solemnidad dando por sentado que yo era la señora Campos lo cual me sorprendió.
-Hágalos pasar a la sala. – ordeno la mujer.
-Si señora.
Entramos a la sala donde estaba sentada una anciana muy elegante ojeando una revista de moda.
La mujer delgada como una espiga se paró con una agilidad más propia de una jovencita que de una mujer de su edad, tenía la mirada de un verde muy claro casi parecía la mirada de un gato alerta y astuto, pero esta tenía un brillo especial de deleite. 
-Don Lorenzo! Que alegría volver a verlo! Oscar y yo ya lo estábamos extrañando! – saludo la mujer con las manos extendidas hacia mi esposo, el cual se apuró a tomarlas y besarlas galantemente. Lo que deleito más aun a la mujer.
-Y esta belleza ha de ser se esposa no? – pregunto la mujer mirándome con atención.
-Sí, Doña Beatriz le presento a Guadalupe Sevilla de Campos, mi esposa.
-Es un gusto doña Beatriz – le dije
-El gusto es mío, por fin escogió usted esposa y una muy bonita si me lo permite, hace cuanto que están casados?. – Pregunto doña Beatriz mirándonos a ambos.
-Nos casamos en julio, así que ya hacen cuatro meses. – contesto mientras me tomaba de la mano y cruzaba sus dedos con los míos.
-Entonces están casi recién casados! Esto hay que celebrarlo!. – sonriendo entusiasmada por su ocurrencia.
-Se lo agradecemos. – contesto Lorenzo.
-Eusebio  le va a mostrar su habitación así pueden prepararse para la cena, Oscar ya tiene que estar de vuelta, lamento decir que esta noche vamos a cenar solamente nosotros, con estos de la guerra y los federales que andan alborotados  la casa ya no es visitada como antes. – comento apenada.
-No se preocupe doña Beatriz, así está bien, si nos disculpa. – contesto mi esposo.
-Sí, vayan nomas.
Seguimos a Eusebio hasta el final de un pasillo iluminado por lámparas atornilladas a la pared, donde nos abrió la puerta de una elegante habitación decorada en tonos verde oliva y crema. La gran cama estaba arrinconada contra una pared, tenía cortinas vaporosas de vual en tonos cremas que colgaban del dosel tallado. La habían  vestido en tonos verdes y crema haciendo compose con las paredes pintadas en crema y guardas de hojas de parra en color verde oscuro. A los pies descansaba una gruesa manta de lino color crema con flecos.
El piso estaba recubierto por una alfombra con el mismo diseño de la pared.
 -Guau!! – atine a decir mientras me desparramaba en la cama. Qué maravilla de habitación, estaba pensando seriamente en cambiar la decoración de la nuestra en las Golondrinas!!.
-Te gusta? – pregunto mi esposo mientras se aflojaba el nudo del pañuelo.
-Me encanta! – le dije. - doña Beatriz es muy amable.- seguí mientras apoyaba mis codos en la cama para levantarme.
-Sí, son gente buena. – convino.
-Qué pensás? – le pregunte, me miraba con una sonrisa extraña.
-Que me imagino en que vas a llegar a la estancia y vas a cambiar todo, la vas a poner patas para arriba!! Tenés esa mirada soñadora que tanto me aterra!!
-Bueno no sé si patas para arriba!! A lo mejor alguna que otra cosita – le dije riéndome.- si te parece.
-Hay Lupe te conozco!! Claro que no me molesta, la casa también es tuya mi amor podes hacer lo que quieras, mientras no te metas en mi oficina está todo bien. – bromeo.
-Gracias!! – le dije parándome de un salto para abrazarlo.
-Bueno, ahora es mejor que nos cambiemos para ir a cenar.
-Pero yo no traje nada para ponerme! – me lamente.
-Como nada, y el vestido nuevo que compramos hoy?. Quiero que lo luzcas para mí.
-Y vos? – le pregunte apenada.
-Yo me lavo y estoy como nuevo. – me dijo encogiéndose de hombros.
 
                                    --------------------------------------------
   -La comida ha estado deliciosa doña Beatriz – le dije a la dueña de casa. – me encanto la tarta de chocolate con almendras.!
-Esa es la especialidad de Norita, aunque pensándolo bien todo le sale igual de rico. – contesto henchida de orgullo por su cocinera.
-Que les parece si el oporto y el café lo tomamos en el jardín? Creo que hoy podemos prescindir de las formalidades ya que estamos nosotros solamente. – sugirió don Oscar.
El hombre era la antítesis de doña Beatriz, bajito y con una gran panza que hacía que la camisa se le estirara hasta más no poder, tenía los ojos de mirada compasiva y una nariz regordeta que me hacía acordar a una empleada que tenía Mónica en su casa.
Pero aunque el hombre era realmente el polo opuesto a su esposa en apariencia, la mujer parecía no darle mucha importancia a esto, cuando lo miraba lo hacía con ojos de amor y orgullo y constantemente buscaba tocarle la mano o el brazo, como si necesitara estar en contacto con él en todo tiempo, eran un matrimonio unido y maduro. Según conto don Oscar llevaban cuarenta  años de casados. Toda una vida!!
El jardín era toda una obra de arte, nada estaba sembrado al azar, desde la extensión de césped, los macizos de flores y arbustos hasta los árboles en flor todo era una sinfonía de aromas y colores. Doña Beatriz me explico que el jardín había sido diseñado por un paisajista francés en la década del 50.
-Cómo andan sus negocios don Campos? – Pregunto don Oscar con interés.- me entere que ayer compro el campo de Alzaga.
-Si es cierto, creí oportuno el negocio, no se le presentan a uno todos los días esta oportunidad así que no me lo pensé dos veces. – contesto mi esposo mientras tomaba un trago de oporto. – además estoy pensando expandir mis negocios, me interesa el negocio vitivinícola, pienso plantar algunas hectáreas el próximo año, y ver qué pasa.
-Bueno le deseo suerte, con esto de que el ferrocarril no llega hasta Mendoza no sé cómo va a ser para llevarlo hasta Buenos Aires, eso sí es lo que usted está pensando hacer – inquirió don Oscar.
-No, tengo un amigo en Chile que quiere comprar vinos Mendocinos para exportar a Italia así que vamos a ver cómo nos va.
-Excelente idea!! Ese sí que es un buen negocio. Entonces quiere instalar su propia bodega?
-Sí, es lo que pensaba hacer, pero todo depende. –
-De qué?
-De cómo se dan las cosas en este país, la guerra no es una buena compañera cuando de hacer negocios se trata. La gente está alterada, se rumorea que los federales están cada vez más nerviosos, desde Pavón los federales no quedaron muy satisfechos, y menos  aquí donde nos impusieron un gobierno que nadie quería, ya se habla de parar esta guerra, no creo que esto de para más. – expreso con el semblante serio.
-Si lo que dice es cierto, la gente está muy alterada, no son tiempos muy bueno, don Campos, para nada! – contesto nuestro anfitrión con la mirada perdida en su copa de cristal.
- Bueno mejor cambiamos de tema! – dijo doña Beatriz y se enfrasco en una conversación sobre un baile que organizaba una de las familias más ilustres de Mendoza, pero los ánimos no estaban para eso, poco a poco fue decayendo hasta llegar a unos simples murmullos de asentimiento por parte de todos, lo cierto es que cada uno había quedado preocupado por la cuestión del Paraguay. Solo se escuchaba el canto de los grillos y algún croar de las ranas, las luciérnagas brillaban en la oscuridad como diminutos puntos fluorescentes testigos de tantas noches y tantos veranos mendocinos.
-Si nos disculpan – hablo mi esposo de pronto – nos retiramos a descansar, doña Beatriz, don Oscar muchas gracias por todo – continuo haciendo una leve reverencia.
-Buenas noches, - dijeron ambos.
 
                          -------------------------------------------------
A la mañana siguiente después de desayunar nos despedimos de los Valdez entre promesas de volver en algún momento del año.
Recorrimos  la Calle San Nicolás hasta llegar a una joyería, donde Lorenzo no quiso que lo acompañara, aduciendo que era una sorpresa para mí y que si me bajaba le iba a arruinar todo el misterio. Cuando subió después de 20 minutos de esperar en la calesa seguimos el viaje de regreso a las Golondrinas.
-Y Bueno?!- le dije con una gran sonrisa.
-Y bueno que? – me contesto sonriendo sus ojos eran hermosos cuando él sonreía sus ojos también lo hacían.
-Que me compraste?!
-Nada.
-Como Nada! Si traías un paquete.- le dije sonriendo más. No me aguantaba!! Quería saber que había en ese estuche!! Era muy mala para las sorpresas.!
-No te lo voy a mostrar hasta que no lleguemos a la estancia.- me dijo solemne
-Pero falta mucho! – dije lamentándome con la esperanza de ablandarlo pero era muy duro de convencer!
-Te vas a tener que aguantar.
Aguantar!!? Este hombre no sabía nada de mujeres, sorpresas ni nada por el estilo, las mujeres no sabíamos esperar!! Ni aguantar!!
Resignada a no ver mi regalo hasta que llegáramos me entretuve mirando el paisaje, la calesa transitaba el camino angosto a paso ligero, de vez en cuando alguna rama de los jarillales golpeaba fuertes latigazos al carruaje pero eso no detenía el ritmo firme con el que conducía el carruaje.
El cielo era de un celeste nítido, ni una sola nube manchaba la bóveda celeste, parecía un lienzo suave listo para que un pintor plasmara su obra maestra. Hasta donde la vista me alcanzaba la vegetación era de un verde amarillento, que contrastaba con la tierra seca y cuarteada por el sol, el aroma tenía tintes que yo no podía discernir pero era un olor agradable.
-Que es ese olor? – tuve que preguntarle a mi esposo porque no podía deducir de donde venía.
-Mi esposo aspiro hondo haciendo que su pecho se inflara. Y después respondió.
-Eso es el olor de la jarilla y del tomillo. – Me contesto.- te gusta?.
-Si – le dije mientras aspiraba hondo yo también.
-El tomillo se usa para condimentar la comida o para el mate. Dicen que queda muy rico. – dijo con una gran sonrisa.
-Y eso te produce gracia?!
-No, me rio porque la gente de campo lo usan para otra cosa. – contesto mientras se le ensanchaba la sonrisa.
-Para que lo usan? – le pregunte con curiosidad.
-Dice que es un potente afrodisiaco.! –
-Enserio!?
-Sí. Así dicen. Pero no sé si sea cierto.!! Lo que si es cierto es que huele bien.! – dijo terminando con la cuestión.
Y eso era cierto, el aire hacia agitar los arbustos y traía oleadas de ese fuerte aroma que yo jamás había sentido, que maravilla de tierra!! Hasta me parecía sentir el olor al sol calentando la tierra, o era mi imaginación?
Al pensar en todo eso no pude negar que era obra de un ser superior capaz de crear algo tan perfecto y maravilloso para deleite del ser humano.
Llegamos pasadas la una de la tarde, Matilde había preparado pastel de papas, una delicia! De mi regalo no tuve noticias y no quise ser tan pesada con el asunto así que me abstuve de volver a pregunta ya me lo daría en otro momento.
 
 
 
 
 
 
avatar
Betsy Abraham
¡¡Siiiii !!Soy una charlatana

Femenino Mensajes : 65
Fecha de inscripción : 05/08/2013
Edad : 42
Localización : Mendoza
Empleo /Ocio : Escritora - Ama de Casa - mujer maravilla
Humor : Alegre

Volver arriba Ir abajo

Re: DONDE VUELAN LAS GOLONDRINAS Completa

Mensaje  fenrir_406 el Lun Sep 02, 2013 3:13 pm

si le regala aretes o una gargantilla hasta yo lo mato XD jajajaja, me encanta la historia pero me trae un poco asustado que todo vaya tan bien, siento que algo muy malo esta por venir en unos cuantos capítulos mas... pero bueno, eso seria lo que se espera de una buena historia no?:/
avatar
fenrir_406
!!Tengo los dedos entumecidos¡¡ No paro

Masculino Mensajes : 443
Fecha de inscripción : 05/01/2013
Edad : 24
Localización : graneros-rancagua-chile
Empleo /Ocio : estudiante de lic. en cs. exactas
Humor : me rio con casi todo :D

Volver arriba Ir abajo

DONDE VUELAN LAS GOLONDRINAS

Mensaje  Betsy Abraham el Mar Sep 03, 2013 6:15 am

JAJAJA!!! FER NO SON ARETES NI GARGANTILLA, ES OTRA COSA!!! Y ME ASOMBRA TU SUSPICACIA!!! PERO ASI SOMOS TODOS LOS QUE NOS GUSTA LA LECTURA,VAMOS UN PASO ADELANTE JEJEJE!!!! AQUI VAN OTROS CAPITULOS MAS,ESPERO QUE LO DISFRUTEN!!!  
CAPITULO XX
 -Me entere de que en los Zaldívar se llevaron los caballos y los peones más fuertes dicen que es gente del coronel Rodríguez, estos federales están entrando a las haciendas y se llevan a los hombres a la fuerza. Dios! Es un desastre!! A donde irá a parar todo esto – estaba diciendo Tomas a Julián una tarde mientras yo paseaba por el jardín de la estancia, me gustaba recorrer el jardín en las tardes justo cuando los últimos rayos del sol alumbraban esa parte, me entusiasmaba ver como las damas de noche se abrían lentamente cuando el sol se ocultaba, era como si pudiera ser parte de esa transformación mágica, como si me saludaran después de haber dormido todo el día.
No me habían visto y se le notaba muy preocupado, por aquellos días todo el mundo andaba alterado, la guerra había roto la paz y la armonía en la estancia y sus alrededores. Se rumoreaba de que un tal Varela había llegado a Mendoza para organizar los alzamientos en contra de Mitre. Los ánimos estaban bastantes exaltados. Ya no podía salir sola a cabalgar, mi esposo me lo tenía prohibido, se decía que los federales andaban reclutando gente para marchar al frente de guerra que era justamente lo que Julián y Tomas estaban hablando en ese momento.
-Pero si eso es verdad entonces van a venir por acá!! Vamos a poder unirnos a los federales!! Le vamos a patear el trasero a Mitre, ya! – decía Julián con júbilo.
-Estás loco? Es la guerra! Ahí hasta los más machos piden por su mama! Estas hablando de muerte! Ahí pasas hambre y frio, si te pegan un tiro te las vas a tener que aguantar y seguir o morirte en el intento!! – le dijo horrorizado Tomas.
-Y qué?! Prefiero morirme peleando que vivir mirando de afuera como otros pelea por nuestra causa! – contesto asqueado por lo que le decía Tomas.
-Tu causa?? Desde cuando los federales te importan tanto?? De que causa me hablas?? Te digo que es la guerra Julián!! Si tu mama se entera de que estás pensando en ir para allá me mata!! Ni se te ocurra! – amenazo Tomas.
-Vos no sos nadie para decirme lo que tengo que hacer, ya soy un hombre y puedo tomar mis propias decisiones.!!
-A dónde vas? Vení Julián ven que te estoy hablando carajo!!!
Los dos se alejaron y ya no pude escuchar nada más, pero lo que si había escuchado me preocupó todavía más. Que iba a pasar si venían por aquí? Que sería de Julián tan joven e inexperto?? Cuantos jóvenes más estarían pensando cómo él?? Creyendo que la guerra los iba a hacer más hombres?? Cuantos morirían lejos de su casa y sus seres queridos, tirados en el campo de acción sin que nadie vendara sus heridas, sin nadie que tomara su mano al momento de morir? Y Tomas que sería de él?? Un hombre tan leal y bueno, que lo único que quería era formar su propia familia y envejecer junto a una mujer que lo amara? Que sería de todos nosotros?? Tendría que ir también Lorenzo? Iba a perder a mi esposo?? La sola idea me dejaba helada hasta los huesos. De repente las náuseas me hicieron sentir mareada y tuve que sostenerme de un árbol para no caerme.
 
                                   ------------------------------------
Al día siguiente estallo una sublevación de las tropas reunidas en Mendoza que tenían que marchar al frente de batalla, soltaron los presos de la cárcel, entre ellos el coronel Rodríguez, aquel que según mi papa era amigo de Lorenzo y enemigo acérrimo de Mitre, habían recibido  ayuda de la policía local  y juntos marcharon hasta la casa del gobernador Arroyo con el único objetivo de sacarlo de sus funciones aduciendo de que toda su familia ocupaban cargos en el gobierno. Ese fue el más corto periodo de gobierno de una persona y definitivamente también fue su final.
Era el once de noviembre de 1866 una fecha que seguramente perduraría en la memoria de muchos.
Lorenzo estaba escribiendo una carta a su hermana en el despacho, habíamos discutido toda la mañana, él tenía la idea de mandarme a Buenos Aires con ella para vivir en su casa por un tiempo, tenía miedo de que aquí en la estancia me pasara algo, pero yo no quería, no quería abandonarlo, me daba mucho miedo  que a él también se lo llevaran por la fuerza, de no volver a verlo, así que me impuse a su pedido. Cuando vio que por la fuerza no podía hacer nada, cambio de táctica y trato con suplicas diciendo que no podría vivir con la culpa si algo malo me pasaba, pero yo no cedi ni un centímetro no podía aunque me fuera la vida en ello.
-Lupe mi amor, tenés que entender, esto es serio, acá te puede pasar algo malo mejor te vas a lo de mi hermana, ahí vas a estar mejor! Puedo organizar todo en cuestión de minutos.- me suplico.
-No, te he dicho que no me voy. – no sabía cómo hacer para que dejara de intentarlo, es que no entendía que lo amaba demasiado como para dejarlo aquí librado a su suerte? Que hombre más duro por Dios!!!  - y si me pasa algo? – le pregunte – si me asaltan en el camino?.
-Tomas te va a acompañar, nada malo te va a pasar, él te va a cuidar. – me dijo tratando de convencerme.
-No. Yo de acá no me voy, me quedo. – le dije zanjando la cuestión.
-Bueno, si es lo que querés, pero no vas a ir a ningún lugar, te vas a quedar aquí adentro, es lo más seguro. – contesto muy serio.
-Supongo que al jardín puedo salir, no? – le pregunte cruzándome de brazos.
-No, ni al jardín, es peligroso, no quiero que salgas de la casa, al menos hasta que todo se calme.
-Pero si a esto le queda mucho! – me queje – como no voy a salir al patio?! Es una exageración de tu parte!!
-Puede ser, pero prefiero exagerar que lamentar. – dijo terminando con la discusión y con pasos enérgicos salió de su despacho dejándome a mí con la rabia contenida.
Que bronca!! Otra vez sentí náuseas y tuve que salir corriendo a mi habitación.
                                      -------------------------------------------
- Se los han llevado!!, Sra. Lupe, Sra. Lupe!!, Dios mío!! Se llevaron a Tomas y a Julián!! – la voz de Elvira me despertó de mi siesta, últimamente me sentía muy cansada y dormía mucho. Me puse una gruesa bata y Salí al pasillo asustada.
-Que paso?!.
-Sra. se han llevado a Tomas y a Julián! Segundo vino a avisarnos, estaban en el campo curando unos animales, cuando un grupo de hombres armados llegaron y se los llevaron por la fuerza.  - conto Elvira llorando.
-Calmate Elvira, Matilde! – llame con fuerza mientras sentaba a una llorosa Elvira en un sillón.
-Si señora.!
-Vaya a llamar a Segundo y averigüe donde está mi esposo.
-Si señora.!
Segundo llego agitado, a pesar de los años todavía seguía trabajando en el campo, le habíamos dicho muchas veces con mi esposo que ya era hora de que se retirara a descansar, nos habíamos ofrecido a ayudarle, Lorenzo tenía varias casas repartidas en toda la estancia y los campos circundantes, y podíamos darle un lugar donde vivir  pero Segundo se empecinaba en seguir sirviendo en las Golondrinas.
-Que paso Segundo, sabe algo? – le pregunte cuando se calmó.
-Si señora, estábamos con Tomas y Julián atendiendo algunos animales cuando vimos que se acercaban un grupo de jinetes no pudimos hacer nada en cuestión de minutos nos habían rodeado a punta de pistola. Julián estaba más que contento de irse con ellos pero Tomas no señora, lo pegaron y se lo llevaron a la fuerza. El pobre iba todo magullado, a mí me dejaron porque ya estoy demasiado viejo para esos trotes. –concluyo.
-Y mi esposo, donde esta?- pregunte.
-El señor Lorenzo se fue a buscar al veterinario, dijo que lo esperáramos ahí pero cuando vaya no va a ver a nadie. –
-Bien, mande a alguien a buscarlo, que le avisen  lo que paso. – ordene.
-Si señora! – contesto Segundo.
Elvira ya estaba más calmada así que la mande a la cocina junto con Matilde para que prepararan la cena y se entretuviera con algo.
Lorenzo llego media hora después, eran las cinco de la tarde.
-Que vas a hacer? – le pregunte, estábamos en nuestra habitación.
-Los voy a ir a buscar. – contesto mientras revolvía en un cajón.
-Querrás decir a Tomas solamente. Que buscas?.
-Mi cuchillo, cómo a Tomas? A Julián también. – contesto mientras revolvía otro cajón.
-Este? – le dije mostrando un cuchillo con mango de marfil. – Julián quería ir, es a Tomas al que se llevaron por la fuerza, Yo los escuche, Julián le decía a Tomas que quería ir al norte a pelear.
-Julián es todavía muy joven para saber lo que le conviene. – contesto mientras guardaba algunas cosas en una pequeña alforja.
-Sí, Tomas le dijo lo mismo pero Julián estaba convencido de lo contrario.
-De todas formas me los traigo a los dos.
-Tené cuidado. – le dije – si algo te pasara.
-No me va a pasar nada. – Me contesto abrazándome – seguro que los alcanzo esta noche y a la mañana estamos de vuelta, no te preocupes.
-Y si te pasa algo? – insistí conteniendo las lágrimas.
-No me va a pasar nada. Quiero que Descanses, últimamente te he visto muy desmejorada, vas a ver que mañana estoy de vuelta. No tenés que preocuparte por nada. Te amo, sabias?. – me pregunto besándome la frente y sonriéndome con ternura.
-Yo también te amo – le dije. Y salió de la habitación.
                         ----------------------------------------------------------
Las horas se transformaron en días, y los días en semanas y Lorenzo no dio señales de vida.
Noviembre dio paso a diciembre que trajo consigo mi cumpleaños, navidad y año nuevo pero nadie en las Golondrinas tenía ganas de festejar ningún acontecimiento, mi esposo era el motor de la estancia,  el que impulsaba hacia adelante a todos los demás así que sin él todo funcionaba a duras penas.
Una tarde cuando el sol se ocultaba detrás de la cordillera me encontraba sentada en un cómodo sillón en la biblioteca, había estado toda la tarde tratando de leer  pero no lo había conseguido, cuando sin  previo aviso y de una manera repentina me desmaye. Al despertar me di cuenta de que ya no estaba en la biblioteca sino en mi habitación, Elvira caminaba de un lado a otro con aspecto nervioso, se retorcía las manos y murmuraba algo entre dientes. La cabeza me dolía.
-Que me paso? – le pregunte haciéndola saltar del susto.
-Hay señora! Ya está despierta gracias a Dios!! Voy a llamar al doctor para que la vea.
Y salió corriendo. El medico entro con aire solemne, traía un portafolio negro de cuero en la mano.
-Buenas tardes doña Campos. – Saludó – como se siente?. -Pregunto mientras se sentaba a los pies de la cama.
-Como si me hubiera pasado un ganado entero de vacas por encima. Me duele la cabeza. – le dije.
-No es para menos, se ha golpeado contra el piso al desmayarse.
-Me desmaye? Yo nunca me desmayo. – le dije asombrada.
-Bueno pero ahora parece que sí, si consideramos su embarazo. – me dijo. Me quede helada, embarazada? No era posible! Pero si había tenido mi periodo o no? Cuando había sido la última vez? Ya no me acordaba, la verdad es que en las últimas semanas lo único que había ocupado mi mente era mi esposo, no había prestado atención a mi periodo y era posible hasta que se me hubiese saltado.
-Está seguro? – le pregunte dudando.
-Si muy seguro, está usted embarazada aproximadamente de dos meses y medio. Felicitaciones!.
Me largue a llorar. Lo había ansiado secretamente con todas mis fuerzas, había querido tener un hijo de Lorenzo desde que nos casáramos pero al imaginármelo lo había hecho de otra forma, con Lorenzo a mi lado para darle la noticia, festejando con él y consultando con el medico los dos, no así sola y angustiada sin saber si él algún día iba a regresar.
-Bueno, bueno, cálmese no es para tanto, ya va a ver que en cuestión de días las náuseas y los desmayos se le van a ir pasando. Ahora quiero que haga reposo, que se cuide, duerma mucho y coma sano, nada de andar por ahí sin compañía, de ahora en adelante quiero que se cuide. La semana que viene voy a venir a ver cómo anda. Si las náuseas vuelven tome  diez gotitas de estas con agua. – me dijo sacando un frasquito  con un líquido ambarino dentro. – Son un poco amargas pero efectivas – continuo mientras se ponía de pie. – si me necesita mándeme llamar, buenas tardes. – saludo y se fue.
-Buenas noches doctor y muchas gracias.
 
Esa noche al acostarme soñé con un niño de dos años de edad más o menos, tenía el pelo de color castaño bien oscuro y rizado, los ojos de un profundo negro me miraban con mucha atención mientras yo le decía lo mucho que lo quería, Lorenzo estaba a nuestro lado riendo feliz, el sonido de su risa repiqueteaba en mis oídos como una maravillosa música, estábamos sentados en el jardín, los tres juntos, rodeados de flores multicolores, de repente una sombra negra llegaba a nuestro lado, no podía verle la cara y se llevaba a Lorenzo por la fuerza, yo trataba de sujetarlo para que no se fuera, pero ella era más fuerte que yo y no podía hacer nada. Me quede mirando como mi esposo se alejaba de nosotros. Me desperté sudando y con el corazón acelerado. No volví a dormirme,  fue una noche bastante larga. 
  
  
 CAPITULO XXI
 
 Los meses pasaron, y mi panza creció, lentamente la rutina de la estancia volvió a su cauce, se contrataron más peones para hacerse cargo de los animales y para que ayudaran a Segundo que cada vez estaba más achacado por la edad. Todos tratamos de seguir adelante con nuestras vidas, pero la espera y la incertidumbre me estaba consumiendo por dentro, el no saber si Lorenzo volvería alguna vez o si había muerto  lejos de mí me sumergía en un estado de angustia que lo único que me mantenía a flote era mi hijo por nacer, solamente él me anclaba al borde de la cordura.
 Tuve que aprender a llevar los negocios a la fuerza, cuando le había pedido a Lorenzo que me permitiera llevar los libros él no había dudado en enseñarme cómo hacerlo así que gracias a eso tenía algunos conocimientos básicos de cómo funcionaban las cosas.
-Señora permiso  - Segundo estaba parado en el dintel de la puerta del despacho de Lorenzo, me había levantado temprano esa mañana en parte por los nervios y en parte porque tenía mucho trabajo atrasado, si bien el embarazo había sido hasta ahora bastante tranquilo me había producido un intenso deseo de dormir y por causa de esto mucho trabajo se me había acumulado. En ese momento estaba revisando los libros de anotaciones donde se llevaba cuenta de cada parición. Segundo tenía la chupalla en la mano y los ojos le brillaban de excitación.
-Que pasa Segundo? Alguna novedad? – le pregunte mientras levantaba la mirada de los libros, los ojos me ardían y no podía enfocar bien las letras, me había pasado gran parte dela noche en vela.
-Ya está, ha nacido!.
Me levante de un salto de la silla, ya era hora! Por fin!! Reina había entrado en trabajo de parto a la una de la mañana pero hasta las cinco el potrillo se había negado a salir de su cálido refugio. La pobre Reina no podía más, y nosotros tampoco, esa mañana temprano mande a llamar a don Darío Calderón el veterinario y por fin había llegado el momento.
Corrí a los establos como mejor pude, entusiasmada por ver al potrillo que tanto trabajo nos había dado.
-Un hermoso ejemplar. – estaba diciendo el veterinario a Jacinto.
Y así era, no tenía mucha experiencia en potrillos pero el que estaba admirando era el animal más hermoso que yo haya visto, tenía el pelaje igual que su padre era una versión pequeña de Barón, pero se podía vislumbrar la chispa de su madre. La estampa era digna de un verdadero príncipe.
El animal se me acerco sin ninguna muestra de miedo y con mucho interés me olisqueo el bajo del vestido, después se acercó a su madre buscando el alimento con exigencia y sin miramientos lo que nos causó mucha gracia y nos largamos a reír con ganas.
-Es un muchacho muy exigente el mozo! – exclamo Segundo con deleite.
-Sí, igual que su padre! – conteste con una sonrisa. Hacía mucho tiempo que no me reía de esa manera, fue un bálsamo para mi alma.
-Ya pensó en algún nombre? – quiso saber don Calderón.
-Sí, se va a llamar Príncipe. – les dije entusiasmada.
-Príncipe. – Repitió don Darío sopesando el nombre – le queda.
Y así fue, Príncipe creció muy rápido y demostró ser un animal briosos y audaz correteaba por el prado con la cola parada y las crines ondeando ,  exigía de su madre toda su atención y cuidado lo que a veces la hacía irritar.
 Tuve varias ofertas de compradores que se acercaron a la estancia movidos por la curiosidad y el deseo de ver al animal que tanto interés había despertado en todos los que pasaban por aquí. Y es que Príncipe perfilaba para ser un animal resistente y fuerte para el trabajo lo que lo hacía codiciado por todos los estancieros además de servir para sacar crías. Pero nunca acepte ninguna de ellas, Príncipe era el regalo ideal para mi hijo, ya fuera niño o niña mi hijo iba a ser un buen jinete, serian compañeros inseparables.
 
                                   ------------------------------------------
 -Perdone mi insolencia señora pero está usted muy sola, necesita compañía. – me dijo Elvira preocupada. - no tiene algún pariente o amistad que pueda escribirle para que venga a estar con usted? – pregunto mientras doblaba unas mantas de mi cama. Esa mañana nuevamente me había quedado en la cama hasta tarde, las cortinas estaban corridas para dejar entrar la luz del sol, tenía la mirada perdida en la espesura dorada de los árboles que se veían a través de las ventanas, el otoño había teñido de tonos marrones y amarillos todo el jardín, solo quedaban algunas hojas por debajo de las copas  en color verde, sin lugar a dudas era un paisaje admirable. La extensión de pasto que rodeaba la estancia ahora era de color amarillo pálido, ningún parque diseñado cuidadosamente podía competir con la belleza natural de Las Golondrinas. Suspire deseando que mi esposo estuviera en ese momento conmigo, hablándome de su querida estancia, y de cómo poco a poco el invierno iba a desnudar el jardín para darle paso a la nieve, esas descripciones que solamente él podía hacer.
-No tengo a nadie. – le dije pensando en mi madre y en mi padrastro. – mi mama murió hace más de un año y mi padre ya no me habla. – seguí diciendo.
-Hay señora yo no sabía!! Perdóneme por mi atrevimiento! Pero es que se la ve tan triste! Y no tiene amistades? Allá en Buenos Aires no hay ninguna amiga que extrañe?. – volvió a preguntar esperanzada.
-La verdad es que si, y hace mucho que no sé nada de ella. – le dije pensando en Mónica, mi única amiga. Nunca me había hecho de tiempo para escribirle, y me reprochaba por eso, tendría que haberle escrito para contarle cómo me había ido, ahora que lo pensaba mejor la pobre tiene que haber estado muy preocupada por mí. 
– Y por qué no la invita a la estancia! Seguro que viene!. – aventuro a decir.
-Sabes qué? tenés razón Elvira, ahora mismo le voy a escribir. – le dije  levantándome con dificultad de la cama, la idea me entusiasmaba.
-Que se va a poner? – pregunto abriendo el ropero.
-El vestido azul a rayas. – le dije, pensando en que le diría a Mónica para justificar tantos meses de silencio.
Esa tarde después de haber despachado la carta para Mónica pidiéndole que viniera a verme pude permitirme hacer planes, y por primera vez en muchos días el entusiasmo embargo mi corazón, las ganas de hacer cosas no por pura inercia sino movida por el deseo de recibir a mi querida amiga que tanta falta me hacía en esos momentos surgió en mi llenándome de genuina felicidad. Acaso me estaba olvidando de Lorenzo? Estaba resignándome a perderlo? Iba a seguir con mi vida como si nada? No, de ninguna manera, pero tampoco quería ser una sombra de lo que fui, no quería seguir sufriendo de esa manera, atormentándome con la idea de no verlo nunca más, o imaginándome si habría muerto en algún lugar lejos de aquí. No, yo quería seguir adelante, por mi hijo, por mí, y por Lorenzo, porque cuando él volviera, y estaba segura que algún día iba a volver, quería que me viera fuerte, de pie, esperándolo con la razón firme, y con los sueños intactos.
                                          ------------------------------------
Tres días  después llego una carta de Lautaro Sotomayor, me decía que se había enterado de la desaparición de Lorenzo y me ofrecía su ayuda incondicional para lo que fuera, además me contó que había viajado a Buenos Aires y que había conocido a mi padrastro por casualidad en una cena benéfica organizada por un amigo en común, según Lautaro mi padre no tenía una buen aspecto, se decía que estaba perdiendo toda su fortuna en los juegos y apuestas de clubes de dudosa reputación y que además se había casado con una mujer con caprichos muy caros de mantener.
Me había sentado a leer la carta en el jardín, a la sombra de un viejo limonero, en un cómodo sillón de hierro forjado revestido de mullidos almohadones floreados en tonos damascos. En esos días aprovechaba a disfrutar del sol otoñal y de los últimos vestigios de mi amado jardín, porque pronto llegaría el invierno y según Lorenzo el frio sería tan intenso que ya no iba a poder salir a dar mis paseos.
La carta me trajo recuerdos dolorosos extrañaba mucho a mi mama, sobre todo en esos momentos en que el consejo de ella me hacía tanta falta, no tenía idea de nada sobre el parto y no había podido hablar con nadie al respecto, a veces me daba miedo pensar en que no tenía en quien apoyarme por eso me tranquilizó saber que unas semanas más e iba a contar con la compañía de Mónica porque estaba segura que  iba a venir.
Como estaría ella? La última vez que estuvimos juntas habíamos quedado de acuerdo en averiguar sobre ese hombre tan misterioso, ese recuerdo se me antojaba muy lejano, es curioso como las cosas pueden cambiar tan rápido, en un momento somos una cosa y al siguiente somos otra totalmente diferente. Habrá podido verlo? Será que trato de buscarme? Seguramente que sí. Que le habrá dicho mi padre?. No me imagino que excusa le habrá presentado. Mientras más lo pensaba más me reprochaba por no haberle escrito antes.
Tan sumida estaba en mis pensamientos que me sobresalte cuando Matilde cubrió mis hombros con una manta.  El calor que me envolvió fue bienvenido, la brisa había comenzado a ponerse cada vez más fría, y sin darme cuenta el jardín se había sumergido en la oscuridad, salvo por las farolas que Segundo encendía apenas comenzaba a ponerse de noche lo demás estaba en una negrura inusual. La luna al parecer esa noche no saldría.
-Señora, porque no entra a la casa, se está poniendo frio además la cena ya está lista, le he preparado el pastel de papas que tanto le gusta. – me dijo Matilde
-Gracias enseguida voy. – le conteste con la mirada perdida.
Matilde se quedó unos momentos a mi lado, la note indecisa como si quisiera decirme algo más.
-Qué pasa? – le pregunte mirándola a los ojos.
-Si me disculpa – contesto dudando – hemos estado pensando que no es bueno que coma todos los días sola en su habitación.
 -Y? – le pregunte instándola a que siguiera.
-Bueno, la cosa es que habíamos pensado en que sería bueno…si a usted le parece que comiera con nosotros en la cocina. No queremos ofenderla ni nada por el estilo, sabemos que no es lo habitual en los señores de la casa compartir la mesa con la servidumbre…pero es que nos preocupa que este usted tan sola… - contesto incomoda retorciendo el delantal que llevaba puesto.
-Te parece que me voy a ofender si como con ustedes en la cocina?. – le pregunte un tanto molesta por la pregunta.
-Bueno, no, pero…
-Pero nada – le dije parándome – es la mejor invitación que me hayan hecho alguna vez, sabes que ustedes son lo más parecido a una familia que tengo. Como voy a ofenderme?!
-Me alegro entonces porque usted es como una hija para mí. – me contesto Matilde con una gran sonrisa. – vamos?
-Vamos.                     
               
 
 
 
avatar
Betsy Abraham
¡¡Siiiii !!Soy una charlatana

Femenino Mensajes : 65
Fecha de inscripción : 05/08/2013
Edad : 42
Localización : Mendoza
Empleo /Ocio : Escritora - Ama de Casa - mujer maravilla
Humor : Alegre

Volver arriba Ir abajo

Re: DONDE VUELAN LAS GOLONDRINAS Completa

Mensaje  Heidy78 el Mar Sep 03, 2013 6:58 am

Hayyyyyyyyyyy dios y que paso con Lorenzo???? y el regalo???? me dejas con tantas dudas, pero como siempre enganchada a tu historia, felicidades de nuevo!!!
avatar
Heidy78
No hay quien me pare !¡Vivo Aqui!¡

Femenino Mensajes : 5416
Fecha de inscripción : 30/01/2012
Edad : 39
Localización : Guatemala
Empleo /Ocio : Finanzas
Humor : Depende... Pero casi siempre super feliz!!!

Volver arriba Ir abajo

Re: DONDE VUELAN LAS GOLONDRINAS Completa

Mensaje  MEG el Mar Sep 03, 2013 7:55 am

Diosssss Betsy... no me das tiempo!!! jajajajajaja no me hagas caso... creo que te voy a dejar para el finde, cada vez que lo uno para convertir a pdf para el lector... has añadido un par más de capítulos... Así que el sábado lo recopilo todo y lo leo de un tirón, que me estaba gustando mucho.
     

MEG
No hay quien me pare !¡Vivo Aqui!¡

Femenino Mensajes : 4381
Fecha de inscripción : 14/08/2011

http://detrasdelabanico.foroactivo.com/

Volver arriba Ir abajo

Re: DONDE VUELAN LAS GOLONDRINAS Completa

Mensaje  rosalee1983 el Mar Sep 03, 2013 10:37 am

Betsy betsy betsy... y luego me llamas a mí cruel???? Te acabas de desaparecer a Lorenzo, dejas a una mujer embarazada a su suerte y te quedas tan tranquila??? Dónde está el siguiente capítulo??? Cuelgalo yaaaa:( Sad  Así estoy: bounce bounce, esperando a que sigas.
avatar
rosalee1983
Empece charlando y Acabe Cotorreando

Femenino Mensajes : 264
Fecha de inscripción : 05/05/2013
Edad : 34
Localización : España
Empleo /Ocio : Informática
Humor : Normalmente bueno...

Volver arriba Ir abajo

Re: DONDE VUELAN LAS GOLONDRINAS Completa

Mensaje  fenrir_406 el Mar Sep 03, 2013 2:44 pm

estaba seguro de que pasaría algo malo pero de todas formas  no lo esperaba de la forma que paso, al principio del texto supe q estaba embarazada pero la susecion de acontecimientos fue de todas formas inesperada pero de todos formas me quedo con ganas de lo que viene y de lo que no paso, ,e sumo a lo je dijo heidy y el regalo????
avatar
fenrir_406
!!Tengo los dedos entumecidos¡¡ No paro

Masculino Mensajes : 443
Fecha de inscripción : 05/01/2013
Edad : 24
Localización : graneros-rancagua-chile
Empleo /Ocio : estudiante de lic. en cs. exactas
Humor : me rio con casi todo :D

Volver arriba Ir abajo

Re: DONDE VUELAN LAS GOLONDRINAS Completa

Mensaje  Contenido patrocinado


Contenido patrocinado


Volver arriba Ir abajo

Página 2 de 3. Precedente  1, 2, 3  Siguiente

Ver el tema anterior Ver el tema siguiente Volver arriba

- Temas similares

 
Permisos de este foro:
No puedes responder a temas en este foro.